jueves, 3 de julio de 2014

FELIZ VERANO


 
Mes de Julio, veraniego por excelencia. Muchos de vosotros estaréis de vacaciones, que es lo que vamos a hacer nosotros desde hoy, despedirnos hasta el mes de Septiembre que volvamos por aquí.

La semana próxima se celebra la Velada, y al igual que viene ocurriendo de unos años para acá, el público se divide entre el recinto habitual, con carpa, orquesta y espectáculos; y la Plaza del Minero, donde acudirán "discotecas ambulantes" y correrá el botellón.

No parece que esta fiesta, ni otras, vayan a decaer por falta de presupuesto.  Ya lo confirma el alcalde D. Lorenzo Gómez, que fue “escogido” para demostrar con creces la capacidad de gestión y buena administración del Ayuntamiento. Y quien lo dude, que se pregunte como él: "¿Qué sucedió con el dinero que se obtuvo de la venta de la chatarra del ferrocarril?"

Pues eso, lo mismo tienen fondos para financiar fiestas hasta el 2040. ¡O más!
 
Feliz verano a todos.

jueves, 26 de junio de 2014

EL PINO DE SAN JUAN ALEGRE


Aunque del calendario festivo de Tharsis han ido desapareciendo algunas celebraciones que antaño fueron muy concurridas, las que permanecen y  se mantienen en el tiempo han cambiado con el transcurso de los años. Otras han perdido su relación o justificación con sus comienzos.
Así, la Velada, celebración lúdica por excelencia, organizada por y para los trabajadores de la "Compañía";  ha perdido casi toda su justificación, manteniéndose, si acaso, la fecha de su celebración.
Santa Bárbara sin embargo ha adquirido más protagonismo. Celebrándose en dos épocas distintas. Siendo la relacionada  con la actividad minera  la que ha cedido protagonismo a una 2ª celebración más colorista y multitudinaria, escogida al azar y  adaptando el calendario.
Los seguidores de “La Peña” ya son mayores, y no están para peregrinar a la vieja usanza.
San Benito, con ser de las más antiguas, tampoco tiene mucho predicamento. En el recuerdo quedan los chiringuitos que se ponían por el pueblo.
Del Corpus Christi recordamos la marcha que se hacía desde la Escuela Grande a la Iglesia, a las órdenes de Doña Pepita.
Había otra celebración que hasta los años 60 contaba con gran participación de público, San Juan Bautista. El pino de San Juan, al igual que otras celebraciones, pudo surgir por quienes, desde los pueblos cercanos, se desplazaron a Tharsis para trabajar en la mina.
Esta celebración, que sigue teniendo su importancia en Alosno, entre nosotros ha perdido interés, y si se mantiene en el recuerdo es a duras penas, pero poco que ver con las celebradas en los años 60, donde la participación en el cante y en el baile era muy numerosa.
El baile del pino se desarrollaba en círculo, alrededor de un poste medio engalanado con plantas. Conforme se agregaban más participantes, más se ensanchaba, desplazando a los espectadores que no querían participar. La noria que formaba el público se ponía en movimiento con los versos que interpretaba alguien, rápidamente acompañado por otras voces  y panderetas. El protagonismo era de las mujeres, muchas casadas, que seguían la tradición de madres y abuelas, de quiénes aprendían la letra y el tono del cante.
Era el estribillo el que se bailaba. Paraba la noria y se bailaba  levantando los brazos y dando la cara alternativamente a quien tenias por delante y por detrás. El estribillo solía ser repetitivo, unas veces comenzaban con "ole ole" y otras con "eco eco".
Había mucha más variedad en los versos que precedían al baile, incluso alguna letrilla hacía referencia al trabajo en la "Compañía".  Terminado el estribillo,  el círculo se ponía en marcha escuchando o acompañando una nueva estrofa; y vuelta a parar bailando el mismo estribillo las veces que hicieran falta.

En la juventud, que siempre se aprovecha cualquier celebración para el galanteo, la oportunidad de ponerse cara a cara bailando la aprovechaban los jóvenes para intercalarse en la parte del círculo donde estaba la jovencita deseada. Aunque esta, cuando no le agradaba el pretendiente, cambiaba igualmente de sitio.  

Estas son algunas letrillas recopiladas,  aunque antiguas, muy recordadas.

El día 13 de Junio,
San Antonio es el primero,
el 24 San Juan,
y el 29 San Pedro.

     *******                                        
La mañana de San Juan,
levántate tempranito,
y verás en tu ventana,
de hierbabuena un ramito.

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Día de San Juan alegre,
día triste para mí,
porque Juanito se llama,
la prenda que yo perdí.

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Me han dicho que siembras,
calabazas para mi,
y yo ya las tengo
con flores para ti.

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Dicen que van a poner,                   
vino en la maquinaria,                               
para alegrar las horas,                         
horas extraordinarias..                     

     *******
San Pedro como era calvo,
le picaban los mosquitos,
y su madre le decía,
ponte el gorro periquito.

       *******

ESTRIBILLOS
Ole ole por dónde vas a misa,
ole ole que no te veo,
ole ole por el "empedraillo",
ole ole que han hecho nuevo.               

         *******
Eco eco tengo un chaleco,                                                   
eco eco de tira bordá,                                                               
eco eco yo no me lo pongo,                                                 
eco eco hasta San Juan.

        *******                    
Ole ole que no me des calabaza,        
ole ole que no las quiero,
ole ole que ya las comí,
ole ole cuando salí de casa.

jueves, 19 de junio de 2014

GUARDAFRENOS


 
La inauguración del ferrocarril de Tharsis, en Febrero de1871, supuso un  revulsivo económico en una zona, el Andévalo, que había iniciado ya su particular “revolución industrial” con la explotación de la minería durante siglos abandonada. Aunque pocos meses antes se había inaugurado el del Buitrón-San Juan del Puerto, sí es cierto que esta nueva actividad había de requerir nuevos oficios a unos trabajadores faltos de experiencia.

El foco de atracción laboral iniciado desde 1853 con la llegada de Ernesto Deligny, se incrementó notablemente para nuevas habilidades, las requeridas para el transporte del mineral hasta Corrales. Si  en una primera etapa el trabajo estaba centralizado principalmente en el desmonte y acarreo del mineral, al ponerse en macha el segundo ferrocarril minero de la provincia hubo necesidad de contar con maquinistas, fogoneros, guardagujas, y cuadrillas de empleados en la reparación y conservación del trazado. Tareas desconocidas para una población ocupada en la agricultura o el pastoreo.

Como ya relatara Checkland, el ferrocarril fue la causa de más siniestralidad en la Compañía de Tharsis. Y uno de los oficios más peligros fue sin duda el de guardafrenos.

Su trabajo consistía en frenar y desenfrenar el convoy de vagones cargados de mineral. En su continuo transitar entre Tharsis y Corrales, o desde la Zarza posteriormente, fueron adquiriendo experiencia y aprendieron los desniveles del terreno, que dependiendo de la carga que arrastrara la locomotora, aplicaban manivela para que unas zapatas confeccionadas en madera  presionaran  contra las ruedas de los vagones.

Este trabajo lo tenían que efectuar en colaboración con el maquinista y fogonero, pero como la distancia, ruido, y meteorología, no permitía ningún dialogo, las ordenes la daba el conductor de la locomotora a toques de silbato.

Si de por sí era peligroso viajar en el estribo de un vagón, en una plataforma de 30 X 30 centímetros, en unos vagones en continuo traqueteo; añadan que hiciera frío o calor,  lloviera o hiciera viento; los guardafrenos eran imprescindibles para el transporte de mineral. Incluso arriesgaban más de la cuenta la vida cuando por el fallo de algunos frenos, o porque la locomotora se desbocara más de la cuenta, tenían que saltar con el tren en marcha, de un vagón a otro aplicando frenos para no descarrilar.

Su jornada laboral no tenia horario fijo. Si había barcos que despachar, al regreso de Corrales ya estaba preparado otro convoy a la espera de los guardafrenos para emprender la marcha. Las mujeres  que tuvieron maridos guardafrenos sabían que el regreso a casa de sus maridos era imprevisible, siendo habitual volver de madrugada impregnados de carbonilla y tizne.

También recuerdan los sobresaltos que les producía la visita del "llamador" y la sutileza para llamar a relevo, aporrear la ventana hasta que el reclamado ponía pies en el suelo y contestaba. Los guardafrenos y sus familias fueron muy expuestos  a que les golpearan en la ventana a horas intempestivas.

 
Este oficio, surgido con la llegada del ferrocarril, la modernidad y el tiempo se lo llevó.  Primero con la tracción diesel eléctrica y los nuevos vagones "gregg", que hacían posible el frenado hidráulico y prescindía de tan peligroso trabajo. Después, porque en 1999 circuló el último tren a Corrales.

A la memoria de Francisco Ponce Macías, guardafrenos. 

jueves, 12 de junio de 2014

CAMBIAMOS LA PORTADA


 
Os dejamos nueva foto para la portada, tanto del Blog como de Facebook, donde aparecen trabajadores de la Compañía de Tharsis y que muchos de vosotros reconoceréis.

La locomotora Nº 46, Juré, fue fabricada hacia 1930, del tipo 1-4-0 T, por la NBL (North British Locomotive company). Esta misma empresa ya había suministrado otras 19, según el inventario de locomotoras del ferrocarril de Tharsis publicado por D. Antonio Gutiérrez en la revista Maquetren.  Otras fueron adquiridas a la Dübs &  Co, del ingeniero alemán Henry Dübs, establecida en Glasgow en 1864 y principal exportador de locomotoras a Tharsis, teniendo contabilizadas las 25 primeras unidades. Aunque las Nº 26 y 27 se desconoce por ahora el nombre del fabricante.

La  NBL nació de la fusión, en 1903, de tres importantes constructores de locomotoras  establecidos en Glasgow. A propuesta de Hugh Reid, cuando era socio mayoritario de Neilson, Reid & Co,  y firme partidario de la concentración industrial, le propuso a dos empresas de la competencia unir sus activos para crear el más importante consorcio dedicado a la fabricación de locomotoras en Europa: Sharp Stewart & Co Ltd, y Dübs & Co. Surgió así la  NORTH BRITISH LOCOMOTIVE COMPANY. Donde llegaron a emplearse más de  7000 obreros y una producción anual de más de 400 locomotoras. Reid ocupó la vicepresidencia, mientras que  William Lorimer, que era director en Dübs, ocupaba la presidencia. Sus competidores a nivel mundial fueron alemanes y norteamericanos.

North British Locomotive, al igual que otras empresas europeas, se dedicaron en las dos Guerras mundiales a suministrar material para los frentes, desde obuses a tanques.

El declive de la empresa se agudiza a partir de los años 50, donde no logran adaptarse a los nuevos cambios que ya operan en los transportes, el diesel y la electricidad.  Fabricaron bajo licencia MAN motores diesel, pero no siendo tan fiables como los fabricados en Alemania, comienzan a perder mercado. Igual les ocurre con la conversión eléctrica, que la competencia les supera en las exportaciones y el mercado interior se resiente. Hasta que en 1962 la empresa se declara en quiebra.

Al cierre, su director general propuso que todos los registros fotográficos acumulados hasta entonces, contabilizados en cerca de 9000 negativos y 6500 fotografías, pudieran estar disponibles. Se depositaron en la  Biblioteca Mitchell.  

 

jueves, 5 de junio de 2014

SUSPENSOS EN TRANSPARENCIA INFORMATIVA



El pasado 20 de Mayo aparecía en el Huelva Información el resultado de un estudio realizado en Huelva, por la Universidad de Málaga, sobre la transparencia informativa de las páginas Web de los Ayuntamientos. Aunque la investigación ha estado parcelada a municipios con población superior a 10.000 habitantes, de los 20 estudiados ninguno ha llegado al aprobado. Cumplir el 50% de los indicadores considerados básicos para dar una buena información.

La justificación del estudio parte de considerar la información   ("un derecho fundamental para el buen funcionamiento de la democracia. Los ciudadanos, para poder evaluar cómo gestionan los representantes políticos los recursos colectivos, intervenir en el debate público y decidir con criterios bien fundamentados, necesitan una información alimentada por fuentes transparentes y de calidad.

Y los responsables políticos y técnicos de las administraciones tienen la obligación de proporcionar esta información, completa y saneada.

Internet facilita hoy esta tarea. Las Web de algunos ayuntamientos son modelos de buenas prácticas, pero otras han de mejorar").

No vamos a descubrir aquí la importancia de la información para propiciar la participación de la población. Cuando realmente se quiere prestar un servicio público para todos, a todos sin distinción hay que mantener informados.

Independientemente  que en los Ayuntamientos mucha información se coloca en los tablones, otra se ofrece en revistas u octavillas, o se facilita su consulta; las posibilidades de Internet están infrautilizadas. Los investigadores parten de una serie de interrogantes qué, según su criterio, han de encontrar respuesta en cualquier página Web municipal que consulte el usuario, tales como:
 
("¿Quién es el alcalde o la alcaldesa de este municipio? - ¿De qué partido es? - ¿Qué otros representantes forman parte del gobierno? - ¿Y de la oposición? - ¿Cómo trabajan para gestionar los recursos colectivos? - ¿Planifican sus actuaciones? - ¿Cómo distribuyen el presupuesto? - ¿Se informa en la Web sobre la evolución de los ingresos y los gastos? - ¿Se facilita que  los ciudadanos participen dando su opinión o haciendo propuestas?")

Tecleando en el buscador Google: "Ayuntamiento de Tharsis", aparecen dos enlaces, uno no operativo. Se puede comprobar que aplicando los criterios seguidos para municipios de 10.000 habitantes, la calificación que se obtendría nos situaría en el grupo de los suspensos.

Esperemos que el equipo de gobierno pueda mejorar esta situación.

P. D.

Páginas consultadas:
http://www.minasdetharsis.org/index.php?id=1063
http://www.ayuntamientodetharsis.org/cgi-sys/suspendedpage.cgi 

jueves, 29 de mayo de 2014

LA MINA DE RÍO TINTO Y SUS CALCINACIONES. Y 4ª Parte.

 


Con esta sentencia, y sin aparentarlo, se encontró el medio de dispensar una verdadera protección á la industria metalúrgica. Si, pues, la calcinación de las piritas al aire libre se impone y su influencia en la agricultura es nociva, veamos cuál industria de las dos contendientes es de mayor interés en el país para que pueda saberse cuál debe subsistir de preferencia. No quiero molestaros con la relación de los datos estadísticos que se encuentran en los expedientes oficiales y en las Memorias que respecto al asunto han visto la luz pública; pero diré, en resumen, que la minería representa un capital de 300 millones de pesetas y tributa anualmente con unos dos millones, y el capital imponible de los veinte pueblos que se dicen perjudicados por los humos, incluyendo las riquezas rústica, urbana y pecuaria, no llega á 50 millones de pesetas, que sólo tributa con unas 450000.

Hay, pues, una diferencia extraordinaria entre lo que representa la minería y lo que significa la agricultura, y no es dudoso á favor de quién ha de inclinarse la balanza de la justicia.

Evidente es que, para conseguir semejante resultado, será necesario indemnizar debidamente á los agricultores, y que estas indemnizaciones deben ser parciales ó totales, según la clase de daños que en cada caso se señalen por personas competentes.

No he de ocultar que la expropiación forzosa á que así se llegaría en muchas ocasiones, tiene valiosos adversarios; alguno de los cuales sostiene que para el mismo Estado debía limitarse este derecho, y negarse en el caso de Huelva; porque no se pagan con un puñado de pesetas los recuerdos y el cariño que suele tenerse á lo que se hereda ó se crea con el trabajo de muchos años y á costa de privaciones y fatigas.

Cierto es que el pago por lo que se expropia puede ser incapaz de satisfacer en algún caso las afecciones particulares; pero esto queda compensado por el bien general, y es el único procedimiento para poder llevar á cabo los caminos de hierro, la reforma de las ciudades, la canalización de los ríos, el establecimiento de los puertos, y, lo que se aproxima más al asunto que debatimos, la explotación de las riquezas subterráneas.

Tampoco puede objetarse que en Huelva se hará la expropiación en provecho de unos industriales extranjeros y en perjuicio de los agricultores nacionales, no, del modo que yo lo entiendo y como lo entendieron la Junta facultativa de Minería, el Consejo de Estado y el Congreso de 1880, los beneficios son generales: en primer término para la provincia interesada, y para la nación entera después, que obligada á optar entre dos industrias, naturalmente se ha de inclinar por la que mayores utilidades proporcione.

La idea emitida por alguno de que permitiendo á las Compañías extranjeras expropiar cuanto quieran, conduce fatalmente á que Inglaterra pueda irse apoderando, poco á poco, de la provincia entera de Huelva, apenas merece refutarse, pues ignora quien esto supone, que la patria del dueño de un terreno no influye en nada sobre la nacionalidad del predio de que se trate, y por más que esto sea tan evidente, que basta enunciarlo para comprenderlo, no puedo resistir al deseo de recordar que la parte más rica, hermosa y fértil de la vega de Granada, conocida por el Soto de Roma, fue graciosamente donada, á principios del siglo, por el Rey de España á un inglés, Lord Wellington, en premio de los servicios que había prestado á nuestra patria, y aun cuando van á parar á Londres las pingües rentas de aquella propiedad, sigue ésta siendo española, é Inglaterra jamás ha pensado en apuntar entre sus inmensos territorios el que disfrutan en Andalucía los Duques de Ciudad Rodrigo.

No hay, por lo tanto, duda alguna; las teleras han de seguir ardiendo, pues si apagándolas en la provincia de Huelva, y contando con lluvias oportunas y con terrenos bien escogidos entre los inmensos pizarrales del país donde nunca hubo más que jaras y brezos, es cierto que florecería la agricultura regional, en cambio se habría perdido una riqueza inmensa, con daño de aquel rincón de Andalucía y, por consiguiente, de España en general.

Con lo dicho queda resuelta la primera parte del problema, faltando únicamente por estudiar lo que se refiere á la salubridad pública.

En las diferentes localidades donde en Europa y América se calcinan piritas, se ha observado que siendo menos numerosas que en los distritos comarcanos las enfermedades endémicas, no existen otras especiales, como donde hay fábricas de plomo, mercurio, etc. En Inglaterra, el señor Willians, célebre médico de Swansea, y varios compañeros suyos, afirman que el desprendimiento de gases que tiene lugar en las fábricas es ventajoso, produciendo saludables efectos en los operarios, y hasta aseguran que desde la instalación de la industria del cobre han desaparecido las fiebres perniciosas que reinaban en la localidad.

En España prueban las estadísticas, que la población, en el distrito central de Huelva, crece á medida que se desarrolla la industria minera, disminuye el tanto por ciento de las defunciones, aumenta el de los nacimientos, y no hay indicios de enfermedades endémicas.

Informes facultativos certifican que no se conocen enfermedades especiales en los mineros que viven años y años al lado de las teleras; son excepcionales el tifo y las intermitentes perniciosas, y si hay alguna enfermedad dominante es la que se encuentra en todo país donde el dinero abunda y donde es numerosa y cosmopolita la población flotante.

Yo sólo añadiré á lo que médicos y estadistas consignan, que en la comarca del cobre no ha penetrado nunca el cólera, mientras las regiones aledañas se han visto invadidas y diezmadas repetidas veces por tan terrible enfermedad; y esto es tan conocido que cuando, hace dos años, el huésped asiático llamó á las puertas de Sevilla, se pensó seriamente en calcinar piritas dentro de la población, de lo que, felizmente, no hubo necesidad; y en Huelva no dejó de tranquilizar los ánimos el pensar que podían establecer teleras con más de 50000 toneladas de pirita que las Empresas mineras tenían en el puerto.

La resolución, pues, que procede es confirmar la Real orden de 22 de Julio de 1879, dictada en vista de lo informado por la Junta superior facultativa de Minería y el Consejo de Estado, y así se cumplirá también con lo que dispone el art. 74 de la Ley de Minería de 1868, hoy vigente, en cuyo artículo se dice taxativamente que los daños y deterioros causados en arbolados y siembras por los humos, gases y sublimaciones de las oficinas de beneficio, han de ser debidamente indemnizados; teniendo además presente que el art. 22 de las Bases generales para una ley de minas concede á los mineros la libertad de adoptar en su industria los procedimientos que juzguen más oportunos.

El medio de conseguir las indemnizaciones con equidad y prontitud, sería, en vez de acudir á los Tribunales ordinarios, como manda la ley, el establecer un Jurado mixto de mineros y agricultores; idea que, emitida ya antes de ahora, si pudo parecer extraña, hoy no sería de difícil realización, dado el espíritu que reina en las esferas oficiales.

Las Compañías mineras verán si les conviene el statu quo, pagando los perjuicios que produzcan con las calcinaciones, ó introducir nuevos aparatos para llegar á crear industrias derivadas de la principal que explotan, si hallaren con ello compensación; como la tendrían si continuase el alza iniciada hace poco tiempo en el mercado del cobre y llegara así el momento de poder satisfacer los mayores gastos que ocasionarían en el beneficio de las piritas los sistemas de cloruración general, sulfatación natural, ó el uso de los aparatos de Hunt y Douglas, que hace años hice conocer en España, á mi vuelta de los Estados Unidos; ó los de mi amigo D. León Gil, que también he recomendado no hace mucho tiempo.

Bien sé no hay nada nuevo en lo que propongo, pero si el sistema ha sido bueno durante una porción de años, y sólo existen quejas por la manera de aplicarlo, modificado el procedimiento para obtener el resarcimiento de daños, se conseguirá evitar toda reclamación, y respetando los derechos de los pueblos, no se vulnerarán los de las Compañías que, formadas por extranjeros, si de otro modo se procediera, podrán repetir lo dicho hace poco en el Parlamento inglés, de que España es una nación sin formalidad con la cual es imposible tratar, lo que además de molestarnos á cuantos estimamos como propio el decoro de la patria, perjudicaría grandemente al crédito y á la honra de España.

Con no pocas fatigas y trabajo he llegado hasta aquí; celebraré que el humo de mis ideas os haya sido menos molesto que para los labradores de Huelva el de las calcinaciones; he procurado acertar y ser imparcial, mas si me hubiera equivocado en todo, no me acuséis de ignorancia supina, sino disculpadme como los latinos cuando afirmaban:

«Non omnis error stultitia est dicenda.»

jueves, 22 de mayo de 2014

LA MINA DE RÍO TINTO Y SUS CALCINACIONES. 3ª Parte.

 


Lo mismo y por iguales razones que en las dos últimas zonas debe hacerse en cuanto á los perjuicios que á la agricultura y á la ganadería se supone que causan á los terrenos del pueblo de Gibraleón las aguas vitriólicas procedentes de los pilones de cementación. La declaración de utilidad pública, propuesta por las Secciones, como medio práctico de resolver el conflicto que ha dado origen al expediente, no cabe dentro de los preceptos de la actual legislación porque el caso no está comprendido en el art. 56 de la Ley de Minas, ni en los 9 y 27 de las bases antes citadas, que limitan la expropiación forzosa á los terrenos que se hallen dentro de la superficie de las pertenencias mineras, y á los necesarios para caminos en los colindantes, ni en el art. 2.° de la Ley de Expropiación forzosa de 10 de Enero último, que se refiere únicamente á las obras públicas que tengan por objeto directo proporcionar al Estado, á una ó más provincias, ó á uno ó más pueblos cualesquiera, usos ó mejoras que cedan en bien general; por lo cual, si Vuecencia estimara conveniente adoptar la medida indicada por las Secciones, procedería, á juicio de las mismas, que presentara al efecto el oportuno proyecto de ley á las Cortes, quedando sujetas á la legislación actual las reclamaciones sobre daños ya causados y que se causaren hasta la fecha de la promulgación de la nueva ley, porque no debe darse á ésta efecto retroactivo, con arreglo á los buenos principios de derecho.

Con respecto á la manera cómo hayan de tasarse las fincas que se expropiaren, entienden las Secciones que debe ser con arreglo á lo prevenido en la sección 3.ª del título 2.° de la Ley de Expropiación forzosa de 10 de Enero último, porque no creen necesario ni oportuno emplear para este caso un procedimiento distinto, cuando todavía no han podido aquilatarse por la experiencia los resultados de las reformas que en esta parte ha hecho la nueva ley respecto de la anterior. Resumiendo, las Secciones son de dictamen:

(1.° Que para resolver el conflicto que ha motivado el expediente, debe declararse de utilidad pública el sistema que actualmente emplean las Empresas mineras de la provincia de Huelva para beneficiar los minerales de cobre, á fin de que se proceda á la expropiación forzosa de las fincas comprendidas, y que en lo sucesivo comprendan las zonas primera y segunda de las cuatro que fijó la Comisión facultativa que estudió el asunto sobre el terreno.

(2.° Que á juicio de las Secciones, dicha declaración habrá de hacerse por medio de una ley, quedando vigente la legislación actual para las reclamaciones que se intenten sobre daños que se hubiesen causado ó se causaren hasta la fecha de la promulgación de la ley.

(3.° Que asimismo quedará en vigor la actual legislación para las reclamaciones que se promuevan sobre daños que, aun después de promulgada la ley, causen los humos y las aguas vitriólicas, procedentes de los pilones de cementación en las zonas tercera y cuarta.

( Y 4.° Que el justiprecio de las fincas expropiables, deberá hacerse con arreglo á lo dispuesto en la sección 3.ª del título 2.° de la Ley de Expropiación forzosa de 10 de Enero último.

Y conformándose S. M. el Rey (Q. D. G.) con el preinserto dictamen y de acuerdo con el Consejo de Ministros, se ha servido resolver como en el mismo se propone. Lo que traslado á V. S. con remisión del expediente. —Dios guarde á V. S. muchos años. Madrid 22 de Julio de 1879. —El Director general, B. de Covadonga.—Sr. Gobernador de la provincia de Huelva.—Lo que se hace público en este periódico oficial para conocimiento de los pueblos interesados, el de la Empresa de que se ha hecho mérito, y demás particulares á quienes pueda afectar la Real orden preinserta.—Huelva 13 de Agosto de 1879.—El Gobernador, Francisco de Asís Pastor.

En 14 de Noviembre de mismo año 79, un Real decreto autorizó al Ministro de Fomento para presentar á las Cortes un proyecto de ley declarando de utilidad pública el sistema de calcinación al aire libre, y estableciendo las reglas á que debían sujetarse las expropiaciones forzosas consiguientes.

En 14 de Enero de 1880 la Comisión del Congreso presentó el dictamen acerca del proyecto de ley de que se trata, según el cual se declaraba la utilidad pública del sistema de beneficio de piritas que se venía empleando en Huelva; y señalando las zonas á que alcanzaba la acción de los humos sulfurosos, se fijaba el medio para hacer efectivas las indemnizaciones que á los agricultores habían de satisfacer los industriales mineros.

Con pocas modificaciones de forma y ninguna esencial, el proyecto fue aprobado por el Congreso, y en 28 del mismo mes y año pasó al Senado para que éste emitiese dictamen en el asunto.

Nombrada la Comisión correspondiente se formuló un proyecto de ley, conforme en el fondo con el del Congreso, pero que no llegó á presentarse, porque el Senado consideró necesario pedir al Ministro de Fomento se aclarasen algunos puntos del expediente instruido. Á esto no dio contestación el Gobierno antes de suspender la legislatura, y el proyecto de ley no pasó de tal, quedando sin ultimar lo ya acordado por el Congreso.

La Real orden de 22 de Julio, sin embargo, causó estado, como consentida por los pueblos y las Empresas, y tan prácticamente quedó la cuestión resuelta, que durante seis años ni los agricultores ni los mineros presentaron reclamación alguna, y amigablemente fueron zanjando las diferencias que se presentaban.

Llegó, sin embargo, un momento, á fines de 1886, en que el Ayuntamiento de Calañas, pueblo situado en la zona minera, prohibió las calcinaciones en su término, con lo que se dió origen á un verdadero conflicto económico y social.

Las Empresas de Tharsis y Sotiel y Coronada, que eran á las que afectaba el acuerdo del Ayuntamiento de Calañas, reclamaron ante el Gobernador de la provincia, quien suspendió los efectos de la prohibición, transmitió al Gobierno un recurso de alzada incoado por las Compañías mineras y fundado en la existencia legal de la Real orden de 22 de Julio del 79, y sin duda para esclarecer los hechos, la Autoridad superior de la provincia acompañó dicho recurso con un informe de los Ingenieros de minas y agrónomos de la provincia, y con datos oficiales referentes á la salubridad pública en el territorio minero.

Algún tiempo después el mismo Gobernador revocó definitivamente el acuerdo del Ayuntamiento de Calañas. Vino así la Administración general á entender en el asunto, y después que el Ministro de la Gobernación remitió el expediente al de Fomento, hace poco más de un mes que se dictó una Real orden resolviendo, á favor del pueblo de Calañas, una cuestión incidental, cual es si los Gobernadores pueden ó no suspender ciertos acuerdos de los Ayuntamientos.

Ha bastado esto para que, unos tras otros, todos los pueblos interesados en la cuestión hayan acordado prohibir las calcinaciones de mineral, no comprendiendo, tal vez, que los primeros perjudicados serían los mismos pueblos si llegara á tener lugar lo que pretenden.

El problema está de nuevo planteado, y ni es ni puede ser otro que el siguiente:

¿Es preciso que en la lucha de las industrias agrícolas y minera de la provincia de Huelva, ceda una para que exista la otra? ¿Cuál de ellas debe abandonar el campo? ¿En qué condiciones? ¿Son nocivos para la salud pública los humos de las calcinaciones?

Ya he indicado que la calcinación en montones se impone hoy por hoy en la provincia de Huelva, dada la pobreza de los minerales, y este es el único método aplicable en la actualidad, dígase lo que se quiera, pues si bien no faltan multitud de sistemas metalúrgicos que en teoría parece resuelven la cuestión, económicamente considerada, se ve que todos hasta la fecha han resultado ineficaces, y esto que yo digo es lo que está reconocido por multitud de Ingenieros distinguidos y lo mismo que afirmaron la Comisión presidida por el Sr. Botella y la Junta superior facultativa de Minería en 1879; siendo una opinión tan general y arraigada, que un periódico profesional ha llegado á estampar en sus páginas, «que cuando el mineral es de tan baja ley como el de Río Tinto, no hay más que dos recursos: ó abandonarlo ó beneficiarlo por el procedimiento usado cuando la mina pertenecía al Estado; es decir, en teleras, sistema que toda la ciencia extranjera apenas ha podido modificar en insignificantes detalles.

Que esto es así, salta á la vista, con sólo considerar que las Empresas mineras de Huelva, sobre todo la de Río Tinto, cuya importancia industrial es inmensa, y que por lo mismo han estudiado cuantos adelantos se han hecho en la fabricación del cobre y consagrado cantidades de consideración á ensayos diversos, no sostendrían el procedimiento de teleras, ó calcinaciones al aire libre, por ignorancia, y menos aún por el capricho de hacer daño á la agricultura regional, cuando se ven por ello obligadas á pagar anualmente por indemnización de perjuicios, cantidades que en muchos casos superan á las totales utilidades resultantes de los amillaramientos de los pueblos.

A mi modo de ver más vale esta demostración que no entretenerse, consultando cualquier tratado de Metalurgia, en aclarar por qué se emplea la calcinación al aire libre en unas localidades y no en otras, y cuando á poco que se prescinda de la ley del mineral pueden encontrarse textos para todos los gustos.

Lo que es indudable es que hoy no hay aparato de ninguna clase que evite la acción de los humos del tratamiento de las piritas, á no transformarlos por completo en ácido sulfúrico, que se aplique á diversos usos industriales, numerosos y distintos, es cierto, pero al fin limitados á mucho menos consumo que el producto que se podía obtener, después de inmensos gastos casi imposibles de sufragar por los mineros de Huelva, de unas piritas de tan baja ley.

Los humos, pues, subsistirán si la explotación de las minas sigue, y no habrá medio de evitarlo, como no se evitan en otros países, ya procedan de la calcinación de minerales al aire libre ó salgan de las chimeneas de las fábricas. Hace cinco años que el Parlamento de Inglaterra, después de repetidas quejas contra ciertas fábricas de productos químicos sitas en las poblaciones, ha dispuesto se modifiquen los aparatos para recoger los humos que producen; pero, respetando los intereses creados, se prescribe que un Inspector del Gobierno inquiera, de tiempo en tiempo, si hay posibilidad, con un costo prudente, de evitar los gases perjudiciales; y que, en caso de que así sea, las Autoridades dispongan se adopten en las fábricas los medios conducentes, sólo provisionalmente y sin fuerza ejecutiva, hasta que el Parlamento resuelva en apelación. Nótese aquí el espíritu práctico de aquel país que, aun tratándose de casos mucho más graves que los de calcinación al aire libre, procura proteger á la industria de toda arbitrariedad. Yo estoy seguro que si en Inglaterra se hubiese presentado el caso de Huelva, la resolución hubiera sido tan comedida como en el que he citado, pues hay el antecedente de que, si bien desde principios del siglo en Swansea se calcinan minerales de cobre del mundo entero, mediante hornos de reverbero que lanzan á la atmósfera una nube de humos que se percibe á muchas millas y causa los daños consiguientes á la vegetación, nada se ha dispuesto contra las fábricas, á pesar de las reclamaciones de los vecinos y agricultores; y, como consigna el Dr. Percy en su gran tratado de Metalurgia, habiéndose acudido á los Tribunales para que se aplicase la ley general de la supresión de los humos á las fábricas de cobre, declararon aquéllos que el caso «no está comprendido en la ley, porque es humo blanco y no negro.»

Continuará...