miércoles, 16 de enero de 2019

SEGREGACIÓN Y PATRIMONIO




Solamente los pueblos que aprecian y valoran tanto su pasado como
para conservarlo y difundirlo, son merecedores del mejor de los futuros”.
(Placa instalada a la puerta del museo).

Más de una vez nos hemos manifestado por el potencial turístico que el pasado minero de Tharsis podía ofrecer como una alternativa económica a la desaparición de la actividad. Que las instalaciones representativas de esa actividad minera centenaria, estuvieran concentradas en tan pequeño espacio, las hacían idóneas para el extraordinario museo al aire libre al que de forma natural estaban abocadas. Permitiendo así que nuestro patrimonio pudiera ser conservado para generaciones futuras.
Este inventario material heredado, al igual que algunos de los servicios financiados por las compañías mineras, fueron pioneros y admirados no sólo en pueblos de la provincia, también en el resto de España, conformando un rico pero olvidado legado.
Pionero fueron los casinos mineros, el de Tharsis de los más antiguos de la provincia, inaugurado en 1880,y dotado de una surtida biblioteca. Al igual que la banda de música, que tocaba en pueblos de alrededores, siendo muy aplaudida y admirada.
Pionera fue la cooperativa de consumo, que funcionaba en los tres centros, y permitió que la población dispusiera de productos básicos incluso en épocas de crisis o desabastecimiento.
Pionera fue también lo que podíamos considerar como las primeras cajas de ahorros que empezaron a proliferar en España, donde los trabajadores podían ingresar parte de su salario obteniendo unos intereses que garantizaba la Compañía. Idea importada de Gran Bretaña.
La enseñanza gozó igualmente de prestigio y cualificación en toda la provincia. Quienes asistimos a la Escuela Grande recordamos que los libros de texto y la enciclopedia Álvarez, pasaba de un curso a otro ahorrando costes para las familias.
Todo ese rico legado material e inmaterial que hemos conocido, tenemos la obligación de traspasar a los más jóvenes.
Aunque la maquinaria y los talleres es el patrimonio más escandalosamente arrasado. Instalaciones con artefactos y aparatajes centenarios, que habían servido hasta no hace mucho para fotos de bodas, reportajes de modelos, grabaciones de videoclips, o películas; como La cólera del viento, con Terence Hill de protagonista; ya no serán posibles. Hoy, visitar aquel emporio de actividad: Talleres, estación, central eléctrica, creosota, planta de trituración, etc; no nos causa más que pena y tristeza. Y pensar que el legado histórico que ofrecía Tharsis para atraer visitantes, no requería mucha inversión, bastaba que lo que se podía visitar estuviera minimamente organizado y fuera seguro.



Desgraciadamente nada de esto se ha tenido en cuenta, no sólo porque indeseables hayan venido a robar, también porque desde el Ayuntamiento se ha permitido y consentido que tan rico patrimonio fuera vendido por chatarra. Que la tan cacareada puesta en marcha del ferrocarril minero se ha demostrado que no era más que un bulo, que sirvió para que los liquidadores vendieran al Ayuntamiento todas las instalaciones a un precio mucho menor del que le ofrecían otros interesados, para luego hacer caja como otro chatarrero más. 



Con ser grave y vergonzoso todo lo que ocurre con nuestro patrimonio, lo es mucho más por cuanto desde la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se dicta resolución declarando Bien de Interés Cultural, y zona de especial protección con la tipología de Zona Patrimonial, todos los bienes que representan la actividad minera desde 1853. Recogidos en la página 263 de la resolución. Pero con seguridad, nadie tendrá responsabilidad porque se declare bienes a proteger cuando ya han sido reducidos a chatarra y continúan destruyéndose.

¿Y ahora qué tenemos? 
Una declaración de interés cultural que nada protege desde sus promulgación. 
Un museo cerrado los fines de semana, cuando más forasteros acuden al pueblo. Con interesantes piezas representativas, pero que debería ser el colofón a una visita in situ, por donde tantos familiares nuestros se ganaban la vida.
Unas instalaciones ruinosas y peligrosas de visitar, de las que ha desaparecido todo vestigio de a qué se dedicaban nuestros antepasados.
Unos edificios emblemáticos, cada vez mas deteriorados, en los que se intentó dotar al pueblo de infraestructura turística, pero que ni la inversión pública ni privada han conseguido poner en servicio: Casa de Huéspedes y Chalet Nº 1.
Unos recursos mineros que parece interesar al capital extranjero, una vez más. Y que pudiera poner fin al continuo vandalismo de las instalaciones, aunque demasiado tarde. Donde su explotación constituiría un verdadero revulsivo, tan necesario para nuestra comarca andevaleña. Pero no se ven obras, maquinarias, o planeamientos, para confirmar que el interés por explotar estos recursos sean ciertos y no mera especulación. La ubicación de esas reservas mineras, y la estimación en toneladas de mineral, son de sobras conocidas; publicadas desde hace años por la propia Compañía, y en la prensa internacional.

José Gómez Ponce
Enero 2019



miércoles, 9 de enero de 2019

Exposición de fotografías



Después de la ruta fotográfica del pasado 17 de Noviembre, para conmemorar el 165 aniversario de la visita de Ernesto Deligny, algunas de las fotografías realizadas serán expuestas en el casino de Tharsis. Estando prevista su apertura al público, el día 12 de Enero, sábado, a las 12 del mediodía. En el horario de apertura del casino, o en el que su junta directiva considere oportuno.

martes, 4 de diciembre de 2018

SANTA BÁRBARA DE NUESTRA INFANCIA




Cuando empezamos a escribir en Internet dedicamos algunos artículos a esta festividad del 4 de diciembre. Colgamos también un vídeo en You Tube hace ya ocho años.
La religiosidad entre los habitantes del poblado, que desde 1866 contaban con un edificio para el culto, no parece que estaba muy extendida. La capilla que se construye en Pueblo Nuevo, considerada como primera iglesia de Tharsis, se solicita bajo la advocación de Santa Bárbara. Santa relacionada desde la Edad Media con las peregrinaciones a Santiago de Compostela, y adoptada como patrona y protectora de los mineros y antes del cuerpo de artilleros.
Si la afluencia de mano de obra a las minas de Tharsis tuvo repercusión en toda España, dos de los pueblos más cercanos, Alosno y La Puebla, sí tenían tradición religiosa; manifestada en procesiones, devociones y fiestas: San Juan Bautista o la Virgen de la Peña, entre otros.
No parece que esa tradición por lo religioso, importada al poblado que se estaba configurando en torno a la mina, tuviera la misma continuidad; en el sentido de acudir a misa, a las procesiones, o cumplir los preceptos que señalan la iglesia católica; más al contrario, esas tradiciones se irían relajando al acudir a trabajar como mineros. Fuera por comodidad y no tener que hacer 6, 0 14 kilómetros para un bautizo, una boda, o una misa de difuntos, o fuera por ideología; en la correspondencia que se mantiene con el arzobispado de Sevilla se señala que los mineros no bautizan a sus hijos o lo hacen con cierta edad.
Sobre la vida en los poblados mineros ya escribía Checkland en su libro, que la festividad de Santa Bárbara era un gran día festivo, pero relata por lo anecdótico la gira que se montaban los escopeteros. También Cándido Maestre en una de sus crónicas hacia 1953, escribía que la participación en esta festividad aumentó después de la guerra civil.
Que la guerra tuviera su influencia en una mayor participación también se puede entender, si quienes la perdieron perseguían a la Iglesia y quienes la ganaron salieron en su defensa.
También tendría su influencia los hechos tan desagradables vividos: quemas de iglesias e imágenes, requisas de objetos de culto. Después los vencedores nos impusieron el catecismo de la iglesia católica.
Hijos de aquella situación somos muchos jubilados de hoy, que vivimos Santa Bárbara sobre todo como un día festivo.
No teníamos que cumplir con la obligación de ir a la Escuela Grande. Ese día era de los más alegres de nuestra existencia. Escuchar los cohetes, la banda de música, ya nos hacía saltar de la cama la mar de contentos. Nos poníamos la ropa que nuestra madre había comprado para la ocasión, bien en el ditero, o si días antes habíamos ido a Huelva con los vales que daba la Compañía para que nos atendieran en El Barato, o en casa Aurelio la tienda chica.
Salir a la calle antes de vestirte de domingo para ver y escuchar cohetes y a la banda de música, era una obligación. Ya te podía decir tu madre que hacía frio o que habían carámbanos, tenias que respirar ese aire nuevo, que olía a fiesta, a diversión.
Nos entraba la prisa por salir a la calle, nos parecía que si no salimos a la búsqueda de la gente nos estábamos perdiendo algo. Quería ayudar en casa para que ese día estuviéramos más horas fuera, e intentaba encender el petroman sin conseguirlo, porque no le había quitado bien la carbonilla que se forma en la torcía y tenía que venir mi madre a encenderlo, dejando de planchar el pantalón o el vestido de mi hermana. Ese día, ademas, era en los que la Compañía suministraba corriente eléctrica a las casas durante el día.
Cuando toda la familia ya estábamos listo para salir, te tenían que dar el último retoque: que si en el peinado, en el pantalón, o el vestido.
La procesión, que desde 1959 ya contaba con la actual iglesia, reunía en su explanada a las familias para acompañar a la imagen hasta Sierra Bullones. Esa explanada también la vimos alguna vez repleta de trabajadores cuando algún suceso luctuoso tenía lugar. El camino de ida y vuelta se hacia con alabanzas a la patrona de los mineros, que eran contestados con vítores por el público.

El llano del paseo, cuando el casino actual entró en funcionamiento en 1951, era el lugar de encuentro. Y por supuesto, ese día había que entrar al casino, que estaba a rebosar de público. Tus padres te decían que te sentaras pero lo que hacíamos era picotear en su tapa de choco frito y salirnos al llano para estar a nuestro aire.
Encontrabas a otros compañeros con nuevas indumentarias, igual que te encontraban a ti. Comprar algunas chucherías con el dinerillo que te daban para la ocasión, era otra necesidad. Te llegabas por Julián Castell o te acercabas al canasto que llevaba Román.
Estábamos ansiosos por ver las atracciones que se habían montado. Algunas nos divertían, como esa cucaña pintada de verde con un cuadrado de madera y aristas de cuerdas, que giraba en torno a un eje, y recuerdo ver a alguien alcanzar con la boca el dinero en papel que se ponía en un extremo.

Otra atracción, pero más que diversión producía tristeza; consistía que un hombre, con el torso desnudo, se tendía en el suelo cubierto de cristales y un ayudante con una marrilla le partía una piedra apoyada en su vientre. Otro año actuó la Sansona del siglo XX, y con la boca intentaba tirar de una cuerda atada al camión de Santiago, el camión que se utilizaba para ir en grupos a la Peña.
Y cómo olvidar al presentador de la caseta instalada junto a la terraza del casino, Manolo el Control, presentando a los Beatles de Cádiz o al dúo Rupoll. Cuanto disfrutamos de todo aquello.

¡Santa Bárbara de nuestra infancia, ampáranos!

José Gómez Ponce
Diciembre 2018

lunes, 26 de noviembre de 2018

RELATO SOBRE LA RUTA FOTOGRÁFICA



La ruta fotográfica del sábado día 17, programada para conmemorar el 165 aniversario de la llegada de Ernesto Deligny, resultó entretenida. La sorpresa me la llevé yo, no solo por el número de participantes, venidos de Huelva, San Telmo, o Sotiel Coronada. La grata sorpresa, no exenta de preocupación, se me dio tres días antes por e-mail: los tataranietos de Deligny me comunican que acudirán desde París, que a las 10 de la mañana se presentaran en el casino de Tharsis. Mi alegría fue grande, y mi preocupación también. Por una parte me encontraría de nuevo con Benoit Gervais, que nos visitó hace dos años, y le podría hacer nuevas preguntas; y por otra parte, ¿cómo localizo yo en dos días a un interprete, si ellos no hablan español y conversan en ingles o francés? Ademas, en el e-mail me pedía que nos acompañase Roger Roland, que ya nos hizo de interprete y es una persona bien conocida en el pueblo. Pero mi gozo en un pozo, el móvil de Roger no recogía mis llamadas y su correo electrónico me devolvía mis mensajes. Esto era el viernes, sin esperanzas ya de poder contar con un interprete para el día siguiente. Menos mal que Jaime me recordó que el hijo de Paco Volante domina varios idiomas, y tenía que contactar con él para ver o pedirle que ese fin de semana viniera a Tharsis. Todo era una incógnita llegado el sábado, solo faltaba que lloviera para dar al traste con trabajo e ilusiones.
Me presento en el casino antes de las diez y allí que llegan Diego Volante y Roger, ¡uff!, que alegría. Dos interpretes, y el día anterior no contaba con ninguno. Al momento veo que entran al casino el tataranieto de Deligny acompañado de su hermano, una cuñada y su hijo. Lo saludo estrechándole la mano y lanzándole un ¡Bonjour! que me salio del alma. Ya con el interprete al lado, me comunica, que me hace entrega de un ejemplar de la primera edición de los apuntes históricos para que en su nombre lo entregue al museo de Tharsis.

Nos hicimos la foto en los escalones del casino. Les comenté a los allí reunidos cómo estaba organizada la ruta, y les hablé sobre el personaje del que recordamos el 165 aniversario de su visita.
Partimos del casino 15 coches, que terminamos casi cuatro horas después en el mirador de Sierra Bullones.

Los familiares de Deligny se marcharon contentos y agradecidos, y el resto de participantes, aficionados a la fotografía, han descubierto las posibilidades que el pueblo les ofrece para repetir una nueva visita por su cuenta.
Ahora nos queda por delante la segunda parte de esta ruta, que las fotografías realizadas, o parte de ellas, puedan ser expuestas en el casino, lo que comuniqué en su día al presidente, Alonso Vélez. También al presidente del casino de Corrales, Javier Gabalda, le propuse que pudieran exponerse parte de estas fotografías, y según me comentó, lo consultaría con la junta directiva, adelantándome una grata particularidad, que al estar de celebraciones por el 100 aniversario de su inauguración, quieren organizar un concurso para otorgar tres premios en metálico.

José Gómez Ponce
Noviembre, 2018


lunes, 5 de noviembre de 2018

RUTA FOTOGRÁFICA EN THARSIS




Desde amigos de Tharsis ya hemos divulgado la trayectoria de Ernesto Deligny (1820-1898), no solo en el blog, en Facebook, editando sus apuntes históricos, o en alguna intervención radiofónica. También acudimos en 2011 al colegio Argantonio para hablarle a los alumnos de la labor de este francés, que visitó un terreno inhóspito, despoblado, sin nombre ni futuro, en 1853.
Esta ruta fotográfica tiene por objetivo recordar aquella visita, que gracias a la determinación mostrada para hacer realidad lo que parecía imposible, nuestros antepasados vivieron y prosperaron trabajando para la empresa que pasó de ser francesa, a británica y después belga.
En el cartel se explica lo que se pretende, por lo que el desplazamiento es por cuenta de cada uno, y ya que los lugares a visitar están a cierta distancia, lo haremos en coche, partiendo del mismo sitio y siguiendo un itinerario. En cada lugar visitado se dará una explicación o se leerá algún pasaje de sus apuntes, después un tiempo para hacer las fotografías.

José Gómez Ponce
Noviembre 2018

martes, 4 de septiembre de 2018

CORRALES, 100 ANIVERSARIO DEL CASINO MINERO.



El pasado mes de Junio fue organizado por el Casino minero de Corrales una fiesta para conmemorar los 100 años de su apertura: 1918-2018. Por lo que nos cuentan, el acto fue emotivo y alegre, con la participación de los socios, que recrearon la efemérides con indumentaria similar a la de aquella época.
Previamente se descubrió una placa recordando aquella fecha de 1918. Después se procedió a degustar los aperitivos que los propios socios habían elaborado, acompañados de té y otras bebidas.
Estos Casinos, o círculos mineros que la Tharsis Sulphur sufragó en los tres centros: Tharsis, La Zarza y Corrales, se adelantaron muchos años al resto de Casinos de la provincia.
Lo que los hacía diferente es que la propia empresa se encargaba de su construcción y dotación. El de Tharsis, hasta los años 30, constaba de mesa de billar, pianola, proyector de cine para películas mudas, y de una excelente colección de libros. Posteriormente, con la llegada de la radio, se instaló un aparato de radio a válvulas, con tanto éxito, que venían andando desde Alosno para escuchar las retransmisiones de los partidos de fútbol.
Aunque fueron construidos para el disfrute de los trabajadores, el staff directivo debió contar mucho antes de un casino mas exclusivo y elitista, situado en los aledaños de sus viviendas. Ya pusimos aquí la fotografiá de la demolición del Casino inglés de Tharsis en los años 60, que denota una construcción bien antigua, seguramente no muy lejana al traspaso de Mercier a los ingleses en 1866.
Pero si importante fue que estos poblados mineros dispusieran de algún centro de ocio, igual de importante fueron otras construcciones financiadas por la Compañía: iglesia, cementerio, hospital, mercado; y lo mas importante, casas. Pero su construcción, o mejor, su escasa construcción de viviendas, motivó siempre un grado de conflicto entre empresa y trabajadores.
Tanto los edificios como las infraestructuras necesarias para vivir en los poblados mineros fue responsabilidad de la empresa. Suministrando agua y electricidad. Agua, perforando pozos cuando la combustión de las teleras hacía que el agua potable escaseara y la depuración ni se contemplaba. Electricidad desde la central eléctrica a las casas. El mercado, siempre surtido de productos, unos traídos por ferrocarril a partir de 1871, y otros directamente por los propios agricultores a lomos de caballería desde Cartaya, Lepe, o Gibraleón.



Esta responsabilidad asumida por la empresa debió tener dos objetivos, no por ellos despreciables: 1) Fijar a la población. En la medida que vivienda, comida y ocio estuvieran minimamente cubiertos, residir en el poblado sería atractivo. Ya en los comienzos de la minería, la empresa sufría el abandono de mano de obra en la época de la cosecha. Igualmente, la autosuficiencia a la que se vio abocada por la lejanía de centros industriales y el coste de los transportes, la persuadió a asumir la reparación de maquinas y la fabricación de piezas; donde los modelos en madera expuestos en el museo es un claro ejemplo. De ahí que instruyera a una población eminentemente agrícola para dotarse de mecánicos, carpinteros, fundidores, maquinistas, fogoneros, etc.
2) Rentabilizar la inversión económica. Poner en explotación unas minas creando tres centros mineros y unirlos por ferrocarril, fue una verdadera revolución industrial. Sus planes incluían conseguir estabilidad social, que pretendían conseguir creando casinos, teatros, hospitales, bandas de música, o economatos. Pusieron en explotación estas minas para sacar el máximo rendimiento a nuestras materias primas y a nuestros antepasados. Que el Casino fuera un elemento más para fijar a la población y alejarla de pulsiones contestatarias o revolucionarias, también es evidente. Y a pesar de toda esta ingente infraestructura la Compañía sufrió huelgas y sabotajes.
La celebración de estos 100 años del Casino minero de Corrales es un hecho histórico que los vecinos han recordado oportunamente. Si orgullosos estuvieron nuestros padres y abuelos por considerarse mineros, que menos que recordemos el aniversario de un centro que fue importante en sus vidas y les permitió, de alguna manera, evadirse de su duro trabajo.
Olvidarse de donde venimos, nos puede conducir a tomar malas decisiones.

José Gómez Ponce
Septiembre 2018

lunes, 25 de junio de 2018

Sobre la genealogía de Tharsis, y edición frustrada.


Sobre la genealogía de Tharsis, y edición frustrada.


Creo que sería interesante cierta investigación sobre nuestra genealogía centrada en nuestros apellidos y su procedencia. Cualquiera de nosotros si retrocede en su árbol genealógico encontrará lugares y apellidos venidos de otras provincias de España, así como de Portugal. Hay apellidos entre nosotros que han venido desde cientos de kilómetros de distancia, y aunque muchos los compartimos con los pueblos más cercanos: Alosno, La Puebla, Villanueva de las Cruces, etc; otros muchos podemos constatar que son compartidos entre personas bien lejanas. Poniéndome yo de ejemplo, que aunque tengo una abuela de Alosno y un abuelo de Puebla de Guzmán, también tengo una bisabuela apellidada Mantecón Rasilla y que se desplazó desde Torrelavega, Santander, donde había nacido.
Esta confluencia no sólo de apellidos, también de costumbres, creencias y expectativas; fue posible por lo que considero que se produjo con la visita de Deligny: la revolución industrial en el Andévalo. El reconocimiento y puesta en explotación de los “grandes escoriales del Alosno” dio lugar a un importante flujo migratorio que se irradió a toda España.
Aunque la especialidad de Deligny no era la minería, ya que él acudió a Asturias para trabajar en un trazado ferroviario, cuando decidió poner en explotación unas minas que estaban abandonadas desde hacía siglos, comprobaría la escasa o nula experiencia minera de los pueblos de alrededores, y debió buscar colaboradores fuera de la provincia o traerlos de Francia.
Esa necesidad de mano de obra hizo posible que miles de personas se movilizaran para acudir al extremo sur de España en búsqueda de trabajo. Hoy nos puede parecer de lo más normal el desplazamiento desde cientos o miles de kilómetros con los medios de transportes que tenemos, pero en el siglo XIX viajar, si acaso, a lomos de caballería, no estaba al alcance de cualquiera, y la única forma de llegar a los sitios era caminando.
Hay historias curiosas de estas dificultades pasadas por nuestros primeros pobladores para llegar hasta Tharsis en busca de trabajo: de caminatas a pie durante días; del familiar o pariente que trajo a otro a trabajar; y de otros que cambiaron trabajos escasos y peor retribuidos para ejercer de mineros.
Los pueblos a menor distancia de la explotación tenían su ventaja para una afluencia masiva de emigrantes, y sus apellidos se establecieron en el poblado registrados como nuevos mineros, por lo que creo que tanto Alosno como la Puebla, comparten muchos apellidos con Tharsis. Alosno por una especial particularidad aparte de la menor distancia: 1) la mayoría de los denuncios se efectuaron en su término, donde muchas gestiones administrativas pasaban por su Ayuntamiento y donde se divulgaría primeramente la puesta en explotación de las minas. 2) Igualmente, en su municipio debieron residir el equipo directivo, incluido capataces, en búsqueda de alojamiento; lo que dio más oportunidades a la contratación de otros profesionales; muleros, carreteros, o arrieros. 3)Y no menos importante, que fueron alosneros, según Deligny, quienes le ayudaron económicamente. A este respecto no se puede olvidar al gran cacique y alcalde de Alosno, D. Francisco Limón Rebollo, pues si él y otros familiares ofrecieron su apoyo para la explotación minera, igualmente bien podían interceder para que un familiar, o alguien recomendado, fueran aceptados para trabajar de mineros.
Hace tiempo comenté este asunto de los apellidos con Mario Monterroso, que ejerce de sepulturero en Tharsis, me confirmó igualmente que encontraba apellidos raros o extranjeros en las lapidas que tenía encargo de retirar por su abandono. Le pedí que las conservara, y si las tenía que destruir, al menos les hiciera una fotografiá por si alguien muestra interés por estudiar este asunto.
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Reconociendo que sobre Tharsis hay poca bibliografía, pero no porque su historia no fuera merecedora, quizás por cuestiones más mundanas. Si hace unos meses ya me refería a que por fin, íbamos a contar con la traducción de un libro que trataba en bastante profundidad la historia de Tharsis; el de S.G. Checkland, la alegría se ha transformado en desilusión. Editar en español el libro The Mines of Tharsis. Roman, French and British Enterprise in Spain”, por ahora ya no es posible, a pesar que su traducción estaba finalizada hacía tiempo por una persona capacitada y conocedora de la minería en la provincia de Huelva. Y que ademas esta traducción lo ha sido de forma desinteresada. Hasta donde me informan, el escollo parece estar en que los herederos de Checkland tienen la propiedad intelectual sobre la obra, y exigen una compensación económica. Algo lógico de entender y que la Ley ampara. Desconozco el montante de la cantidad solicitada por su hija, que al parecer es a quien se han dirigido desde la Universidad de Huelva, pero que estando la obra traducida, maquetada, y lista para la imprenta; nos quedemos en Tharsis, la Zarza y Corrales, sin leer este libro de nuestra historia, es para explotar de rabia.
Que instituciones públicas de la provincia, Diputación, Universidad; que tantos libros y trabajos editan, no se pongan de acuerdo en conseguir la cantidad necesaria, si es que es ese el único impedimento, dice bastante de su poca capacidad de gestionar.
Tampoco es comprensible que dos ayuntamientos directamente descritos en el libro, Tharsis y Alosno, no hayan manifestado su disposición a colaborar. Sin embargo, para otras cuestiones, mucho más importante, claro; hay colaboración y recursos: muchos fuegos artificiales, o mucha memoria histórica para hurgar en la guerra civil.

P.D.
Feliz Velada 2018, que bien puede ser que este año coincida con su 120 aniversario.

José Gómez Ponce
Junio 2018