lunes, 22 de mayo de 2023

EL BULO DEL TREN MINERO DE THARSIS

Llevamos meses leyendo en prensa lo que siempre parece inminente, la puesta en servicio del tren minero que conectó desde 1871 la mina de Tharsis con el puerto de Huelva. Qué bonito suena pero que falaz. La traca final ha sido la cobertura mediática aparecida en el periódico Huelva Información este pasado fin de semana: “El tren del Andévalo con destino a Tharsis volverá a cruzar Huelva en 2025”. A lo mejor no es casual que aparezca a escasos días de unas elecciones municipales, a lo mejor. Por mucho que se insista en informar de este “maravilloso” proyecto, es imposible hacerlo digerible, porque donde no hay transparencia no puede haber confianza. No se le puede colar a los vecinos un proyecto del que no tienen información y se la niegan sistemáticamente. Ese proyecto de territorio Minero, que es un documento público y no tiene la categoría de secreto de Estado, se ha pedido a la Diputación Provincial de Huelva, al Ayuntamiento de Tharsis, y al Consejo de Transparencia y protección de datos de Andalucía. Resultado, la callada por respuesta. Esta negativa a facilitar información no puede tener más que un objetivo, impedir que se divulguen datos que comprometan a quienes llevan décadas gobernando las instituciones. El día que aparezca, que tiene que aparecer, si ese proyecto no consta de la auditoría previa e independiente que ha debido hacerse para sentar la base de partida, será falso totalmente. La Corporación actual del Ayuntamiento de Tharsis se hizo dueña del trazado hasta Corrales: vías, locomotoras, maquinaria, terrenos. ¿ cómo es que todas las instalaciones se encuentren ahora más parecidas a un campo de guerra?. Sin olvidar que fue comprado a los liquidadores por un precio inferior al de mercado, con el argumento de convertirlo en actividad turística. En el programa municipal para las elecciones del próximo día 28, ni mencionan siquiera lo del tren minero del Andévalo. Conocerán de primera mano la imposibilidad del proyecto, que lo despachan con una frase tan falta de concreción y por tanto mil veces interpretable, que lo firmarían en la Conchinchina: “poner en valor, promocionar y divulgar nuestro patrimonio histórico, como reclamo turístico”. José Gómez Ponce Mayo 2023

lunes, 6 de febrero de 2023

CAMINOS PÚBLICOS Y HISTORIA

Caminos públicos y Historia.
La celebración del día de los caminos Públicos pretende concienciar sobre la defensa y conservación de estos caminos y vías Pecuarias. Caminos, vías y senderos, que constituyeron los canales de comunicación entre pueblos para el tránsito de personas y mercancías. Nuestra zona Andevaleña tuvo la particularidad que tienen todas las zonas fronterizas, vivir también del contrabando. Donde todos los caminos que se dirigían a cruzar la frontera desembocaban en el reto final; cruzar el Guadiana. El riesgo del vadeo dependía de la estación del año y el volumen de la carga. Estos caminos estaban tan memorizado en las cuadrillas de porteadores, que se permitían hacer trayectos en plena noche. Contaban para ello con paradas de descanso en los muchos cortijos, que dispersos por los campos mantenía a la población en la actividad predominante, la agricultura. Este trasiego entre fronteras cambió bastante en nuestra comarca a partir de 1853 con la puesta en explotación de las minas de Tharsis. La necesidad de mano de obra en la actividad minera, sobre todo para los desmontes, atrajo una ingente cantidad de mano de obra. Dos de los pueblos que surtieron de mineros por su proximidad, Alosno y la Puebla, con larga tradición de contrabando, supieron adaptarse a esta nueva situación y pusieron animales y personas al servicio de la minería. Otros pueblos más alejados también se pusieron en marcha para llegar al foco de atracción laboral en que se había convertido las minas de Tharsis, manteniendo en activo caminos antes menos frecuentados. Así, cuando tenían días de descanso o festivos, esos agricultores-mineros transitaban por los caminos que les llevaban de visita a sus familiares: en San Bartolomé, Villanueva de los Castillejos, Cabezas Rubias, Las Cruces; entre otros. Los vecinos de nuestros pueblos se adaptaron igualmente a la modernidad que supuso la inauguración del ferrocarril para viajeros en 1881, de Tharsis al Puntal de la Cruz. Desde Alosno hubieron de habituarse para llegar caminando a la estación de Medio Millar. San Bartolomé tenía el camino bien despejado a la estación, por el continuo transitar desde el pueblo. Nosotros lo teníamos relativamente cerca en comparación con otros, pero desde bien pequeño hicimos el camino de Vista Hermosa, porque nuestro destino era foto estudio Monis para el recuerdo de una comunión o un cumpleaños. Los vecinos de la Puebla lo tenían más difícil si querían viajar en el transporte más moderno de la época, el ferrocarril. Aunque batallaron para que la empresa pusiera un apeadero en Pueblo Nuevo, tuvieron que continuar por Vista Hermosa como hacíamos nosotros. Sí que resolvieron la mayor distancia hasta la estación haciendo el camino a lomos de caballería, como ya hiciera Ernesto Deligny para llegar a los escoriales de la Huerta Grande 28 años antes. Los más pudientes utilizaban coches de caballos, que los llevaba y traía entre La Puebla y la estación. Pero la llegada del ferrocarril no acabaría con las comunicaciones que se hacían a través de caminos y normalmente a pie, ahora la comunicación con la capital permitió que otros emprendedores, normalmente mujeres, se dedicarán a la recova, y recorrían a pie los antiguos caminos para llegar a los cortijos que le suministraban la mercancía. No siempre pagados con dinero, si no con el trueque de lo que llevaban desde la bien surtida plaza de abastos o el Economato de Tharsis. Estos caminos que recorrían entre cortijos, con salida y llegada a Tharsis, mantenían los caminos despejados por los continuos viajes. Esta actividad caminera se fue perdiendo por el desarrollo del transporte. La poca que se mantuvo fue para las devociones marianas que se organizan en tantos pueblos. También cazadores y recolectores de setas volvieron a transitar por caminos olvidados. P.D. El descubridor de Tharsis también se desplazó por la provincia de Huelva por viejos camino. Y se dejaría acompañar por cabreros como el que le acompañó para inspeccionar los escoriales de la Huerta Grande. Precisamente este próximo 26 de Marzo, día de las vías Pecuarias y los caminos Público, se cumple el 170 aniversario de la fundación de Tharsis. Jose Gómez Ponce Febrero 2023

miércoles, 14 de septiembre de 2022

MARZO DE 1853, THARSIS SE INSCRIBE EN LA HISTORIA

Así titulé la pieza teatral que se representó el pasado 30 de octubre para el homenaje a Ernesto Deligny. Aunque es una recreación histórica de hechos ocurridos hace más de un siglo, su importancia tiene que ver con la onomástica. Al igual que la mayoría de nuestros nombres se relacionan con el santoral, conmemorar que el nombre de un pueblo se relaciona con la cumbre de una sierra en la creencia que la unía a una civilización milenaria, nos puede llevar a sentir parecido orgullo que el que sintamos por el nombre que tuvieron a bien ponernos nuestros padres. Las circunstancias que llevaron a llamarnos Tharsis, son igual de respetables y “festejables”. Si bien la representación de la obra estaba pensada para llevarla a cabo en el sitio histórico, el monte Tarse, la meteorología nos lo impidió. No me fue posible traducir la pieza al francés. Tiempo después, y gracias a Roger Roland, se la pude enviar en el idioma de Molière, a la familia Deligny. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, la semana próxima la publicaré en francés para que la puedan leer por este medio. ************** José Gómez Ponce. Septiembre 2022 ******** MARZO DE 1853, THARSIS SE INSCRIBE EN LA HISTORIA

viernes, 12 de agosto de 2022

LOS DOCUMENTOS DE DELIGNY YA ESTÁN DISPONIBLES

 


Desde este jueves, día 11, está disponible en la página web del Ayuntamiento de Huelva toda la documentación.

https://www.huelva.es/portal/es/archivo-municipal-y-bibliotecas

Documentación, que desde Amigos de Tharsis, nos pareció que la mejor opción es que se quedara en Huelva. Un hijo adoptivo y benemérito de la provincia y de Alosno, se merece toda nuestra admiración y respeto.

La posibilidad de acceder a cualquier documento con calidad fotográfica, desde cualquier parte y a cualquier hora, es una garantía de servicio público para quien quiera conocer más sobre la labor de este ingeniero-explorador de mediados del siglo XIX.

Este acceso a la información en tiempo real, es el mejor empeño de poner información al servicio del ciudadano, que no hubiera podido hacerse en otros archivos, y eso es lo más importante.

Aunque podía decirse que hemos puesto el punto y final para rescatar la memoria de Deligny durante su estancia en Tharsis, la familia sigue trabajando para que sea conocida igualmente su labor en el vecino Portugal, en Sao Domingo y Caveira.

Por supuesto que cuando esa información se haga pública, descubriremos que no solo nos unía la faja pirítica, sino costumbres y hábitos por la corriente migratoria entre España y Portugal. Corriente que se mantuvo con el traspaso a los británicos, y a los Velge posteriormente.

Si este trabajo del ingeniero francés en su etapa portuguesa nos puede resultar interesante desde Tharsis, mucho más lo sería que la familia nos documentara el paso de Deligny por el Lagunazo:

Las notables infraestructuras allí construidas, el poblado y su diseño urbanístico, la red de alcantarillado, la escuela. Y cómo no, las enormes dificultades que tuvo que afrontar: El transporte del mineral, por el Odiel o por el Guadiana, las teleras.

También está por investigarse los ingenieros que acompañaron a Deligny al Lagunazo. Incluso él mismo hubiera residido en la Puebla. No le resultaría extraño porque ya pasó por allí en marzo de 1853.

Sí le he pedido a sus bisnietos que nos relaten este paso. Y si tienen información lo harán. Son personas nobles y agradecida. Si en algo hemos contribuido en rescatar la memoria de su bisabuelo, hemos de reconocer que Deligny acudió a una zona deshabitada e inhóspita, para poner en explotación unas minas abandonadas, y para que generaciones podamos decir que nacimos en Tharsis.


José Gómez Ponce

Agosto 2022

martes, 28 de junio de 2022

EL PINO DE SAN JUAN ALEGRE

Aunque lo publiqué hace unos años, no está de más recordar lo que muchos de nosotros vivimos: El pino de San Juan alegre, San Benito, las pandorgas, la guillarda, los bolindros, y muchas otras fiestas y entretenimientos.
José Gómez Ponce

Junio 2022 

jueves, 9 de junio de 2022

LAS PANDORGAS VUELAN EN VERANO

Comentaba hace unos días sobre un antiguo edificio que existía en Tharsis, pero desaparecido hace años. El antiguo hospital. El que estaba en la curva del malacate. Mi descubrimiento cuando niño de edificios y lugares del pueblo, era el resultado de las exploraciones que hacíamos con la natural curiosidad. Con el tiempo descubrimos que en ese hospital se practicaban las autopsias de quiénes fallecían en la mina. Allí llevaban a los accidentados y los obreros se concentraban en su entorno. Lo cierto es que como hospital no creo que lo recuerde hoy día nadie. Estos paseos y exploraciones por el pueblo se solían hacer los fines de semana, ya que entre la Escuela Grande y las clases particulares teníamos los días ocupados. Aunque en verano, con las tardes tan largas, nos daba tiempo para que al salir de clase organizar un paseo a los sitios que considerábamos de interés. El verano era la mejor época para volar pandorgas, y ese es el motivo que nos llevaba a visitar las ruinas del antiguo hospital, porque en sus alrededores crecían unos frondosos aromos.

Acercarnos solos por la corta, o por las instalaciones de la mina, no estaba bien visto por nuestros padres, aunque era mi madre la que primero se enteraba de nuestro plan, porque la vecina acudía a casa para avisarle.

-Pasión, que tu hijo y el mio quieren ir al malacate.

Ahora tenías que explicarle que tú ya habías estado allí, que no habías visto ningún peligro y que el motivo de ir hasta allí no era el malacate sino al antiguo hospital porque lo que buscábamos era la resina de los aromos. Contando con la aprobación de mi madre, aunque no muy convencida, salíamos de casa por el callejón de Arroyo. Pasando por el edificio que hoy es museo, el llano del Paseo y por la calle San Ernesto y San David, llegábamos a la Plaza de España. En la esquina de la calle San Luis parece que hubo una fábrica de gaseosas y pasar por delante de la puerta me despertaba la curiosidad de mirar al interior y ver tantos artilugios. Dejando atrás el Casino Viejo subíamos por el puente Romano, para llegar a nuestra parada obligatoria cada vez que andábamos por allí, el Pilón de Sierra Bullones. Dónde practicamos el ritual que habíamos visto a tantos otros; meter las manos en el agua, o extendiéndolas para que nos cayera en forma de cascada desde la estructura, que como una pirámide coronaba la “piscina” de piedras.

También era característico el ruido del agua y el del cuarto de compresores que estaba por debajo. Entre la sombra de los pinos y el airecillo que llegaba cuando aflojaba la canícula, permanecíamos un rato disfrutando de vistas y ruidos. Nuestra meta estaba cerca, porque entre los restos que aún se conservaban del hospital, sobresalía unos impresionantes aromos que tenían lo que andábamos buscando, la resina para hacer pegamento. Si estaba a cierta altura intentamos subir por las ramas, pero cuando no, nos aupábamos unos a otros hasta alcanzar el preciado botín, que metíamos en una lata o envolvíamos en papel hasta llegar a casa.

Pero tener el pegamento era solo una parte. Había que buscar los gamones y el papel. El papel de envolver era el mejor, y el de los sacos de cemento también. Los gamones no aguantaba mucho por lo que lo sustituimos por tiras de cañas, que conseguíamos del mango de una vieja escoba. En Tharsis había verdaderos expertos fabricando pandorgas y barriletes.

Una vez construida había que probarla. Nuestra pista de vuelo era el cabezo de la Posada "La Posá". Cuando se levantaba un poco de brisa al caer la tarde, el lugar estaba muy concurrido. Otras veces la íbamos a volar al cabezo de los Chinos. También las vimos por la Era. Los percances más frecuentes es que estando a máxima altura se rompiera la cuerda, o se te escapara de las manos al pasársela a un colega. Una en la que puse mucho empeño y con la ayuda de mi padre, me quedo perfecta: La triangulación de los amarres superiores con el centro de las cañas; la longitud de la cola que se conseguía probando una y otra vez, añadiendo o quitando trapo; el decorado con unas imágenes de películas, de las octavillas que se repartían por Tharsis anunciando los estrenos. Cuando le solté todo el hilo que había conseguido de las mangueras de agua, se movía majestuosamente allá en lo alto, por encima de las casas de Casas Nuevas. La ligera brisa y la maestría adquirida en su construcción, hacía que bailara graciosamente. Si la cabeza se movía a la izquierda, trasladaba el movimiento al extremo de la cola que se movía a la derecha, y así vuelta a empezar, ahora a derecha y la cola a izquierda. Este movimiento nos cautivaba. Qué poco se necesitaba para divertirnos.

Pero a la hora de recogerla surgió la tragedia. Un ligero viento, cuando estaba cerca del suelo, la enganchó en los cables del tendido eléctrico. Tirando del hilo y la cola, no hice más que enredarla.

Acudí en busca de mi padre para que me ayudara a rescatarla, pero fue imposible. Al día siguiente fui testigo del final de mi pandorga, acabar abrasada. Un obrero de la Compañía, provisto de una vara, especie de hisopo gigante, prendía la punta impregnada en gasolina, que acercándola a nuestra pandorga se consumió al instante. Regresé triste a casa, pero decidido a hacer otra.


José Gómez Ponce

Junio 2022

martes, 29 de marzo de 2022

SOBRE LA DOCUMENTACIÓN DE ERNEST DELIGNY Y OTROS PROYECTOS

 


A meses del homenaje del pasado 29 y 30 de octubre, el proceso de digitalización de la documentación continúa. Parte de ella ya disponible en la biblioteca digital, y que por motivos imprevistos el resto aún no se ha podido finalizar, pero continúa a buen ritmo. https://archivohuelva.oaistore.es/opac/index.php?codopac=OPPUR 

También me informan, que se está trabajando en facilitar todos los enlaces disponibles, para que se pueda consultar por Internet cuanta información escrita exista sobre Deligny.

Cuando esté completada, vía digital, toda la documentación que los bisnietos de Deligny tuvieron a bien entregar a la ciudad de Huelva, se habrá dado un paso definitivo para conocer la trascendencia de la labor de este ingeniero francés. En una provincia, Huelva, y en una comarca, el Andévalo, donde las comunicaciones se establecían por caminos de herradura.

Esta documentación va a incrementar los importantes fondos de la biblioteca digital del Archivo Municipal de Huelva, que a su vez se incluye en el patrimonio bibliográfico español, y puede ser consultada desde la web del Ministerio de Educación. Así cómo desde la biblioteca digital europea, Europeana.

En definitiva, la documentación de quién dio nombre, primero a una mina y después a un pueblo, va a estar disponible en un importante archivo que puede ser visitado por quiénes se interesen por nuestra historia.

Este legado de Deligny, disponible para las generaciones futuras, lo mantendrá siempre unido a la revelación de un pastor y a las minas de Tharsis.


No menos importante para nuestra historia fue la aportación británica. Algunas pinceladas he puesto por este medio al respecto. Dónde campesinos, provenientes de los pueblos de alrededores, se convirtieron en mineros y consiguieron que la Compañía de Tharsis en 1873 fuera la compañía minera más importante del mundo.

Entre estos logros de los británicos está la construcción del ferrocarril, el segundo de la provincia, el primero fue el del Buitrón a San Juan del Puerto. Con un recorrido de 47 km, llegaba hasta Corrales cargado de mineral para ser exportado desde el muelle minero, que afortunadamente se conserva.

Aunque el primero de la Compañía se estableció aguas abajo del Odiel, cerca de Gibraleón, el Charco. Y el mineral llegaba a lomos de caballería.

Si de algo hicimos gala desde Amigos de Tharsis ha sido de la importancia de recuperar el ferrocarril minero. Acabada la actividad en los tres Centros en 1999, una forma de contribuir al desarrollo económico hubiera sido esa recuperación para fines turísticos. Y porque la ubicación de la estación, junto a otros departamentos de la actividad minera, hubiera convertido el lugar en un importante museo al aire libre.

Pero ahora, en 2022, es la Diputación de Huelva quién dice patrocinar la creación del "Tren Turístico Minero", en colaboración con los Ayuntamientos de Tharsis, Alosno y San Bartolomé. La misma Diputación que en 2002 dijo que no le interesaba ni el trazado ferroviario, ni la maquinaria, ni las herramientas, ni las instalaciones del ferrocarril. Ver para creer. Hipocresía en estado puro. ¿O es que desde Europa mandan fondos de donde trincar y poder colocar a los paniaguados de turno?

Lo que tiene que informar Diputación es de donde partiría ese futuro tren, después que haya visitado la estación de Tharsis y comprobado el estado ruinoso, peligroso, y saqueado, de todas las instalaciones.


José Gómez Ponce

Marzo 2022



viernes, 4 de febrero de 2022

1853. EL INICIO DE UNA COMUNIDAD. 4ª Parte.


Felipe veía cada día cómo iba creciendo una nueva comunidad entre aquellos páramos abandonados durante siglos. Se consideraba agraciado de formar parte desde el principio en aquel poblado, a ello había puesto todo su interés y dedicación. Recordaba que a veces los días se le hacían cortos por las tareas que se le acumulaban. Entre quienes habían acudido a la mina de los franceses para trabajar de mineros, reinaba un espíritu de camaradería y de ayuda mutua que no había conocido antes. Hombres jóvenes y menos jóvenes que sin conocerse de antemano trabajaban en equipo como una gran familia. Que después del trabajo colaboraban para acondicionar sus chozas y cuchitriles.
Los que además de trabajar en la mina conocían otros oficios, eran solicitados por otros compañeros para resolver tareas de su conocimiento; así: zapateros, panaderos, carpinteros, herreros, albañiles; vieron aumentar a veces sus ganancias en metálico, aunque lo habitual es que no mediara pago por estos “favores”, si no mediante trueque, entre quienes entendían de distintos oficios. A su hijo todo aquel bullicio de hombres y animales moviéndose de un lugar para otro desde el alba, le parecía la prosperidad, el futuro. Lo mejor que le podía estar pasando para hacerse un “hombre de provecho”, cómo quería su padre que fuera.

Cada mañana, padre e hijo se incorporaban a sus cuadrillas de trabajo. Otros muchachos que también vivía en el poblado con sus padres, eran empleados en las múltiples tareas que organizaban los capataces, o cambiaban a nuevos cometidos en función de las necesidades que tenía la empresa. Había muchachos trabajando en los desmontes, en las teleras, en los talleres, en contramina. Muchos fueron propuestos para tareas menos penosas por recomendación de los capataces, porque demostraban buenas habilidades y capacidad para aprender. Había quienes dejaron las teleras, los duros trabajos en los desmontes, o de acarrear leña; y pasaron a aprendices en la fundición y en los talleres.
Otras veces escuchaba a su padre hablar de Deligny con otros compañeros de trabajo, y aunque todos sabían que Felipe le acompañó desde la Puebla a reconocer los grandes escoriales, muchos puebleños acudieron a la mina por las referencias que les había dado su padre. Hablaba de Deligny como un hombre enérgico en sus planteamientos. Le consideraba muy responsable en sus asuntos y siempre preocupado por resolver cualquier problema. Visionario le llamó alguien. Lo que sí contagiaba es su entusiasmo y a lo que decía estar dispuesto, llevar Tharsis al nivel de la importancia de RíoTinto.

Felipe sí había oído de los desplazamientos de Deligny, sobre todo a Huelva. Después de la crisis que había provocado el cólera supo que se había trasladado definitivamente a la capital y que se había traído a su mujer y los hijos pequeños. Otros viajes que fueron poco conocido por los trabajadores eran los que le procuraron pleitos y preocupaciones. Viajes relacionados con la constitución de nuevas sociedades: “Mines de cuivre de Huelva”, París, 7 de junio de 1855. “La Sabina”, Sevilla, 7 de noviembre de 1855. Litigios con quienes había compartido proyecto común y se carteaban, “querido amigo”.

Estas demandas conllevaban procuradores, abogados, y juzgados. Y en estos casos también traductores, porque los juicios se sustanciaron en tribunales españoles y franceses. Recogidos en cientos de páginas con la caligrafía de la época. Esto le disgustaba enormemente porque le restaba tiempo para dedicarse a lo que estaba mentalizado; hacer rentable la explotación de Tharsis. Él, dispuesto más a la acción, que ahora le demandarán por los denuncios mineros en Portugal y la fundación de la Sabina, podía distraerlo de elevar la producción, la exportación, y la construcción del ferrocarril, que era su especialidad. En esa demanda de los socios saldría a relucir otra fecha importante, el acuerdo de 1 de mayo de 1853.

Desde Alosno acudían todos los días cientos de hombres. Los que no se habían construido un refugio en la mina iban y volvían diariamente. En este tránsito diario había quienes acudían acompañados de bestias que transportaban enseres para sus viviendas, o en las alforjas suministros para las necesidades del poblado. Hasta que no se hubieron organizados el suministro de alimentos se hacía desde los pueblos cercanos. La poca agricultura que se podía practicar por quiénes además trabajaban de mineros, apena daba para el autoconsumo. Por eso los hornos para panificar surgieron rápidamente, al igual que la cría de animales para garantizarse fuente de proteínas, o ingresos extras comerciando entre los ya numerosos habitantes que vivían en el poblado. Esta situación mejoró enormemente con la construcción del camino carretero hasta Gibraleón, ya que la recua de animales que transportaban el mineral hasta el Charco, regresaban al poblado cargados de mercancías y alimentos.
Felipe había comprobado lo tórrido que eran los veranos en la mina. Si en la Puebla lo había combatido entre los anchos muros de su casa y teniendo a mano los cántaros de agua que su mujer llenaba diariamente del pozo, aquella choza suya poco le protegía de la canícula.
Por eso se explicaba que Deligny se marchara a vivir a Huelva, porque su mujer y sus hijos no se acostumbrarían a veranos tan caluroso. Era su hombre de confianza, don Enrique Díaz, quién acudía con más frecuencia a Alosno para asuntos de representación.

Comprobó que el poblado que entre todos estaban construyendo se llamaba Tharsis, así lo escribía el alcalde de La Puebla, Antonio Díaz Mora, en un escrito que le fue entregado por un compañero de trabajo y vecino de La Puebla. Este escrito venía a recordarle un asunto municipal y a proponerle trabajo a su hijo mayor. El escrito le recordaba en primer lugar, que su hijo Jacinto cumplía ese año los 18 de edad, y era obligación de los padres inscribirlo en el Ayuntamiento encargado de confeccionar el padrón municipal donde el joven hubiera residido los dos últimos años. Después la Diputación Provincial comunicaba el número de mozos en los reemplazos de reclutas para el ejército que correspondía a cada municipio. El escrito continuaba proponiéndole un trabajo que pudiera interesar al hijo; regresar al trabajo de la Alquería, que tenía muy buen futuro porque se comerciaba mucho con la mina. Al siguiente fin de semana, después de leer el escrito con su hijo y acordar la respuesta que daría al alcalde, Felipe acudió a la Puebla. Inscribió a su hijo para la lista de reclutas.
También supo que el Ayuntamiento de La Puebla había entrado en pleitos con la Compañía de los franceses y con el Ayuntamiento de Alosno.
Aunque pareciera que la nueva sociedad constituida en París daría seguridad a Deligny para poner en explotación unas minas a las que bautizó con el nombre que las relacionaba con la antigua Turdetania y Tarteso, la realidad es que nuevos sinsabores se vislumbraban en el horizonte.

Continuará...
José Gómez Ponce
Febrero 2022


jueves, 11 de noviembre de 2021

Y BROCHE FINAL DEL HOMENAJE

 


El broche final del homenaje lo han puesto los bisnietos de Ernest Deligny con la carta tan amable y agradecida que me ha enviado el señor Gervais. Dando las gracias a todos: a las autoridades, al prior del monasterio, al grupo de teatro, a quienes le acompañaron al monte Tarse, o en la oficina de Tharsis Mining.

“Estos dos días dedicados a Deligny fueron un éxito, un gran éxito. De todos nuestros viajes a Tharsis, este de hoy ha sido sin duda el más importante y el más conmovedor. Estos días quedarán grabados en nuestro corazón como homenaje a Deligny".

Y termina así: 

“Mi hermano Jérome, así como mis dos hermanas, Pascale y Ariane, se unen a mi agradecimiento. Mi querido José, una vez más para decirte nuestra alegría por haber participado en estas ceremonias. Nos gustó estar en Tharsis cómo a Deligny sin duda le gustó estar allí en su tiempo"

                                                              ************

Para corresponder a quienes quisieron acompañarnos en este homenaje pero no pudieron, os dejo las imágenes grabadas en Tharsis. Del Ayuntamiento de Huelva, o del Monasterio de la Rábida, solo tenemos fotos.

Esta grabación fue realizada por Raúl Gala, amigo de la familia. A quién le agradecí que se desplazara hasta Tharsis a pesar de la lluvia, realizando un excelente trabajo y pasado a YouTube. 

https://youtu.be/1lENrWkXHCQ


José Gómez Ponce

Noviembre 2021


miércoles, 3 de noviembre de 2021

RESUMEN DEL HOMENAJE A DELIGNY

 


Hace más de 20 años constituimos la Asociación Amigos de Tharsis Ernesto Deligny. Inscrita en el Registro de Asociaciones de la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía, con domicilio en la calle Pueblo Nuevo de Tharsis. Pero de todos los actos que hemos organizado, de los libros que hemos editados; este del homenaje a Ernesto Deligny es de los más importantes y emotivos.

La conclusión no puede ser más positiva. Ya expuse el pasado sábado en el Salón Cultural lo bien que había salido los actos programados en Huelva. Cualquiera se alegraría de que salga a la perfección lo que llevas años preparando, y así de alegre estaba al contarlo, porque esperaba que los actos que quedaban por hacer en Tharsis salieran igual de bien

Mi hijo y mi sobrina Isabel, después de hacer la presentación, dieron paso a la representación histórica del nombre Minas de Tharsis. El libreto lo escribí para contar este acontecimiento ocurrido hace 168 años, centrado en tres personajes fundamentales:

Luciano Escobar, que acompaña al extranjero venido de Francia para mostrarle lo que él ya había recorrido gracias a las recomendaciones del párroco de Alosno, don Manuel Ambrosio.

Ernesto Deligny, que le confirma el potencial minero de la zona y decide comunicarlo a Luis-Charles Decazes para que invierta en estas minas.

El pastor, que cuenta la opinión que tienen en Alosno del francés, al que considera un poco iluso, pero si don Manuel Ambrosio dice que hay que apoyar, bueno será. Y el nombre de aquella cima que solicita el francés para fijar las lindes de los denuncios mineros, acabará adoptando el poblado que se erige a su alrededor.

Pedro María, Manolo Raimundo, Pepe Martín y Dominga Macías; se llevaron un caluroso aplauso al final de la representación. Los bisnietos subieron al escenario para felicitar a los actores y a su “bisabuelo”.

Desde el Salón Cultural, y amenazando lluvia, subimos al monte Tarse para el acto fundamental del homenaje, que esa cima decidió el nombre de las minas.

La placa la descubrimos el Señor Gervais y yo. Él tenía que tirar de un extremo de la cortina y yo del otro, pero le di un tirón tan fuerte que me quedé con la cortina en la mano. Aunque todo salió bien porque no llovía en ese momento.

Desde allí nos fuimos a la Oficina General de la antigua compañía de Tharsis, pero ahora oficina de Tharsis Minina. La exposición que nuestros amigos de Corrales montaron, fue de matrícula de honor. Javier, María del Mar y José; trajeron desde Corrales material, documentos, pintura y escultura; que forma parte del particular museo que tienen instalado en el propio Casino Minero de Corrales, visita que recomiendo. Y por supuesto contando con Andrés Hernández y Tharsis Mining desde el primer momento.

Terminado los actos, y visto el resultado final, me embargó una enorme tranquilidad. Al día siguiente apareció una detallada crónica en el Huelva Información, con lo cual el homenaje ha podido ser conocido fuera de la provincia. Alguna puntualizacion a la organizada entrega de documentos en el Ayuntamiento sí es preciso hacer. Pero cuando no se tiene toda la información puede ocurrir eso.

Para llegar a esta firma de documentos, donde el archivo de Huelva va a recibir una importante documentación, hay una colaboración muy cordial y afectiva de años con el señor Benoit Gervais. En sus dos visitas a Tharsis, en 2016 y 2018, donde le acompañé, junto a sus hermanos, haciendo el recorrido que hizo su bisabuelo en 1853. O en nuestra relación epistolar, que mantenemos hasta el día de hoy. Sí, estoy muy contento que la documentación particular de los bisnietos de Ernesto Deligny acaben definitivamente en Huelva, para que pueda ser consultada por quiénes se interesen en los pormenores de este pionero de la minería. Pensar por un momento que esta documentación podía perfectamente ser depositada en la Universidad de París. En cualquier Facultad donde se estudia ingeniería de minas en Francia. En el archivo del Colegio de Ingenieros de París, del que formó parte. O en el archivo de la prestigiosa Escuela Central de París, donde hizo sus estudios; ¿es, o no es motivo para sentirse orgulloso de que la podamos tener en Huelva?

Igual que con el cuadro donado por su bisabuelo al Monasterio de la Rábida en 1869, que cuando se hable de la obra pictórica de Pierre-Jules Jollivet, hay que informar que uno de sus cuadros importantes, Christophe Colomb découvrant l Amérique, está depositado en el Monasterio de la Rábida, en Huelva.

El archivo de Huelva, situado en la Casa Colón, que muchos hemos visitado, tiene fácil acceso. No tienes que averiguar si está abierto o no. No te exigen demostrar que vas a investigar para un Organismo Público o para una Tesis. Ni te preguntan si estás capacitado para investigar. Por todo esto, mi recomendación a los familiares de Ernesto Deligny para que depositaran la documentación en Huelva estaba bien meditada.

Para el acto en Tharsis estuvieron presentes los alcaldes de Tharsis y Alosno, a quienes invité personalmente y los presenté al señor Gervais. También invité en Tharsis al presidente del Casino, al Director del colegio Argantonio, al presidente de la Asociación de mayores la Divisa, y a la presidenta de la Asociación las Mineras. Y en Alosno, al director del colegio Ntra. Sra. de Gracia, y al director del Instituto la Alborá.

Muchas gracias a quienes nos apoyaron, a quienes estuvieron presentes, y a quienes desde la distancia quisieron estarlo.

José Gómez Ponce

Noviembre 2021









jueves, 28 de octubre de 2021

ÚLTIMA HORA DEL HOMENAJE A ERNESTO DELIGNY


Los bisnietos ya están en Huelva. Para cumplir con los actos programados, la donación del archivo particular de la familia, el viernes serán recibidos en el ayuntamiento de Huelva a las 11,30, por el alcalde o teniente delegado de cultura. Quienes mostraran públicamente su agradecimiento y la importancia de este gesto de los bisnietos de Ernesto Deligny.

La directora del Archivo municipal ya tiene la relación de documentos que se van a donar, y su opinión es que son muy interesantes. Esa relación la publicaremos también, si antes no lo hace el Ayuntamiento.
Y el sábado toca reunirnos con ellos en Tharsis. Por eso, ante la posibilidad que sea poco recomendable subir al monte Tarse, porque amenace lluvia, aunque el acto no duraría más de 40 minutos; hemos solicitado el salón cultural. Por lo tanto, hasta última hora se mantiene la concentración en el llano del Casino a las 16,30. Si vemos que la lluvia lo hace imposible, pues nos desplazamos al salón cultural.




jueves, 14 de octubre de 2021

PROGRAMACIÓN DEL HOMENAJE A DELIGNY


Esta es la programación que le hemos propuesto a los familiares de Ernesto Deligny. Nos confirman que ya han reservado el vuelo.

-Viernes 29 de octubre, sobre las 9 de la mañana. Rueda de prensa en Huelva. El Señor Gervais, en representación de la familia, informará de la donación del archivo familiar a la ciudad de Huelva. Ya que no hablan español, nos acompañará el señor Rogers que amablemente hará de intérprete.

-A las 12 horas. Los bisnietos de Deligny van a tener la oportunidad de contemplar el cuadro donado por su antepasado al Monasterio de la Rábida en 1869. El prior del Monasterio ha atendido gustosamente nuestra petición para acompañarles en la visita.

-El sábado 30, a las 16,30 horas, en Tharsis. Concentración en la explanada del Casino Minero para recibir a los familiares. Desde allí partiremos en vehículos al monte Tarse para conmemorar el 200 aniversario.

-A las 17 horas, actos del homenaje. Actuación del grupo de teatro de Tharsis, que nos trasladará al mes de marzo de 1853. Terminada la función se descubrirá la placa de recuerdo a Deligny. Después nos dirigimos en vehículos a la Oficina General para inaugurar la exposición.

-Visita de la exposición. Como no está instalada en una sala amplia, igual tendremos que acceder por grupos. Pero esto está por ver.

Terminada la exposición, despedida de los familiares.

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MÁS INFORMACIÓN DEL HOMENAJE

Un hecho interesante que ha propiciado el homenaje es la relación de la familia Deligny con Huelva. Con una diferencia de 152 años, esas buenas relaciones se han reconocido con una donación comunicada a las autoridades provinciales mediante cartas. La más antigua, fechado en París el viernes 1 de octubre de 1869, dirigiendo al Gobernador de Huelva el objeto de la donación:

Ilustrísimo señor, tengo la honra de remitir a vuestra Ilustrísima con destino al ex convento de Nuestra Señora de La Rábida, un cuadro pintado por el distinguido artista monsieur J. Jollivet, y que representa a Colón en el momento de divisar por primera vez, en su larga y penosa navegación, las tierras de América.”

Y su motivación.

He residido por bastante tiempo en esa provincia, me unen a ella y me la hacen sumamente querida tiernos recuerdos de amistad; el nacimiento de una hija, los constantes y fructuosos trabajos que ocuparon el tiempo de mi residencia, y la satisfacción de haber puesto una de las primeras piedras en el edificio de prosperidad futura con el descubrimiento de algunos de los ricos criaderos mineros. Muy especialmente dando nueva vida al de Tharsis y con él a esa ría, en otro tiempo surcada por los numerosos buques que conducían sus productos al reino de Salomón”.

Firmado. Ernest Deligny y Ardaillon.


La más reciente. Fechada en París el viernes 1 de octubre de 2021. De nuevo otra donación. Esta vez un archivo particular que se le anuncia al alcalde de la ciudad.

Me gustaría compartir con ustedes mi deseo de entregar a los archivos de la provincia los documentos que me han llegado. Estos documentos, escritos mayormente por Deligny, merecen ser depositados en los archivos. Su conservación estaría así asegurada y serían accesibles a todos los interesados en la mina y en la historia de la provincia”.

Y su motivación.

Viajando varias veces por la provincia de Huelva, como bisnieto de Ernest Deligny, me conmovió conocer calles o plazas que llevan su nombre. Me conmovió aún más descubrir en Tharsis una Asociación que también llevaba su nombre y, sobre todo, que le dio vida a su memoria”.

Esperando que acepte esta iniciativa”

Firmado. Benoit Gervais

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La recreación histórica que va a representar el grupo de teatro de Tharsis lleva por título: Marzo de 1853, Tharsis se inscribe en la historia.

Deligny, en compañía de Luciano Escobar, contempla desde un alto cerro las labores mineras abandonadas hace siglos; los inmensos escoriales, los pozos y galerías excavadas, el portillo de Santo Domingo. Humos de las calcinaciones de Riotinto, de las minas a los pies de la sierra de Aracena: Poderosa, San Miguel, San Telmo. El puerto de Huelva.

Para fijar lindes en los denuncios mineros pregunta por el nombre de aquel cerro. La respuesta que le da un pastor le trae a la memoria lo que ha leído del mundo antiguo; de Historia, del Imperio Romano, de Geografía.

El título lo dice todo, en esa fecha, hace más de 168 años, Deligny registró las minas con el nombre que trascendió a la población que se fue configurando en su entorno. Renacía así una actividad milenaria que ya habían desarrollado primitivos pobladores, antes incluso de fenicios y romanos. Descubrir por medio de un pastor, cómo la tradición oral había conservado un nombre hasta entonces mitológico, fue una revelación para Deligny.

Revivir ese momento a cargo de actores, es situarnos de dónde venimos; al comienzo de hace más de siglo y medio. Para evocar aquella fecha no hay mejor lugar que representarlo en la cima que quedó recogida para la historia, el monte Tarse.

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En cuanto a la exposición en la Oficina General, qué deciros de este importante edificio inaugurado en agosto de 1879. Y aunque no tiene habilitada ninguna dependencia para exposiciones, el sitio elegido no puede estar más cargado de historia, el despacho y sala de reunión de la Dirección. Donde Alexander Allan recibió la citación a juicio por el daño de los humos sulfurosos de las calcinaciones. Donde estaba la “Audiencia”, y se decidían sanciones por faltas cometidas en el trabajo o en el poblado; aplicando un particular “Código penal”. Donde la “señorita” Phyllis Gray despachaba con Rutherford los problemas que le llegaban de la población.

José Gómez Ponce

Octubre 2021 

lunes, 4 de octubre de 2021

HOMENAJE A ERNESTO DELIGNY

Este recuerdo a Deligny vamos a celebrarlo con dos actos muy interesantes, en Huelva y en Tharsis.

Dado que la situación sanitaria nos va a permitir llevarlo a cabo, hemos retomado este asunto que lo teníamos planteado para 2020 y aplazado por dos veces.

El primero en Huelva, donde sus familiares han decidido donar a la ciudad el archivo particular que poseen. Para este fin se ha comunicado al Ayuntamiento de Huelva el deseo de los familiares, y se convocará una rueda de prensa en la que sus bisnietos informaran de los detalles de la donación. Esta documentación, que aportará datos para quiénes quieran investigar la labor llevada a cabo por este pionero de la minería, estará disponible cuando desde el Archivo se organice y catalogue adecuadamente.

El otro acto, aunque no es el primero que dedicamos a Deligny, es una exposición en Tharsis que abriremos al público el mismo día del homenaje. En un edificio emblemático de la actividad minera que milagrosamente no ha sido vandalizado, la Oficina General de la antigua Compañía de Tharsis.

Por nuestra parte, desde Amigos de Tharsis estos actos no son más que nuestra contribución de admiración y respeto a Ernesto Deligny. Para la semana próxima tendremos cerrado los horarios y lugares de todos los actos a celebrar. Los familiares, que se desplazaran desde París, nos tienen que confirmar los días.

jueves, 2 de septiembre de 2021

1853. EL INICIO DE UNA COMUNIDAD. 3ª Parte

Resumen de lo publicado.

Felipe estaba disponible para cualquier tarea que le encargaban los capataces, pero a raíz del cólera, que castigó sobremanera la provincia de Huelva, regresó a La Puebla.

Mientras, la sociedad auspiciada por Deligny vivía momentos de crisis. Al reiniciarse los trabajos, se acrecentó su espíritu minero y decidió convertirse en barrenero.

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Tras el cese casi total de la actividad por el abandono de los trabajos que el miedo al cólera había provocado en los mineros, estos comenzaron a regresar al trabajo. Del Alosno y de la Puebla principalmente, pero también de otros lugares. El tránsito de mercancías se fue restableciendo, no solo con la capital, también comenzaron a llegar las importaciones del material que se había solicitado.

Un hecho importante tuvo esta paralización momentánea de la actividad y el regreso de muchos trabajadores a sus pueblos por el miedo a la enfermedad, y es que corría de boca en boca la magnitud del trabajo en el que se habían implicado con los franceses. Y más que eso, el optimismo que sus dirigentes, Deligny el primero, ponían en la importancia de estos trabajos como fuente de prosperidad, que repercutiría en los pueblos de los alrededores. Quién por el miedo a la enfermedad había regresado a su pueblo, pudo informar a sus vecinos de la grandiosidad de los trabajos que se estaban acometiendo. Del futuro que estos trabajos podían proporcionar a la juventud. De la posibilidad que ofrecía a los “buscavidas” de establecerse en una nueva comunidad que partía de cero en recursos para vivir permanentemente.

Este futuro verosímil que brindaba trabajar en las minas, corrió de un extremo a otro de la provincia, y cruzó al reino de Portugal. No solo era proporcionar trabajo a cientos de hombres condicionados exclusivamente al clima para que los trabajos agrícolas le proporcionaran sustento, es que muchos vieron la oportunidad de cambiar a un oficio, aunque peligroso, pero que no dependían de estar constantemente pendiente de que lloviera, o no, en la primavera y el otoño.

En la Puebla, en Alosno, en el Almendro, en Encinasola y en otros muchos pueblos, solo se hablaba de probar fortuna en las minas de Tarsis.

Así acudió mucha mano de obra; por que un pariente, un primo, un hermano, o un padre trabajaba para los franceses; y se les unieron familias enteras.

Pero la empresa, que ya había pasado por una crisis financiera, dejando de pagar regularmente los salarios, estuvo a punto de acabar con el proyecto de explotación de las minas del término de Alosno.

En 1855, Deligny, que ya había traído a Huelva a su mujer y a sus tres hijos, regresó a París para defender ante los accionistas su proyecto. Allí se encontró con un fuerte rechazo. La casa Rothschild había enviado a Tarsis y Calañas a un experto ex-profesor de la escuela de minas de Saint-Etienne. Este presentó a los accionistas el informe que había elaborado en su visita, dónde concluía que en Tarsis y Calañas "solo se encontrarían muchos azufrones y alguna que otra veta de mineral".

Este rebate a su proyecto le supuso un duro golpe a Deligny.

-¿De qué me serviría explicarle a los accionistas que en mi proyecto confían los directores de Río Tinto, con Martínez Alcibar a la cabeza, con mucha más experiencia sobre el terreno que la visita y el informe del señor Benoit? -se decía.

Pero este revés, más que desmotivarle le persuadió para seguir adelante. Y esta confianza que tenía en el proyecto la compartía también su amigo Decazes. Una vez más, el duque volvió a confiar en él, como había hecho cuatro años antes enviándole a reconocer algunas minas del sur de España. Decazes, que “tenía fe en la lealtad e inteligencia de Deligny”, le presentó a posibles nuevos socios: Eugene Duclerc, Hippolyte G. Biesta, y Alphose Pinard. Todos hombres de negocios, ligados a los hermanos Pereire y por ello a la Societé Generale de Credité Mobilier. Y lo que parecía que iba a acabar en derrota, acabó en una importante batalla ganada para la supervivencia de Tarsis; la creación de una nueva empresa mucho más importante.

El 23 de junio de 1855 se constituyó en París la sociedad Compañía de minas de cobre de Huelva, con un capital de 6.000.000 de francos, con Eugene Duclerc como gerente y Deligny como ingeniero jefe.

Siendo su cuñado, Henry Sergant, que se había instalado a vivir en Alosno, el responsable de la actividad minera en Tarsis.

Felipe había participado en cuántos trabajos le proponían los capataces de los franceses, el último, en la construcción de chozos. Pero él, cuando remitió la epidemia de cólera, regresó a su choza de la Huerta Grande. Como había adquirido destreza en las muchas tareas que le proponían, acabó aceptando trabajos a destajo, a veces para él solo, pero otras muchas para hacerlo en cuadrilla.

Hacia 1856 se le presentó un nuevo cometido, trabajar en la galería Sabina. Informado por los capataces del proyecto para cavar un túnel que atravesara la sierra de Santo Domingo en el sitio de las Cantareras de la Reina, solicitó formar parte del grupo de mineros para hacer el trabajo. Lo que sí le dijeron es que tenían que usar pólvora, por la dureza de la roca. Aunque usar pólvora conllevaba mucho peligro, era de los trabajos mejor retribuidos. Antes de decidirse, aprovechó un día de descanso que regresó a la Puebla, para hablar con un armero, vecino suyo, que reparaba escopetas y sabía de manejarse con la pólvora. El armero le habló de la pólvora negra y su fabricación. Del deterioro que causaba en las armas por el humo y residuos que producía, por lo que era muy importante su limpieza y mantenimiento. Que los sistemas de percusión daban muchos problemas y por eso estaba cambiando muchas escopetas de rueda a otras de pistón, mucho más fiable. Que era un trabajo meticuloso que hay que hacerlo bien. Pero lo único que sacó en claro es que utilizara una mecha larga y despejara antes el camino por donde salir corriendo.

A esta nueva tarea se apuntaron muchos alosneros, pues el recorrido para quiénes vivían en Alosno era menor. Así, antes de empezar a remover tierra y piedras se dedicaron a construirse chozos en las inmediaciones, lo que iría fomentando la tendencia de quedarse a vivir cerca de las minas antes de ir y volver todos los días a sus casas. (Estas primitivas chozas, con el tiempo, se convirtieron en casas, y albergaron una pequeña comunidad durante el siglo XX).

Felipe formó parte de una cuadrilla que pactaban con el capataz el tajo que tenía que acabar en la jornada, esto le permitía aprovechar la luz solar para trabajar muchos días en su pequeño huerto que tenía junto a su choza.

Deligny, y su cuñado Sergant, participaron personalmente en el planeamiento de esta galería. Primero se decidió cavar una trinchera para bajar el nivel de la entrada al túnel. Había que aplanar el terreno para que el estéril, que se iría sacando en pequeñas vagonetas montada sobre raíles, se pudiera trasladar a la escombrera a cierta distancia. (Las aguas ácidas que fluían del túnel se aprovecharon en esta explanada, y al final del terraplén, disponiendo tanques de cementación, “los canaleos”. Muy operativos en la época británica).

Felipe asistió allí a la primera clase práctica de barrenero. Al encontrarse en el camino trazado de la trinchera rocas de gran dureza, el capataz había decidido utilizar pólvora negra, (compuesto explosivo formado al 75% de potasio, al 15% de carbón, y al 10% de azufre. Estas proporciones se fueron mejorando hasta el uso definitivo de la dinamita a finales de siglo XIX) y convocó a 12 trabajadores del turno de mañana para que vieran y aprendieran sobre su uso.

El día anterior habían cavado a base de punterolas y mazas, un pequeño orificio en la roca a explosionar. El capataz introdujo la pólvora negra hasta rebosar por el borde del orificio. Después metió una varilla que llegaba hasta el fondo. Vertió tierra fina sobre la pólvora retacandolo todo. Sacó con mucho cuidado la varilla, y el hueco dejado lo rellenó con pólvora de grano fino hasta la boca del barreno. Después le puso una mecha. (cuerda de algodón o cáñamo retorcida impregnada de brea, o con pólvora en su interior).

Todos vieron de lo más fácil el trabajo de barrenero, pero lo que no sabían es que el capataz, con mucha experiencia en detonar barrenos, les había preparado una sorpresa. Le pidió a un ayudante que le acercara el candil que tenía encendido para prender la mecha, y que todos corrieran a esconderse lo más lejos posible.

-¡Mecha encendida! -gritó- y salió corriendo.

Esperaron y esperaron, pero no se escuchó ninguna explosión. Los que estaban agazapados se levantaron al escuchar que llamaba a los barreneros. Felipe, que se había inscrito como voluntario, tuvo que levantarse y preguntarle al capataz qué había que hacer. El capataz le gritó desde la distancia, que tenía que averiguar por qué no había explotado la pólvora. Felipe, que hubiera querido en ese momento que lo tragara la tierra, o irse con sus cabras que no tenían ningún peligro; temblaba. Lo que no quería es morir por una explosión y lejos de su familia. Cuando el capataz vio que se levantó para dirigirse a inspeccionar el barreno, dijo que no se preocupara nadie que el barreno no podía explotar, que él se había encargado para que no explotara.

-Esto es lo más importante a tener en cuenta, que cuando arméis un barreno, lo tenéis que hacer perfectamente para que explote, porque si no explota y tenéis que averiguar por qué no ha explotado, corréis un grave peligro. Esta es la lección más importante -les dijo.

Después les descubrió algo que ellos no habían visto, que el final de la mecha lo había tapado con tierra y cubierto con una piedra, por lo tanto no pudo darse la ignición.

El segundo intento resultó un éxito. Se escuchó un enorme trueno. Una manta de humo lo cubrió todo. La roca había quedado muy debilitada, y se podía destruir más fácilmente.

Terminada la trinchera, el trabajo continuó bajo tierra a través de un hueco abierto, de poco más de la altura de un hombre, de ancho y de alto.

En unos meses, trabajando a destajo y en turnos, llegaron a 60 metros. Felipe se había responsabilizado de varias explosiones más, y el capataz y sus compañeros lo consideraron apto como barrenero.

Con la ayuda de su hijo mayor, que ahora trabajaban juntos, acondicionaron tan bien la choza que ya parecía una vivienda. Pensaron que su madre y hermano podían trasladarse a vivir con ellos a la mina de Tarsis. Pero un escrito del Ayuntamiento de la Puebla, que le había traído un paisano, iba a trastocarle los planes.

Continuará...

José Gómez Ponce.

Septiembre 2021







miércoles, 7 de julio de 2021

1853. EL INICIO DE UNA COMUNIDAD. 2ª Parte

RESUMEN DE LO PUBLICADO. Felipe, el cabrero que acompañó a Deligny en su visita a los escoriales de la Huerta Grande, decide trabajar para los franceses. Acude al Ayuntamiento de Alosno para inscribirse y allí se reencuentra con el francés. Al regreso a la Puebla y ante el interés despertado en los pueblos cercanos por la puesta en explotación de las minas, le interrogan sobre estos trabajos mineros. Pero al año siguiente, una epidemia está a punto de acabar con el proyecto de Deligny y que se olvide el nombre de Tarsis. ======================================================================= A finales de 1853 se disponía de fondos para el trabajo de exploración y extracción. Ha transcurrido más de un año y el trabajo en la mina Tarsis continúa atrayendo mano de obra. Si la sociedad creada por Deligny y Decazes se definió como empresa de exploración, los socios fundadores contribuyeron con su aporte de capital al necesario respaldo económico. Al que se sumó después un préstamo de 400.000 francos negociados con la casa Rothschild de París. Se continuó con más determinación la limpieza de los denuncios y concesiones. La maleza, que lo cubría todo, impedía llegar a los pozos y socavones abandonados durante siglos. Se adecentaron todos los caminos para llegar a esos antiguos tajos. Deligny, que tenía un compromiso de visitar Asturias donde estaba prevista la ampliación del ferrocarril, tuvo que ausentarse unos días de la febril actividad minera para viajar a Asturias y reunirse a finales de septiembre con Claudio Gil. En sus descansos, Felipe volvía a la Puebla y se convirtió sin quererlo, en el pregonero al que acudían los vecinos para informarse de las posibilidades de trabajo en la mina. A su casa, o en su búsqueda, se llegaban a verle quiénes tenían pensado cambiar su trabajo por otro a más de dos leguas de distancia. También quiénes tenían algún tipo de negocio y querían saber si encajaría con el trabajo que se hacía en la mina. En la Puebla, donde había tantos arrieros como en el Alosno, también se interesaban en poner sus animales y ellos mismo al servicio de los franceses. Y no es que les faltara trabajo a quiénes se dedicaban a llevar y traer mercancías con los pueblos cercanos y al contrabando, es que se había divulgado que la empresa minera podía dar trabajo a todos los vecinos. Se decía que había un proyecto de crear un pueblo junto a la mina, donde pudiera establecerse las familia que lo quisieran, y que para ello la empresa les facilitaría una vivienda. El tío Pedro. Un día le visitó en su casa el tío Pedro, un arriero con cierta edad y curtido en su trabajo, que bien podía ser considerado el recadero más importante de todo el Andévalo. Tío Pedro se decía mayor para no aventurarse a cambios de aires y abandonar a tantos “clientes” que recurrían a él y a su hijo. El hijo, un muchacho avispado, era su ayudante, y si acudía a Felipe era pensando más que el cambio de aires que para él no quería, lo mismo le vendría bien al hijo. (*Los muchachos eran admitidos para trabajar en las minas: a cielo abierto, en contramina y posteriormente, cuando llegó el momento, en los talleres. Era el departamento que más muchachos incorporaban; seguramente era donde recibían la enseñanza práctica que desarrollarían después como adultos*). Como era muy querido por los vecinos, nunca le faltaban recados y encargos de lo más diversos que llevar a cabo. Desde dar noticias: el nacimiento de una nieta a unos abuelos que vivían en el Almendro; la pronta llegada de unos soldados que habían embarcado para llegar a Cádiz licenciados del servicio militar; o el tabardillo que tenía postrado al párroco del pueblo. Tío Pedro servia muy diligente a sus clientes. Era muy conocido también fuera de la Puebla, y es que ejercía de valijero sin serlo, qué unido a su trabajo de trajinero, hacía llegar las noticias a las familias antes que a través del Correo. Llevaba noticias y mercancías desde Castillejos hasta Santa Bárbara. Aunque la estafeta de Correos funcionaba dos días por semana, se despachaba desde Gibraleón vía Castillejos, él llevaba la información mucho más rápido y directamente al interesado. Raro es que alguna familia no hubiera necesitado sus servicios. Un adorno para una casamentera que había que traer de otro pueblo; una manta; un encaje. Esos encargos eran parte de su especialidad. Y aunque en la Puebla el nombre de Pedro fuera habitual, tío Pedro solo había uno y poco importaba si su apellido fuera de los más extendidos; un Ponce, Monterde, o Fernández. Solo en el Ayuntamiento y en la iglesia de la Santa Cruz estaba registrado. Quiénes acudían a él para un encargo, también le pedían consejos de mil cosas. Les relataba su experiencia de andar de un sitio para otro, a veces solo o en compañía de su hijo. Donde se le presentaban muchos retos, pero la pericia adquirida le ayudaba para salir airoso. Felipe, que le tenía mucha confianza, le preguntaba cómo conseguía contentar a tantas personas. Tío Pedro le decía que él no contentaba a todos, solo a quienes se lo merecen. Aplicaba unas normas a su trabajo, desconocida por quiénes solicitaban su servicio, que mantenía rentable su negocio de traer y llevar mercancías. Le explicó, que quienes acudían a su casa solicitándole un encargo, sabían cómo tenían que proceder. En su casa, o en las fondas donde se hospedaba cuando el recorrido lo exigía, pedía a sus "clientes" que dejaran su encargo por escrito. Allí llegaban uno con un papel para que le trajera un sombrero del Almendro. Otro quería una estameña de Paymogo, una pieza de lienzo o de encajes. A solas con su hijo, se quitaba su sombrero de ala ancha y lanzaba unos sombrerazos de aire sobre los papeles. El que no tenía un contrapeso de las monedas dejadas a cuenta por el cliente, salían volando. Recogía los que quedaban en la mesa, y al recogerlos le decía a su hijo. -Esto son los que se vienen con nosotros-. Pero de irse a trabajar a la mina de los franceses el tío Pedro no tenía una opinión formada, solo le recomendó a Felipe que si él tenía confianza en sí mismo, siguiera adelante. Los arrieros de la Puebla, que al igual que los de Alosno compartían el monopolio de los servicios de mensajería y transporte con todos los pueblos de alrededores, vieron el beneficio que para su trabajo les podía reportar poner la recua de mulos y asnos al servicio de unos transportes garantizados para todo el año. Ello le supondría, según le comentaban otros puebleños que habían entrado en contacto con los arrieros alosneros, que los franceses necesitaban toda la caballería disponible. Que las tareas requeridas no eran solo las de limpieza y adecentamiento de los caminos y tajos mineros, también las que preveían en un futuro cercano del transporte hasta la capital para llevar y traer mercancías. Y ese futuro, donde se ocuparían todos los dueños de recuas de los alrededores, no se acababa de vislumbrar. Lo que ocurrió en agosto de 1854 daría la razón a quienes no lanzaron las campanas al vuelo. Otro hecho interesante que se estaba produciendo es que se hablaba mucho de los escoriales de la Huerta Grande, que pocos habían visitado hasta entonces. De la mina en la que trabajaba Felipe y otros puebleños, y esa mina de los franceses la llamaban Tarsis. En agosto y septiembre de 1854 una epidemia pudo acabar con el proyecto de Deligny. La creación de ese poblado que imaginó con trenes, talleres, y un pueblo laborioso trabajando. A raíz del brote de cólera detectado en Europa se imponen restricciones al comercio marítimo, no solo proveniente de Europa también de Marruecos y Portugal. Los gobernadores civiles dictan medidas que obligan a las Juntas de Sanidad de los puertos a ejercer mayor vigilancia. -Que los barcos pesqueros no pasen más de una noche en alta mar, ni tengan roces con otros buques retenidos. -Que no se permita la estancia de los cadáveres en casas por más de 12 horas, depositándolos en los cementerios. Vigilar la venta de pescado. La limpieza de los lavaderos públicos. Y prohibir la cría de cerdos en la población. En Cádiz se acuerda establecer lazaretos provisionales para que los pasajeros que arriben al puerto sean sometidos a cuarentenas antes de transitar por la provincia. El cólera se extendió por la provincia de Huelva. Los trabajos mineros se paralizan. Los obreros, al igual que Felipe, regresan a sus casas. Los pedidos de material a Inglaterra solicitados por Deligny, bombas de achique y maquinas de vapor para el arranque, no podían llegar a la mina por el cierre de las aduanas. Cundió el pánico. Se habla de hacer intervenir a la Milicia Nacional. Isla Cristina suspende las elecciones municipales por el mal estado sanitario del municipio. El pueblo de Aljaraque, censado en la capital para las elecciones, piden segregarse de Huelva para no acudir a votar por miedo a la enfermedad reinante, y agregarlo al de Cartaya. El 14 de septiembre de 1854, el gobierno civil de Huelva dirige escrito a la Casa Real solicitando cambiar las elecciones previstas del 4 de octubre a diputados en las Cortes Constituyentes, por: “*Teniendo en consideración el mal estado sanitario de algunos pueblos de esta provincia y las incomunicaciones que con tal motivo se hallan unos pueblos con otros*”. El 15 de agosto, el ayuntamiento de Huelva aprueba la contratación urgente de 4 plazas de sepulturero hasta fin de año. El 16 de septiembre de 1854 el gobierno civil de Huelva moviliza la Milicia Nacional. (*Cuerpo formado por ciudadanos armados obligados a servir en la milicia. Aunque se había regulado por primera vez con la Constitución de Cádiz de 1812, esta milicia era independiente del ejército regular. Su número se fijó en 30 ciudadanos por cada 1300 habitantes. Su cometido era mantener el orden público. Sus miembros tenían que ser mayores de 30 años y menores de 50, y se les concedía la potestad de elegir entre ellos a sus mandos y jefes de milicia*). Deligny diría después: (“*El cólera que castigó tanto a las ciudades de esta Andalucía, infundió el terror en los pueblos. Y tan estrechas fueron las incomunicaciones que el tránsito y las relaciones se hicieron casi imposibles. En aquellos difíciles momentos, una fe absoluta y firme en el gran porvenir de Tarsis nos sostuvo. Esta fe la infundía en el rededor mío, y encontré en el pueblo del Alosno un apoyo simpático y efectivo inesperado*”). Pero nuevos retos aparecían en el horizonte que podían acabar con la “revolución industrial” iniciada. Continuará... José Gómez Ponce. Julio 2021