jueves, 10 de abril de 2014

EL GRAN RETO. Y 3ª Parte.


 
Con esta 3ª entrega de  “El gran reto” terminamos los capítulos del trabajo sobre los Velges. Precisamente con las palabras de quien fuera el último director de la Compañía de Tharsis, D. Carlos Strauss, hablando de la “desamortización” de los bienes inmuebles, que desde 1853 las distintas compañías mineras fueron acumulando a raíz de las calcinaciones.

Gracias, una vez más, al profesor Pereira Leite de la universidad de Coímbra, por su total colaboración para que pudiéramos publicar en español su interesante trabajo.
 
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Con la definición de la estructura accionarial, se definió también la estrategia de la empresa. Eduardo Catroga, que había realizado el trabajo de consolidación financiera y reestructuración del aparato productivo, está en condiciones de proseguir con una nueva fase de su estrategia. Había que diversificar las actividades de la empresa. De ahí venía el reto de la internacionalización. Y para eso contaba con la colaboración del propio Frédéric Velge y de su hijo Antoine. Juntos formaron un equipo de excelencia. (Junto con João Sinde, venido en 1982 del grupo CUF que efectúa el control de gestión; de Eric Van Innis, un belga que apoya la reestructuración del sector de los abonos; y durante una fase, de Christian Terlinden).
 
"Entretanto, Antoine ya había venido a trabajar a SAPEC. Me acompaña desde Febrero de 1987. Se había creado SAPEC comercio y servicios, que fue el embrión de aquello que es hoy SAPEC Agro-distribución, (creamos en 1988 INTERPEC y SETEIA) y él comenzó a desarrollar su trabajo en SAPEC, habiendo asumido la dirección de esta área de negocios después de las salida de António Galvão Lucas en 1990.

En paralelo con la reestructuración económica y financiera, se definieron las líneas estratégicas que orientarían la diversificación. Esta tendría que basarse en las competencias existentes y en los recursos disponibles. Además de la reestructuración de los abonos, de la expansión de los agroquímicos y de las raciones, se lanzaron las bases del desarrollo de SAPEC-logística, de SAPEC-química, de SAPEC-Agro-distribución, al mismo tiempo que, desde una óptica de capital de riesgo, entramos en el sector de la informática (con Prológica y Geslógica, más tarde alienadas con mayores valías) e iniciamos el aprovechamiento del patrimonio inmobiliario adormecido, con SAPEC-inmobiliaria y SAPEC-Parques industriales.

De los varios proyectos abordados, el único que no resultó fue el de la transformación del departamento de Mantenimiento en una empresa (después transformada en consultoría de gestión operacional) por falta de liderazgo  y calidad.

La orientación estratégica fue adaptar SAPEC al mercado y captar oportunidades en función de los recursos, que eran escasos y competitivos.

Se transformaron las infraestructuras portuarias y ferroviarias en una "profit center" adaptadas al mercado (embrión del sector logístico, después consolidado con la adquisición de SPC, Servicio Portugués de Contenedores). También con la liberación del mercado de materias primas, se fundó en 1988 INTERPEC Ibérica en España, y SETEIA en Portugal, aprovechando esa oportunidad nueva de negocio. Se fundó también SAPEC-química, con el objetivo de aprovechar el know-how que la empresa tenía en los fertilizantes para la entrada en el mercado químico para la industria, y con el propósito de alargar progresivamente la cartera de productos. A partir de 1989, con la clarificación accionarial, el Sr Freddic Velge pasó a interesarse más por los negocios de SAPEC. En los años 1989-1993, el Sr Freddy Velge, Antoine, y yo, consolidamos el desarrollo de la empresa realizando su reestructuración y diversificación.

En ese periodo de 1989-1993 se dieron pasos decisivos en concretar nuestra visión de transformar Sapec en un Holding industrial y de servicios, con una cartera de  negocios de cierta diversificación, con las características estructurales adaptadas a los recursos de una empresa familiar como Sapec”.  (Eduardo Catroga)

Entretanto, Eduardo Catroga, entre 1993 y 1995 es designado  ministro de Finanzas del  Xº Gobierno, pero la  estrategia prosigue. Frédéric Velge acude más a Portugal.

"Entro en el Gobierno en diciembre de 1993 (después de haberlo rechazado en épocas anteriores durante la etapa de ejecución de la nueva estrategia) y vuelvo  a SAPEC a finales de 1995. Esos años SAPEC consolida  la orientación estratégica que estaba en curso. Quién me sustituye era Antoine, como presidente ejecutivo. El Sr. Freddy Velge  sin embargo empezó a venir más a menudo a Portugal. Antoine, Eric Van Innis y Joao Sinde (que desempeñaron un papel importante en la nueva estrategia) con el apoyo del Sr. Frédéric Velge, continuaron la labor anterior de consolidación y desarrollo.

Cabe señalar que había consonancia estratégica entre el Sr. Freddy Velge, yo, y Antoine, para transformar SAPEC en un holding con algún grado de diversificación.

Por lo tanto SAPEC, en  función de esta estrategia de desarrollo, en la actualidad cuenta con una cartera de negocios que maneja dinámicamente para  la creación de valor objetivo” (Eduardo Catroga)

Con el éxito del proceso de reestructuración y diversificación del aparato productivo de SAPEC, se crearon vacíos en el país. La actividad industrial genera grandes impactos, y en la actividad minera los procesos de cierre de minas son socialmente complejos. Las soluciones fueron varias.

"En un momento nos dimos cuenta de que había cierto valor patrimonial que estaba dormido. Con el objetivo de valorar los activos inmobiliarios, históricamente acumulado, pensamos en proyectos de desarrollo inmobiliario, no con el objetivo estratégico de acercar SAPEC al sector inmobiliario, si no de valorar todo este patrimonio.  El objetivo era disponer de una reserva de financiación para futuros negocios. En ese sentido hemos transformado la finca de las playas de Sado en un proyecto de parque industrial y logístico, y aprovechando otros terrenos (como Quinta do Anjo).  En España, Günter Strauss empezó el mismo proceso con los terrenos de Tharsis" (Eduardo Catroga).

En España, en las minas de Tharsis, la opción pasó por  la valorización y enajenación de activos, con la reorientación de inversiones, proceso dirigido por el colaborador de siempre, Günter Strauss.

"En ese momento tuvimos que tomar medidas que fueron muy contestadas. Por ejemplo, se cerró la línea del ferrocarril, al igual que el puerto. De los cerca de 3000 empleados en el servicio, hubo que reducirlo a cerca de 1000. Sin embargo, la pirita no consiguió sobrevivir. Hubo momentos en que no había dinero en la empresa para pagar los salarios. Fue un período de gran agitación. Y como la mayor parte de la administración estaba en manos de los españoles, no siempre pudimos tomar las decisiones más necesarias. Fue un momento en que la Junta de Andalucía trató de mantener en funcionamiento la empresa para no aumentar el desempleo. Pero eso era inviable. Hasta que en julio de1991 se decidió la liquidación voluntaria.

En 1992 vendimos nuestra participación en la Compañía FILON SUR, que era la única compañía que producía oro, conseguimos unos pocos millones de pesetas, lo que aplicamos en el desarrollo de nuestros proyectos inmobiliarios y la reconversión de nuestros negocios. Se vendieron las fincas agrícolas después de dejarlas debidamente  equipadas para la producción en 1994. Todos los terrenos de Corrales se transformaron en zonas residenciales e industriales y luego vendidas. Con el beneficio de esas ventas orientamos nuestras inversiones en nuevos negocios. Entre 1995 y 1996 la empresa compró Guadalmancha y más tarde Hidronorte. Este período estuvo acompañado por Frédéric Velge, y el yerno, el Sr. Rafael Sánchez-Castillo, casado con su hija Patricia Velge. En 2001 se completó el proceso de reconversión de la empresa” (Günter Strauss).

Sin embargo, en Louzal, el antiguo pueblo minero donde Frédéric Velge inició su actividad en Portugal, surge una idea innovadora. El empresario se da cuenta del alcance y apoya el proyecto.

jueves, 3 de abril de 2014

EL GRAN RETO. 2ª Parte



"En 1986 mi padre empieza a decir: Bueno, tenemos esta divergencia estratégica con tu tío. Vamos a tener que hacer algo. El Dr. Catroga habló conmigo. Él tiene ideas claras sobre lo que realmente debería ser SAPEC en el futuro, mientras que tu tío está muy apegado a la parte industrial. Vamos a tener que hacer algo." (Antoine Velge).

Esta habrá sido la decisión más difícil de Frédéric Velge. La lucha entre la emoción y la razón fue fuerte, pero su visión como empresario, su convicción de que el futuro se construye todos los días con esfuerzo y dedicación iría a prevalecer. Durante toda su vida, éste habrá sido el momento de convicción de que algo nuevo implica el sacrificio de algo viejo. Su percepción de las fuerzas en juego fue explotado hasta el límite.

"El Sr. Marc Velge tenía un perfil de empresario diferente del hermano. Es una persona encantadora, (que me cae muy bien), pero esencialmente emocional e influenciable, mientras que su hermano era tipo más racional. Por lo tanto, era más fácil hablar con Frédéric Velge en términos de negocio y de racionalidad económica. El Sr. Marc Velge seguía viviendo en otro mundo económico. Vivía en el mundo económico de los años 1960 y 1970 y no en el mundo de la competitividad que iba a llegar con la entrada de Portugal en la Comunidad Económica Europea en 1986. Él no interiorizará las implicaciones del entorno de la competencia y de la competitividad y del cambio de las reglas del juego económico" (Eduardo Catroga).
"El conflicto estratégico aquí en SAPEC, entre el Dr. Catroga y mi tío Marc estalla en 1986. Mi padre se implicó mucho en ese conflicto. Mi padre era accionista minoritario en SOCFIN, con un acuerdo de gestión con otros dos accionistas importantes que apoyaban su gestión. En SAPEC también era socio minoritario individualmente y necesitaba los votos de mi tío para poder decidir. Dije a mi padre: No tiene sentido que continúes con tu vida de minoritario. En las decisiones de SOCFIN vas a depender de las decisiones de tus socios, en SAPEC vas a depender de las decisiones de tu hermano. Tienes que escoger. Una u otra." (Antoine Velge).

”Y en aquel tiempo él me preguntó: "-¿Qué harías tú? Tú vas a ser mi continuador." Y yo le respondí: "¡Oh, padre! ¡Yo preferiría SAPEC! Portugal y España entrando en la Comunidad Europea en 1986. Un mundo de oportunidades se abrían en la Península Ibérica. Yo, casado con una española, ya sabía en aquel momento que SAPEC debía pasar, en los próximos 10 o 15 años, a ser una empresa de base ibérica y no sólo de base portuguesa. Porque ya estaba en mi cabeza, a través de las relaciones que tenemos en España, y de mi mujer, yo sabía que mi vocación iba a ser: O iría a Bélgica y me dedicaba a Indonesia y a África, o iría a vivir a Portugal y me dedicaba a apoyar el proyecto del Dr. Catroga, de transformar la empresa en una empresa ibérica. Sabiendo ya que el Dr. Catroga sería la persona que acompañara más los negocios en Portugal, y yo haciendo más  el "development" de SAPEC en España.” (Antoine Velge).

En ese momento conquista a un nuevo e inestimable aliado, a su propio hijo. El futuro implicaba también dejar un legado, y su hijo Antoine se presentaba  suficientemente maduro para asumirlo. Frédéric decide asumir el riesgo.
"Entonces fue cuando empezó la lucha por el control accionarial. Cuando mi abuelo Antoine falleció, las acciones pasaron a los hijos. Después, mi padre y mi tío fueron comprando a las hermanas su parte. Mi padre y mi tío debían tener cada uno el 30% de la empresa. Así, en 1985, entre los dos tenían cerca del 60% de la empresa. Cada uno fue comprando acciones en el mercado. Deben haber quedado cada uno con un 40% de la empresa o algo más. Es decir, entre los dos más de un 80 % de la empresa.
Después llega el momento del Acuerdo Final entre mi padre y mi tío, en Octubre 1988. Me acuerdo siempre porque era el 30 cumpleaños de mi hermana Caroline y estabamos
reunidos en nuestra propiedad al norte de Francia. Ese día mi padre vino a cenar desde Suiza. Él y Marc, con la inestimable ayuda del grupo Espírito Santo (especialmente de Manuel Ricardo Espirito Santo, de Ricardo Salgado y del entonces presidente del ESI, Dr. Tristão da Cunha, que sirvieron de intermediarios y facilitadores) habían cerrado el acuerdo en relación con el futuro de SAPEC.
De modo que en Noviembre de 1988 mi padre tenía en sus manos cerca del 80 o 90% del capital de SAPEC. Había tenido que optar: o una cosa o la otra. Vendió la participación en la SOCFIN y duplicó su participación en SAPEC. Él tenía el 20 o 25% de SOCFIN, pero valían casi como el 50% de SAPEC en aquellos momentos. Aquello era más valioso en términos de patrimonio" (Antoine Velge).
“Por aquel entonces mi hermano, que era el Presidente, pensó que era mejor seguir los caminos que el Dr. Catroga apuntaba. Entonces nos encontramos y hablamos sobre eso.
Tenía un hijo que quería trabajar con él. A mis hijos les gustaba hacer otras cosas. Entonces pensé que era mejor que mi hermano se hiciera cargo del negocio de la familia. Desde ese momento me aparté de SAPEC”.
(Marc Velge).
Fue sin embargo una batalla compleja que dejó marcas profundas en la familia. El tiempo y la acción conciliadora de las mujeres de la familia la consiguieron resolver. Los vientos habían amainado.
"Todos los años nos juntábamos en verano en la casa de Caveira. En esos años Marc dejó de venir, pero ahora ese período acabó". (Madame Velge).
 
"Mi tío y mi padre dejaron de hablarse durante varios años. Mi tío dejó de ir a la propiedad de la familia, que era propiedad de su padre, durante varios años. Pero después, en gran medida por mediación de mi madre y de mis tías, porque no estaban envueltas en la lucha, hicieron que los hermanos se volvieran a hablar. Cuando mi padre estaba aquí en Portugal se iba a almorzar con mi tío, o viceversa, al menos seis años antes del fallecimiento de mi padre. Las paces de Marc y el Dr. Catroga se hicieron en el funeral de mi padre." (Antoine Velge)
"Pasé toda mi vida vinculado a SAPEC. Hoy no estoy vinculado a SAPEC. El mundo de los negocios es así. Tenemos que hacer lo que es mejor. Me da pena no haber continuado con SAPEC, pero al mismo tiempo estoy contento de saber que está bien y en buenas manos. Mi sobrino está bien preparado. Hoy estoy ocupado con otro asunto completamente distinto. Me gusta mucho vivir aquí en Setúbal. Me gustan las personas de aquí. Son muy acogedoras. Me gusta mucho charlar con la gente de aquí" (Marc Velge).
Atrapados en el torbellino de la lucha de accionistas, Antoine Velge, con 30 años por entonces, al igual que su padre Frédéric, ahora con 62 años, alteran el rumbo de sus vidas profesionales. Toman en sus manos el legado recibido de la familia y conquistan el derecho a decidir su propio futuro, el futuro de SAPEC.

”Yo comencé a trabajar en Enero 1984, en un Banco de Negocios, en París, muy relacionado también con negocios en Indonesia y en esa zona, también viajaba mucho. Pero era un trabajo fuera del negocio familiar. No tengo dudas de que la opción con SAPEC fue buena. Si tuviera que decidir en aquella época también hubiera apoyado la propuesta del Dr. Catroga. En aquel tiempo ya tenía una visión estratégica sobre SAPEC, no tenía duda de que existía una oportunidad histórica de hacer un equipo, el Dr. Catroga y yo, más las otras personas que se encontraban dentro de la empresa, y dedicarme a la internacionalización, dentro de la Península Ibérica, de los negocios de la empresa. La adhesión de Portugal a la Comunidad Europea iba a abrir nuevas oportunidades. Si hoy hablamos de los años 80, de la familia Velge en SAPEC es porque tomamos esta decisión, ¿no? Teníamos más amor a Portugal y a SAPEC del que teníamos a SOCFIN.
SOCFIN fue una oportunidad que mi padre agarró bien y que le permitió, desde el punto de vista patrimonial, quedarse con SAPEC, si no lo habríamos conseguido" (Antoine Velge).
La batalla accionarial había gastado gran parte de las energía de Frédéric Velge. Mientras esperaba la clarificación estratégica, Eduardo Catroga prosigue con su plan de reestructuración y adaptación del aparato productivo de SAPEC a las condiciones emergentes del mercado.
“En aquella época, en bloque con Quimigal, pero con nuestro liderazgo, defendimos la idea junto al Gobierno, de que había que alterar las reglas del mercado de los abonos, acabando con  los subsidios, y que, ara eso, se justificaba un periodo de transición en el cual se haría la reestructuración. Convencimos al gobierno de apoyar la reestructuración del sector (constituido por SAPEC y Quimigal), con apoyos financieros a fondo perdido. Y al final de ese periodo acaban los subsidios, y las empresas debían ser competitivas. Por tanto, se pasaba de una economía administrativa en el sector a una economía de mercado en competencia con el exterior. Esos apoyos a fondo perdido que SAPEC consiguió, a precios de 1987, fueron del orden de 4800 millones de escudos para la financiación del programa de reestructuración (desinversión, racionalización de efectivos e inversiones) [Cerca del 70% de los Capitales Propios de SAPEC, en esa época].
Quimigal recibió también, en proporción de su cuota de mercado, un valor bastante superior. Ya anteriormente se había conseguido recuperar cerca de 600 millones de escudos a titulo de compensación de intereses por retrasos en el pago del Fondo de Abastecimiento. Así, SAPEC, obtuvo colchón financiero para soportar los costos del cierre de Louzal, los costos de cierre en Setúbal de las fábricas de ácido sulfúrico, de ácido fosfórico, sulfato de amonio, pago de indemnizaciones a los trabajadores dispensados a través de rescisiones por mutuo acuerdo. En total, entre Louzal y Setúbal, pero sobretodo en Setúbal, se redujo el efectivo en cerca de un millar de personas. Por tanto, pagamos indemnizaciones, hicimos nuevas inversiones, (por ejemplo, una nueva fábrica de granos en Setúbal, nuevas inversiones en el puerto), la reestructuración del personal, y la reestructuración financiera. Ese apoyo que se consiguió en aquella época fue decisivo, incluso determinante, para la viabilidad de SAPEC. Porque esta reestructuración se consiguió, vuelvo a insistir, con los apoyos a fondo perdido que representaban la gruesa franja de los capitales propios de la empresa en la época (cerca de 70% de los capitales propios de SAPEC). Y sin afectar a la política normal de distribución de dividendos de los accionistas.
El plan de reestructuración de los abonos (perfilado conjuntamente con Eric van Innis) pasó por una concentración del aparato industrial en la fase final del proceso productivo (en los granos), comprando los productos intermedios en el mercado internacional (ácido sulfúrico, ácido fosfórico, etc.). Había exceso de oferta de esos productos intermedios en el mercado internacional. Otro elemento esencial en la estrategia de reestructuración fue el refuerzo de la innovación y del marketing, introduciendo nuevas fórmulas y nuevos abonos. SAPEC introdujo en Portugal los abonos específicos con un precio reducido. En consecuencia, fuimos aumentando nuestra cuota de mercado en los abonos, como también en los agroquímicos y en las raciones para animales, gracias a la nueva dinámica de gestión". (Eduardo Catroga).
Continuará…
 

jueves, 27 de marzo de 2014

FREDERIC VELGE Y LA COMPAÑIA DE THARSIS. EL GRAN RETO. 1ª Parte



EL GRAN RETO
 
Este apartado sobre Los Velge y la Compañía de Tharsis, no lo habíamos podido traducir antes y lo hacemos ahora. Es bastante interesante porque viene a relatar la crisis en la que entra la minería de la pirita y que termina con el cierre de la actividad en Tharsis.

Estos acontecimientos tuvieron su punto álgido hacia 1984, donde los tres centros (Tharsis, La Zarza, y Corrales) se movilizaron para evitar el cierre. Pero resultó inevitable cuando se dejó de financiar  la producción, y porque la base para la obtención de sulfúrico se podía conseguir a partir de un subproducto de las refinerías.

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La entrada de Eduardo Catroga en el equipo de los Administradores de SAPEC representó en aquella época la adquisición de competencias de mayor valía. Eduardo Catroga, uno de los más reconocidos economistas del país, con un profundo conocimiento del área de negocio, se lanza al trabajo de afrontar el desafío de hacer viable la empresa. Una vez más la estrategia de la familia Velge de apostar en los mejores recursos disponibles, se coronará de gloria. Frédéric Velge ganará su apuesta y un amigo para toda la vida.

"En 1982 compartí el cargo de Consejero Delegado en SAPEC y conviví con el Sr. Marc Velge de forma perfectamente saludable. El Sr. Marc Velge me dio carta blanca para yo dirigir la empresa. Él se dedicaba esencialmente al proyecto con el que soñaba: SAPEC-II. Creó una unidad de investigación y una unidad piloto en Setúbal para desarrollar una tecnología nueva para la Pirita y para la recuperación de los metales contenidos en ellla. Tenía un equipo destinado a eso, técnicos belgas y portugueses. Y yo me encargué realmente de la gestión ejecutiva de la empresa en Lisboa. Después de un diagnóstico rápido, reestructuré SAPEC en "Profit Centers", es decir, por unidades de negocio, y comencé a aplicar un nuevo sistema de gestión.
SAPEC en aquel tiempo tenía el negocio de los abonos, una pequeña actividad de agroquímicos y otra de alimentación para animales. Creamos tres unidades de negocio: abonos, agroquímicos y alimentación animal. Introducimos nuevas tecnologías de gestión; nuevo sistema de planificación y de control, de evaluación de rendimiento y de análisis de inversiones. Reestructuramos los equipos de inversión. Pasamos de una organización funcional centralizada a una gestión descentralizada por unidades de negocios. Con enfoque en la recuperación de la situación económica y financiera de la empresa. En 1981 la empresa estaba al borde de la quiebra. El endeudamiento bancario era muy alto, cerca del 70% al 80% de las ventas. En definitiva, recuperando su situación económica y sus posiciones en el mercado. En 1987 la recuperación estaba bastante avanzada y se podía comenzar a pensar en un nuevo ciclo de desarrollo. (Eduardo Catroga).

Frédéric Velge acompaña esos primeros años de actividad de Eduardo Catroga con alguna distancia.

“Entraba en contacto con el Sr. Freddy Velge en las reuniones del Consejo de Administración que se celebraban cada tres meses en Bruselas. SAPEC era la unidad de negocio de la familia y que él acompañaba, pero que no vivía en el día a día, salvo (una actividad que él nunca abandonó) la gestión de los intereses de SAPEC en España, que en aquel momento, siendo el mayor accionista de Tharsis, se limitaban a  tener el control de la empresa. Tharsis era también una empresa de Pirita que dirigía Günter Strauss, junto con el Sr Frédéric Velge. Pero en aquella época Frédéric Velge se preocupaba esencialmente con la gestión de los intereses que había heredado de un tío en el grupo de negocio belga SOCFIN". (Eduardo Catroga).

A pesar de la recuperación y mejora de rendimiento de las empresas en Portugal, las incertidumbres sobre el futuro eran todavía muchas. La entrada de Portugal en la Comunidad Europea iba a cambiar las reglas del juego. La evolución de la economía mundial también recomendaba precaución. Y Frédéric Velge, aunque centrado en sus negocios de SOCFIN, no descuidaba la evaluación estratégica de sus participaciones en SAPEC. En las reuniones de la Gerencia de SAPEC, las palabras fundamentadas y la capacidad de trabajo del economista eran seguidas con atención.

"SAPEC todavía tenía el antiguo esquema industrial y modelo de negocio. Tenía las viejas fábricas de ácido sulfúrico que consumían la Pirita de Louzal y estaba acumulando pérdidas.
En 1986, cuando Portugal se unió a la Comunidad Económica Europea, estaba claro que toda la filosofía de gestión tenía que cambiar. Todos los viejos conceptos en los que los precios eran administrados por el gobierno en base a los costos - independientemente de que los precios de los abonos en el mercado portugués fueran más altos a los de los mercados internacionales fueron cuestionados. SAPEC, para sobrevivir en este sector, tenía que ser competitiva. Es decir, tenía que producir fertilizantes a precios competitivos. Y la Pirita ya había dejado de ser una materia prima competitiva, al igual que la vieja industria de Setúbal." (Eduardo Catroga).

"SAPEC en aquellos años tenía el mismo problema que estábamos teniendo en Tharsis. En Portugal no había tal vez un grado de conflictos sociales tan grande, pero había que tomar una decisión sobre el futuro de los negocios. Sabíamos que el mundo de la Pirita estaba llegando a su fin y había que encontrar alternativas" (Günter Strauss)

"Sé que mi padre y el Consejo de Administración de SAPEC, ya en 1984, pidieron a Günter una opinión exclusivamente técnica sobre la mina de Louzal. En ese momento él ya había entrado en el Consejo de Administración de SAPEC. Y en esa época Günter había recomendado el cierre de Louzal por razones técnicas y económicas.
Por entonces, hizo una comparación entre los costos de la extracción de una tonelada de Pirita en Louzal respecto a la misma tonelada en Tharsis, más el transporte a Setúbal. No hay duda de que en ese momento la mina de Tharsis, que hacía 300.000 toneladas, era más competitiva en comparación con Louzal, que hacía 120.000 toneladas. En los fertilizantes estaba ocurriendo exactamente lo mismo.
Estábamos en vísperas de la entrada en la Comunidad Económica Europea, y el Dr. Catroga ya sabía perfectamente que el apoyo a la industria de los fertilizantes se acabaría. En aquel momento ya se sabía que el negocio de las minas para la fabricación de fertilizantes estaba básicamente condenado. (Antoine Velge).

Las opciones iban quedando claras. Con Eduardo Catroga gestionando SAPEC en Portugal había sido posible mejorar los resultados y la organización de la empresa.  Pero se hacía insuficiente de cara al futuro. Había áreas de negocio que no eran viables y el mercado único europeo sin duda agravaría la situación.

"Para producir fertilizantes a precios competitivos había que tenerlos productos químicos intermedios, incluyendo el ácido sulfúrico, ácido fosfórico, etc. también a precios competitivos. Se hacía evidente, entonces, que el modelo clásico industrial, diseñado en los años 1950 y 1960, basado en la explotación y producción de Pirita, la integración posterior con la producción de ácido sulfúrico y ácido fosfórico, etc., no tenía viabilidad en el futuro. ¿Y por qué? Porque la Pirita dejaba de ser un material competitivo para producir ácido sulfúrico y porque las instalaciones industriales de productos intermedios posteriores no tenían una dimensión competitiva. El ácido sulfúrico a nivel internacional se pasó a producir esencialmente a partir del azufre (extraído en minas a cielo abierto o provenientes de la recuperación de las refinerías de petróleo) y se ha convertido en un subproducto común". (Eduardo Catroga).

Las opciones eran claras. Tenía que tomar decisiones sobre el futuro del modelo industrial de SAPEC. O se continuaba con el modelo industrial clásico, o se hacía evolucionar ese modelo. Había esas opciones para decidir sobre qué hacer en Setúbal y sobre el futuro de las minas, de Louzal en Portugal y de Tharsis en España.

Para Frédéric Velge la decisión no era fácil. Mantener el modelo clásico parecía dirigirse a la ruina. Cambiar era tener que enfrentarse a su hermano, un compañero de siempre a quien su padre había confiado las riendas de la producción industrial de la empresa y acabar con el mundo de la minería. Un mundo que había ayudado a construir del que tenía muy buenos recuerdos.

"La Pirita de Louzal no era suficientemente rica en metales para ser una fuente de producción de metales, como por ejemplo era la Pirita de Neves Corvo. Y así me quedaba claro que SAPEC tenía que cerrar la mina Louzal. Al mismo tiempo, no tenía sentido el proyecto del Sr. Marc Velge de hacer la "modernización" (revamping) de la mina de Louzal y construir nuevas unidades de producción a partir de esa materia prima. Y estábamos en 1987. La recuperación financiera y económica de SAPEC estaba en marcha a buen ritmo"  (Eduardo Catroga).

"Bueno, esta vez el problema que se planteaba era conocer si en las fábricas de SAPEC podrían aprovecharse para la industria, de forma rentable el Cinc, Cobre y Oro. Esto, además de la producción de ácido sulfúrico. En 1984 yo entro en el consejo de administración de SAPEC. Y desarrollé en Tharsis un proceso de aprovechamiento de Oro que permitió la producción de una tonelada de Oro”. (Günter Strauss).

Pero toda la información recopilada y la mayoría de los consejos apuntaban en una dirección. Frédéric Velge se va convenciendo de que se imponía un cambio de estrategia en SAPEC.

"En aquel tiempo yo quería aumentar la capacidad de producción de SAPEC porque nuestras fábricas no eran competitivas. Teníamos que sustituir los hornos. Creé una unidad de investigación para realizar estudios sobre el nivel de producción y de los nuevos procesos de fabricación que debíamos aplicar. Necesitábamos incrementar 10 veces nuestra capacidad de producción para hacer una nueva SAPEC, la SAPEC-II" (Marc Velge).

"Creo que su hermano Marc, a estas alturas, no estuvo tan bien asesorado. A veces, la gente que dice a los jefes lo que ellos quieren oír son peores que sus propios enemigos. Sé que la decisión de Frédéric Velge no fue fácil, pero tuvo que elegir el camino que él pensaba más adecuado para el futuro. Y no fue sólo en relación a su hermano que tuvo que tomar decisiones que eran difíciles y que afectaron a todos ellos. También tuvo que ponderar toda una vida en las empresas en que estaba. Él estuvo en SOCFIN cerca de 20 años. Pero una vez más demostró el coraje y el ingenio para encontrar un rumbo certero y apostar por él. (Günter Strauss).

"Fui a ver al Sr. Freddy Velge y dije así: - ¡Mire! En mi evaluación estratégica esto no tiene conduiciones para continuar. Su hermano está insistiendo. Y, por tanto, para SAPEC hay que elegir el camino que su hermano defiende o el camino que yo defiendo. Y yo defiendo la reestructuración de los fertilizantes, lo que implica el cierre definitivo Louzal y de las plantas de ácido sulfúrico, ácido fosfórico y fosfato de amonio. Y después, gradualmente, diversificar SAPEC. Su hermano defiende el camino de la SAPEC histórica, y eso no tiene futuro. Y el señor Frédéric Velge, que también conocía no sólo la evolución de la Pirita, pues siempre se mantuvo unido a la Pirita en España, conocía también las tendencias generales de la economía de mercado de los fertilizantes, del ácido sulfúrico y la Pirita; no tuvo, digamos, duda alguna en apoyarme. Esto fue la causa próxima de los desacuerdos de accionistas, de la divergencia dentro de la familia". (Eduardo Catroga).

Continuará…

jueves, 20 de marzo de 2014

DECLARACION (BIC) DE NUESTRO PATRIMONIO Y SU EXPOLIO

 

Dejamos para vuestra opinión lo que nos parece una decisión anacrónica, tardía y escandalosa. Todos hemos considerado necesario la protección de nuestro patrimonio con  la declaración BIC (Bien de Interés Cultura), que hubiera puesto en salvaguarda bienes e inmuebles de nuestra historia minera. Competencia esta atribuida a la Junta de Andalucía, y que desde el cese de la actividad de la Compañía de Tharsis, tiempo ha sobrado para que su tramitación se hubiera iniciado hace años.

Según aparece publicado en el BOJA Nº 144 de 24 de Julio de 2013, la Consejería de Cultura, en Resolución de 27 de Junio de 2013, comunica que incoa el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Patrimonial, de la Cuenca Minera de Tharsis-La Zarza. Se detalla, a partir de la página 260, la relación de bienes a conservar. Si lo comprueban verán que se declaran a proteger maquinaria, inmuebles, o yacimientos, que han pasado a mejor vida: El Polvorín, Talleres, Estación del Empalme, Escorial de la Huerta Grande, Locomotoras Alsthom (66-67—68-69-70-71). Vagones de arrastre (73 unidades), Vagones de arrastre antiguos, excavadora, entre otros.

En 1996, al declararse en quiebra la Compañía Española de Minas de Tharsis, se llegó al acuerdo de traspasar a los trabajadores constituidos en Sociedad Anónima Laboral (SAL)  todas las concesiones mineras, así como las instalaciones necesarias que les permitieran seguir con el desarrollo de su trabajo.

En Diciembre de 1999 circula  el “último tren” en dirección a Corrales, y podemos decir que desde el año 2000, todo el patrimonio que se ha ido acumulando en Tharsis desde el siglo XIX estaba en “nuestras manos”, en Nueva Tharsis Sal. La mayoría vecinos de Tharsis, de la Zarza, de Alosno, de Corrales, de Las Cruces y poco más.  

En 2003, un grupo de investigadores de la Universidad de Huelva, que trabajaba en el inventario BIC de la cuenca Minera de RioTinto, teniendo noticias que en Tharsis y la Zarza se estaba esquilmando y destruyendo estos bienes, deciden elaborar un documento que recoge la maquinaria, inmuebles, e instalaciones, que deben ser protegidos cuanto antes para evitar su desaparición. Copia de este documento fue entregado al Ayuntamiento de Tharsis, con potestad y autoridad para promover la declaración BIC. Incluso uno de los investigadores, el profesor D. Emilio Romero, en un interesante y recomendable trabajo, tiene publicado la relación  completa de bienes existentes en aquella fecha, en páginas 55-56. Pueden consultar aquí. 

En 2008, los “Liquidadores” (Comisión liquidadora de la extinta Compañía Española de Minas de Tharsis) acuerda traspasar al Ayuntamiento de Tharsis todo el trazado del ferrocarril Tharsis-Corrales, por la cantidad declarada de 300.000 euros. Esto incluía maquinaria y vagones, además de las estaciones de San Bartolomé y el Empalme (Foto de la portada). Para esta venta a Tharsis, el Ayuntamiento argumentó a los Liquidadores el interés por proteger y poner en explotación con fines turísticos parte de este trazado, utilizando alguna de las locomotoras adquiridas. Pues los liquidadores reconocen que tienen ofertas muy superiores a la que ofrece el Ayuntamiento. También  declara el alcalde por aquellas fechas, que “el próximo mes de Marzo estaría protegido nuestro patrimonio”.

En 2010, sin hacer declaración, ni debatirse públicamente sobre el uso alternativo que se le podía dar  a las instalaciones que aún quedaban, el  “patrimonio es convertido en chatarra”: Locomotoras, vagones, estructuras, calderas, puentes grúas, etc. Y más chatarra. Todo es vendido al peso. Pocos meses después se desguaza la Planta de trituración de Filón Norte.  Sin embargo en  la colocación de la Alsthom 69 en la rotonda de Cabezas Rubias, se invita a la prensa para salir en la foto. Pero no se llama a la presa para ceder la locomotora Odiel, la primera y más antigua del ferrocarril, al ayuntamiento de Aljaraque, en un intercambio que nos parece totalmente desproporcionado e innecesario.
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CONCLUSIONES:

-Que se reconozca ahora que dichos bienes DEBIERON de conservarse es de agradecer, pero la  Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha tenido cumplida información de todos los expolios y saqueos.

-Creemos que esta declaración viene motivada por la exigencia de un particular, al parecer   dueño,  en desmontar los puentes del trazado de ferrocarril La Zarza-El Empalme. Y que el pasado mes de Junio dimos la alarma en prensa visitando todos los puentes delrecorrido. También en la conservación de los puentes puede tener interés la empresa GIAHSA, ya que la conducción de  agua se ha instalado sobre muchos de ellos.

-Nueva Tharsis SAL también tiene su responsabilidad en que ahora se declare BIC lo que ya no existe, pues han sido dueños de las instalaciones y sin su consentimiento no se habría producido ningún expolio.

-La credibilidad de quienes nos representan la perdieron hace tiempo. Con muchísimo menos interés  y ninguna algarada, como el mostrado hace unos meses con encierros y marchas, se habría conseguido proteger el patrimonio, pero estaba claro que el único interés era hacer caja. Ojala una nueva generación muestre más interés por nuestra historia y no sea a cambio de otros estragos medioambientales que planean por nuestra zona.

-Lamentamos quizás no haber hecho más de lo que hicimos, pero nos hemos sentido solos en nuestras denuncias.




 
 
 

 

jueves, 13 de marzo de 2014

PATRIMONIO HISTÓRICO Y ALTERNATIVAS


 
                                      2ª Jornadas de Patrimonio. Tharsis, 2006
 
Os dejamos la ponencia que presentamos, desde Amigos de Tharsis, a las Jornadas de Patrimonio celebradas en 2006 en el Salón Socio Cultural. Desgraciadamente el diagnostico de la situación se ha ido cumpliendo. Hoy contamos con muchos menos bienes de nuestro pasado minero, en material e instalaciones, y no será porque no se hicieron propuestas desde algunas instituciones. Pero de esto hablaremos en otra entrega.

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Lo que hoy podemos considerar de Patrimonio histórico lo constituye una serie de edificios, construcciones, e instalaciones, que las distintas Compañías establecidas aquí hubieron de construir para el desarrollo de la actividad minera. Este carácter lo imprime, igualmente, una serie de condicionantes que hacen de nuestro Patrimonio minero digno de peculiar singularidad: La antigüedad; la longitud del trazado ferroviario; la anchura de ese trazado; la fecha de presentación del proyecto, el más antiguo de la provincia; los métodos de explotación minera, de los más avanzado en su época; el grado de autosuficiencia a que llegó la Tharsis Sulphur and Copper Company; de cómo afrontó el asunto de las calcinaciones; y un largo etcétera.

Si bien el último auge constructivo que llevó a cabo la Compañía se remonta a los años 50-60 del pasado siglo, donde hubo un auge importante en la construcción de viviendas: Plaza San Benito, Doctor Fleming, prolongación de Casas Nuevas, etc. Lo que contribuyó a paliar grandemente este problema. El siguiente paso adoptado por la Compañía sería la construcción de casas en Alosno.

Pero centrándonos en las construcciones industriales, podemos decir que las importantes para el desarrollo de la actividad minera ya se habían realizado con anterioridad: Dique Grande, Chimenea Gorda, Dique Pino, Las Cuadras, Polvorín, Cementerio Inglés, Malacate, Talleres, Central Eléctrica, etc. Algunas ya desaparecidas y otras en estado ruinoso.

Creo que a todos nos sobra capacidad para presentar un proyecto de actuación específico para Tharsis, donde se recojan todos los objetivos, todas las variables, y todas las posibilidades que queramos evaluar para el desarrollo del Patrimonio Histórico. Este no es el problema. Seguro también que cualquiera de los ponentes adaptaría a las necesidades de aquí, alguno de los proyectos de recuperación y explotación del patrimonio minero de los muchos ejemplos que todos conocemos. Ni tenemos que ir muy lejos para aplicar experiencias en funcionamiento: El de Río Tinto, o el del Alentejo Portugués, los tenemos bien cerca.

Tampoco faltaría apoyo técnico para elaborar el necesario proyecto, tanto de organismos públicos como privados. Plasmar el marco teórico que nos permita captar e ilusionar a posibles inversores, no ofrecería mayor dificultad. Incluso podíamos debatir, qué elementos serían convenientes priorizar en una futura explotación de nuestro patrimonio. De cómo complementarlo en un contexto interregional e ínterfronterizo. También podemos establecer estrategias de captación de inversores; que apoyen, financien, y desarrollen el proyecto. Con dos premisas fundamentales:

 A.- La implicación, "sine qua non", de la iniciativa privada.   

 B.- La adaptación a parámetros de viabilidad.
 
Entendemos, desde Amigos de Tharsis, que no debe existir el más mínimo problema para enarbolar, conjuntamente, un proyecto que defina lo que tenemos y lo que deseamos. Que no habría ningún problema por nuestra parte para consensuar un documento, con el que iniciar, de una vez por todas, esa explotación de nuestro patrimonio.

Nada de esto, y todos lo sabemos, es un problema. El problema está en la falta de interés en llevarlo a la práctica. Aquí es donde está la única e insalvable dificultad. Y sobre esto trata nuestra ponencia, señalando donde están, a nuestro entender, las dificultades.

            Aunque lamentarse sirve de bien poco sí, como nos decían a nosotros, no hay propósito de enmienda. En este sentido quisiera valorar la situación actual, aún a riesgo de equivocarme, pero que con vuestro permiso me voy a permitir.

A nadie se le escapa que, como seres humanos, todos somos parte de un pasado, de una historia, de unas tradiciones, etc., y esta dinámica puede ser aplicada a un pueblo. En mayor o menor medida, como es lógico, todos tendemos a interesarnos por nuestros antepasados ¿Qué hicieron?, ¿Cómo vivieron? ¿Qué circunstancias condicionaron su vida? Y, en fin, un largo etcétera. Creo que reflexionar sobre esto no solo es interesante, también necesario.

Este pueblo, en el que hemos nacido muchos, tiene una interesante historia. Aquí hay vestigios de épocas romanas y fenicias; y si alguna vez supiéramos cómo se llamó esta mina en la antigüedad, de seguro que sus comienzos se perderían a través de los siglos. No menos interesante es nuestra historia en la época moderna, la que da comienzo con la llegada de Ernesto Deligny en 1853. Siendo, a partir de esta fecha, más fácil e interesante para abordar su estudio y comprensión, porque abarca un periodo de 153 años. También repetir aquí, lo ya manifestado en otras ocasiones: Que siendo Tharsis la segunda mina en importancia de la provincia, a bastante distancia de Río Tinto, creo que no hay relación directa al estudio o a la publicación de libros que tienen por objeto Rio Tinto; con la bibliografía o el interés que despierta la historia de Tharsis. Por supuesto que sobre Tharsis escribió Deligny, Gonzalo y Tarin, Pinedo Vara, o Checkland, entre otros, pero repito, creo que la bibliografía sobre Tharsis está muy por detrás de su importancia.

Pero esta realidad nos parece doblemente triste si tenemos en cuenta cómo va evolucionando el interés histórico entre nosotros.

Valorando que las posibilidades de hoy día, de dar a conocer opiniones, estudios, o investigaciones, son prácticamente ilimitadas; si las comparamos con las que teníamos hace solo unos años. Donde publicar un trabajo, editar un libro, o colgar información de Internet, es algo al alcance prácticamente de cualquiera. Y a pesar de todas estas facilidades, y si las comparamos con la respuesta que la  población da a estos asuntos, no podemos más que constatar el predominio de un gran desinterés por los asuntos de nuestra historia.

Sirvan de indicadores la asistencia de público a actos de este tipo, que tratan de nuestra historia. Ya estuvimos en las 1ª Jornadas de Patrimonio, y puedo confirmar la vergüenza ajena que sentimos algunos, al comprobar la poca asistencia de público; donde la mayoría de los asistentes eran invitados o acompañantes de los conferenciantes.

En la presentación del libro de José Alfonso también nos hubiera gustado contar con más público. Aunque el día no se prestó a ello, el  acto se  convocó para rendir homenaje a un tharsileño que supo reflejar, en sus libros, bellos y emotivos retazos de nuestra historia.

Tampoco la desaparición de un tramo del ferrocarril minero, y la más que probable desaparición de todo el trazado, motivó mayor afluencia de público el pasado 5 de Mayo.  Y estas segundas Jornadas de Patrimonio no es que hayan empezado mal, han comenzado peor.

¿Quiénes las organizan quieren despertar algún interés entre nosotros, o todo lo contrario? (creo que se podían haber puesto un fin de semana y en horario de tarde)

Desde las Primeras Jornadas, a estas segundas, los organizadores bien podrían haber sacado algunas conclusiones. Han transcurrido casi tres años para haber trabajado en propiciar, mismamente, el interés por nuestras cosas. No es cuestión de lamentarse, más bien de reconocer, que más pronto que tarde, nos tendremos que interrogar sobre nuestro pasado y nuestro futuro, de lo contrario estamos condenando a las generaciones futuras a que no tengan pasado, a convertirnos en un pueblo sin Historia.

Pero a esto hemos llegado, y estamos ahora en esta situación bastante pesimista, no  sólo por circunstancias foráneas, si no porque, quienes han tenido y tienen capacidad para reconducir y haber reconducido esta situación no lo han hecho.

No es solo que la Diputación de Huelva se desentendió de todas las instalaciones mineras de Tharsis en las conversaciones con los  liquidadores; es que cínicamente nos ha estado dando a entender lo contrario. Es que, quienes han regido los destinos de este pueblo podían haber hecho mucho más que declarar “que el desmantelamiento del ferrocarril seria el crimen del siglo”, pero cuando este “crimen” se está perpetrando, ni se les oye ni se les siente.

Es que, desde este Ayuntamiento y desde la Mancomunidad de Municipios, se nos viene hablando, desde hace años, de la Mesa de la Diversificación; donde la recuperación y “puesta en valor” del Patrimonio Minero, se decía, era una realidad y una necesidad; pero miren donde estamos, volviendo a hablar de lo mismo.

Es que, desde hace años no se traslada la pirita de Tharsis a Corrales, y bien que podíamos haber solicitado la declaración BIC (Bien de Interés Cultural) de estas instalaciones, con lo que a estas alturas el ferrocarril minero de Tharsis seria intocable, y no hubieran desmontado el tramo El Empalme-La Zarza. Pero como esto no se ha querido hacer, se ha estado al dictado de la Diputación, que se niega  a invertir 50 millones de pesetas en esta zona.

Lo único que hemos visto son muchos golpes de pecho; indolentes, falsos  e hipócritas. Eso sí, Diputación se gasta los dineros en pagarse una casa en el Rocío y que corra el vino, el jamón, y el marisco.

No vamos a acusar a nadie de demagogo ni ponernos de ejemplo de lo que nos gusta hablar de Tharsis, pero sí digo, que ahora mismo tenemos una situación de lo más trascendente que resolver. Señores, que estamos a punto de perder el ferrocarril, así de claro; que no podemos discutir que si galgos o podencos; que hoy, o mañana mismo, pueden haber vendido el ferrocarril; que sólo hay que poner una cantidad para paralizar su venta; y que si no hacemos esto, estamos hablando aquí, si acaso, para confirmar nuestro ego, o el presupuesto; pero nada más.

Nosotros abogamos porque se pueda poner en practica, aunque sea una mínima  parte de las  ideas y sugerencias  que  aquí se  van  a exponer,  ¡no faltaría más! Nadie es tan insensible de no querer que esas experiencias tan bonitas, tan interesantes, no se lleven a la práctica en Tharsis. Pero esas experiencias, esas realidades, las conocemos, se conocen aquí, desde hace tiempo.

Alegrarnos los oídos, con grandes proyectos y con mejores propósitos, puede ser una terapia necesaria para salir del letargo, pero continuar con esta música, cuando no queremos salir del letargo de la apatía es, simplemente, de un masoquismo enfermizo, por calificarlo suavemente. Yo no dudo que sea conveniente y necesario hablar de las potencialidades y las posibilidades que nos brinda nuestro Patrimonio Histórico, pero incidir tanto en lo mismo, sin ponerse manos a la obra, puede ser de lo más frustrante.

CONCLUSIONES


¿Tenemos claro que es necesario recuperar el Patrimonio Histórico de Tharsis? Del cómo y el para qué nos sobran ejemplos. Pero si no tenemos claro lo primero todo lo que hablemos son fantasías y cuentos. Podemos decir aquí piropos y lanzarnos flores; significarnos de lo mucho que nos gusta hablar de Tharsis o de cuanto nos sacrificamos trabajando por su Patrimonio. Pero seguimos donde estábamos hace tres años, cuando se celebraron las primeras Jornadas, o mejor dicho, estamos mucho peor. Repito, si perdemos el ferrocarril para que queremos la Estación, o Talleres, o la Central Térmica. Todo correría el mismo destino que el Polvorín. Y para que querríamos la “Corrales”,  ¿para exponerla a la entrada del pueblo?

O nos movemos, o se mueven nuestros representantes,  o tendremos que asistir al funeral de nuestro Patrimonio. 

jueves, 6 de marzo de 2014

MEDICINA Y MINERÍA EN THARSIS. 1956-1966. Y 3ª Parte.


 

Quiero mencionar solamente otras dos situaciones especiales, ahora en relación con mi asistencia a los vecinos del pueblo: La epidemia de gripe del año 1957 en la que, uno de los días, se presentó muy temprano en mi domicilio el Sr. Zamorano, con una lista de 129 avisos a domicilio.

Terminadas mis visitas a extrarradio, Pueblo Nuevo y Hospital, tuve que suprimir la consulta en el Ambulatorio y dedicar el resto de la jornada a las visitas de los enfermos encamados.

A las dos de la madrugada del siguiente día, continuaba golpeando puertas y levantando a los familiares de la cama, que ya no me esperaban a semejantes horas. No sé cuantos talonarios de recetas gasté ese día.

Sin duda quedarán algunos tharsileños que recordarán aquella epidemia y mis visitas extemporáneas. Afortunadamente, la epidemia fue cediendo en pocos días.

En otra ocasión del mismo año, cuando la mayoría de los niños nacían en sus casas, nos encontrábamos solos Dª. María la Matrona y yo, con circo partos "en marcha" simultáneamente. El agobio fue muy grande, pues si necesitábamos desplazar a una parturienta en coche o ambulancia "al Agromán", (nombre popular de la Residencia sanitaria del SOE en Huelva), tendríamos que acompañarla Dª. María o yo, pero no podíamos dejar desatendidas a las restantes,  y con un solo responsable para todas. Tuvimos la gran suerte de que  los partos fueron todos normales y espaciados adecuadamente; Dª. María asistiendo al nacimiento más inminente, y yo de un domicilio a otro visitando, explorando, tranquilizando a los familiares, y trayendo personalmente a dos nuevas criaturas a este mundo.

Mis angustias y responsabilidad fueron muy grandes, pero mayor fue mi satisfacción cundo todo concluyó felizmente.  Lo más reconfortante de la situación  fue la actitud comprensiva de las cinco parturientas y sus familias, que  al llegar a las casas a cada rato, me recibían  con ansiedad pero con afecto, sabiendo que solamente éramos dos sanitarios para cinco pacientes.

Estas angustias y otras muchas con motivo de casos graves o enfermedades mortales, inevitables durante 10 años, fueron sobradamente compensadas con el cariño de esas nobles gentes que me lo demostraban constantemente.

¡Cuánto hemos disfrutado de todas las Veladas y demás fiestas del pueblo y con las reuniones de nuestros compañeros y otros muy buenos amigos!

Es por ello que quiero terminar mi extenso comentario, mencionando, además de los ya citados,  y sin muchos detalles para no alargar este escrito,  algunos nombres de amigos que siguen emocionalmente en mi recuerdo, y me puedan ellos recordar  o, en otros casos, los lean alguno de sus familiares o descendientes.

Juan Martín Santos, primer amigo que conocí al llegar al pueblo y que mucho me ayudó. Juan González Gómez, padre de Francisca, "la tata" de mis hijos, y ahora en Barcelona, con la que seguimos manteniendo una buena relación de familia. Sus padres fallecieron hace años en aquella ciudad.

Juana "la de la Fonda", Antonio su marido y todos los suyos.  Nuestros vecinos Benito, Juana Molina y su hija Andreita. ¡Cuántos intentos hizo Benito para que yo aprendiera, sin conseguirlo,  unos acompañamientos o  acordes de guitarra  para los fandangos alosneros! (el profesor no sería un virtuoso, pero el alumno era una calamidad como aspirante a guitarrista). Por aquellos años trabajaban en la mina los célebres Hermanos Toronjo.

Juan José Martín Roldán. Antonio Caro Gallego. Baltasar Durán. (Estos tres últimos amigos mencionados,  me hicieron siempre grandes favores de todo tipo y con gran afecto en la administración y en talleres). 

Santiago Gallardo Fuentes, excelente amigo  de quién conservo un bodegón al óleo pintado por él. A su lado sufrí la muerte trágica por ahogamiento de uno de sus hijos, cuando se bañaba en el embalse.

Bartolomé de la  Cueva, recuerdo una muy prolongada asistencia sanitaria angustiosa en horas nocturnas, a un familiar muy querido para él. Ya de madrugada todo se solucionó definitivamente bien, sin necesidad de traslado urgente a Huelva. 

Hermanos Ortega Salguero. Leandro Feria, especial amigo mío y de todos los sanitarios, también avezado cazador.- José "el Curto", en cuya barbería pasé tantos buenos ratos. Cándido Maestre, nuestro Alcalde pedáneo.  Beatriz García Llanes, muy buena y discreta amiga, siempre pendiente durante años de cuanto necesitábamos en relación a Telefónica o a cualquier otro tipo de ayuda.

Pepi Garrido Moreno, en Correos, tan agradable y servicial en toda ocasión. Ángel Molina y Apolonia, a los que conocí siendo muy pequeñita su hija, que mucho mas tarde hizo la carrera de médico, pero que nunca la he visto de mayor.

Manuel Franco Garfia, ¡qué buena persona y servicial amigo! Desde que nos instalamos en "nuestra casa", se hizo cargo del cuidado del jardín y así continuó durante años, sin el menor interés, solo por su afecto y el de su familia hacia nosotros, afecto y confianza que siempre fue mutuo. Nunca los hemos olvidado.

Mario Alfonso Cerrejón, al que conocí porque trabajaba en el Círculo Minero Recreativo de Tharsis. Muchos años después me dio una gran alegría cuando se presentó en mi  consulta del ambulatorio en Huelva, al empezar su trabajo como Celador, y desde entonces nos veíamos con cierta frecuencia.  Tras mi jubilación a los 70 años (hace mas de 19), no he vuelto a saber de él.
 
Antonio Barros Beltrán, albañil y mi buen compañero de cacerías,  como paquete en la vespa;  el reclamo y la escopeta desmontada a mis pies en el "suelo" de la moto. Después de hacer un tupido puesto de jaras, mi amigo Barros, cuando el campo estaba "frío", se salía del puesto y se escondía entre peñas próximas imitando el canto de un buen macho, para animar jaula y campo. Al poco rato volvía sigiloso al puesto, ya con reclamo y campo en plena faena; el resultado de la cacería estaba asegurado.  Años después me enteré, aquí en Huelva, de que se había marchado de Tharsis con su numerosa familia, y que había muerto en accidente de circulación. En el Blog de "amigos de tharsis"  (lª familia, última foto, podemos verlos). ¡Cuántas veces jugaba mi amigo Antonio con mis tres pequeños hijos, y cuanto era el afecto que le teníamos! (d.e.p).

Piedrasalbas Romero Márquez, hija única del Guarda  Sr. José Romero Correa, que vivía en la C/ Cervantes nº 22 de Tharsis. Se quedó huérfana y vivió sola durante muchos años. Fue una gran amiga de mi mujer y mía, pero no solamente en mis tiempos de Tharsis,  sino que su profundo afecto (pienso que, por sus continuas manifestaciones,  tal vez mas grande que el nuestro, que lo era mucho) continuó durante muchos años con muy frecuentes visitas a nuestra casa de Huelva, y siempre con algún detalle especial. Así hasta su muerte, hace bastantes años, aquí en Huelva, donde al enfermar, como estaba sola en el pueblo, se la trajo a su casa su sobrina Pepi, también amiga nuestra, que mas tarde con su familia,  se fue a Bonares.

Aunque el médico de Salvitas en el pueblo fuera, en ocasiones posteriores, otro de mis compañeros, siempre confió en mis consejos y tratamientos y así continuó durante  toda su vida hasta el final, cuando volvía de los Especialistas del Seguro, mostrándome los informes para que yo le confirmara todo. A pesar de sus achaques, falleció de un proceso grave inesperado, muy frecuente en los tiempos actuales.

Son muchísimos más los nombres omitidos entre mis buenos amigos, sin duda en gran parte fallecidos sin yo saberlo y que, precisamente por ser tantos amigos, fueron la causa de que yo no volviera al pueblo, en la seguridad de que muchos se sentirían desairados si sabían de una visita mía sin tiempo a saludarlos.
 
Me vine definitivamente de Tharsis a Huelva el 31 de Mayo de 1966, con mi mujer y mis cuatro hijos, con la añoranza de tantas y tan gratas vivencias, profesionales y de amistad, compartida con todo el pueblo y, en los últimos tiempos, también con la nueva Dirección de la Compañía a cargo de Carlos Strauss. Conservo de él un grato recuerdo así como de José Mª. Ley, Antonio Castillo, J. Vega y Antonio Gómez, aunque  fue sumamente corto nuestro  tiempo de convivencia.

Permítame un recuerdo especial  para mi amigo Rodrigo, al que saludo de vez en cuando aquí en Huelva,  hijo de don José Díaz Riestra, (mi primer compañero de profesión y amigo en Tharsis) y otro recuerdo para Isabelita Gervasini, hija del farmacéutico D. José, y viuda de D. Feliciano Díaz Riestra.

Finalmente reincido con el mas afectuoso de los saludos a mi entrañable amigo Carlos Cañada Ruiz, quién tras su jubilación sigue en su querido pueblo de Tharsis.  Por supuesto incluyo en mi saludo  a su esposa Manolita y a sus hijos.

Querido Carlos, como tus añoranzas y recuerdos  coincidirán en mucho con los míos, sé que no te resultará excesivamente pesada una lectura tan extensa, en el caso de que llegue a tus manos. Si estuviéramos juntos me habrías ayudado a  recordar muchas más cosas. Un abrazo.

Antes de terminar, una última observación importante: Quién haya bajado tan solo varias veces al piso 14 de Sierra Bullones, llegando más de cien metros en descenso a las entrañas de la tierra, metido en una jaula o montacargas, amplio pero húmedo, oscuro y poco confortable, ha de sentir, obligada y necesariamente, una sensación indefinible de temor o miedo franco al pensar ¿Volveré a salir de este agujero y ver de nuevo la luz del sol?

El trabajo en Contramina, por sus condiciones y altos riesgos permanentes es, sin duda,  de los más duros y difíciles, yo diría  incluso que infrahumano.

Los Mineros, valientes, abnegados, fuertes o débiles en su ánimo pero resignados, lo hacían a diario, sabiendo que ese era el único medio de salir adelante con sus familias ¡durante toda su vida! y siempre con el temor de que ésta fuera breve.  Lo que menos les preocupaba era una posible y tardía Silicosis. Al llegar abajo, y al menos durante ocho horas diariamente, con ropa impermeable incómoda y no transpirable, casco con su luz propia por la negrura de su ambiente de trabajo, siempre como una oscura noche con neblina, húmedo y chorreante, enlodado. Molesta y aparatosa mascarilla anti-polvo estorbando su respiración. Guantes y botas gruesas o de goma resbaladiza, y los riesgos permanentes a los que estaban sometidos, inesperados, no previsibles, por galerías y salones enrarecidos de difícil encofrado con desprendimientos, peligros en las explosiones programadas, etc. etc.

¡Siempre con la duda de si sería el próximo en caer!, aunque por costumbre y rutina, sin miedo al peligro.

Se necesitaría mucho para describir adecuadamente la insalubridad y peligros de todos los puestos de trabajo en contramina.

¿A qué vienen estos comentarios?

La única explicación a mi juicio que hacía distinta a la gente de Tharsis y su NOBLEZA, creo proviene de la reciedumbre, la raza, fortaleza, lealtad, bondad, valentía, capacidad de sacrificio y sufrimiento, compañerismo y amistad, sencillez, conformidad, y resignación, todo ello sin perder el optimismo, alegría, buen carácter y otros valores humanos de esos mineros y sus familias.

A lo largo de generaciones se han ido impregnando de tales valores el resto de la gente hasta llegar a ser así todo el pueblo, con tales cualidades.

Es lo que creo y así lo he manifestado cuando he tenido ocasión, estando ya  mucho tiempo lejos de vosotros.

Para Vd. D. José, espero haberle complacido "abundantemente", tal vez en forma abusiva por mi parte, pero así son las añoranzas y recuerdos  de mi querido pueblo de Tharsis. 

Quiero darle las gracias por haberme dado esta oportunidad de manifestar a todos, cuanto han supuesto para mí aquellos años vividos entre tan magníficos y buenos amigos.

Un muy afectuoso saludo.

                                                       Fdº. Alberto Bervel.

 

 

 

jueves, 27 de febrero de 2014

MEDICINA Y MINERÍA EN THARSIS. 1956-1966. 2ª Parte.


 
Como inciso, comento ahora que desde recién llegado a Tharsis en 1956 y hasta que me vine, 10 años después  “heredé” con satisfacción y honra, al morir el Dr. D. José Díaz Riestra, el cargo de Hermano Mayor de la Virgen de la Peña, cuyos componentes de la Junta directiva eran, mis ya buenos amigos: Juan Macías, (Secretario de la Hermandad); Antonio Vélez Arcos, (¡Qué gran amigo, siempre entusiasta y  con el que compartí muchas cacerías!); José Rigores Camacho, (algo mayor que nosotros, buena persona, serio y muy sensato); Manolo Moguer,  (con el que pronto hice buena amistad);  otros amigos (cuyos nombres no recuerdo); y por supuesto, con el beneplácito de nuestro inolvidable párroco, D. Juan Núñez, persona extraordinaria y de un optimismo, simpatía y amabilidad en su trato, encomiables. En los primeros días de mi llegada al pueblo, como todas las calles me eran desconocidas, me llevaba de paquete en su Lambreta a hacer los avisos médicos a domicilio.

A su marcha del pueblo le sustituyó D. Juan José Lucas Escobar, Sacerdote ejemplar que además tenía  la carrera de médico. Era todo bondad, humildad, espiritualidad y amor al prójimo. Vivía solo y precariamente en una casa de la Plaza San Benito, con solo una cama, unas sillas, una mesa y pocos cacharros de cocina.

Recuerdo una ocasión en la que un pobre hombre enfermo y desconocido, le pidió ayuda.  Le dejó su casa y su cama  al pobre, y marchó D. Juan José a dormir a la posada de Juana. El enfermo se puso bien en unos días, pero estaría tan a gusto en la casa del Cura, que tardó más de un mes en dejarla libre. Nunca, en ese tiempo, se quejó ni comentó nada D. Juan José.
                                                        
En otra ocasión, un día antes de la visita del Obispo a Tharsis, vino a nuestra casa para pedirnos prestada una bandejita y un pañito, “por si el Sr. Obispo quería tomarse un vaso de agua”.

D. Juan José Lucas sigue con vida en su ancianidad, acogido en el Asilo de Ancianos de Huelva.

También durante 10 años fui el Médico en la Federación Andaluza, del Club Atlético de Tharsis; siempre estuvimos en 2ª Regional, pero el equipo nos dio  muchas satisfacciones deportivas. El jefe de Talleres, D. Juan Timony,  de carácter campechano y afable, fue durante mucho tiempo el factotum del club, no recuerdo si como Presidente, asesor técnico, entrenador, o algo de todo ello.

Uno de sus buenos jugadores, Isabelo, ha sido años más tarde entrenador del Recreativo de Huelva, y tuvo un comercio de deportes cerca de mi domicilio, por lo que nos seguíamos viendo; ahora menos, desde que cerró su tienda hace años.

Pasemos a relatar cómo funcionaban en aquel decenio los servicios médicos  en el Hospital minero de la Compañía  y en el pueblo.

El antiguo HOSPITAL, (propiedad de la Compañía, como todos los edificios y viviendas del pueblo, estaba destinado exclusivamente a la asistencia del personal lesionado en el trabajo, y a todo lo referente a la prevención de Enfermedades Profesionales y Accidentes de Trabajo.

                                                                         

 
Los accidentes laborales  eran asistidas por nosotros hasta su curación, causaran o no baja transitoria, quedando hospitalizados cuando las lesiones así lo requerían. Para los accidentes graves, la Empresa tenía un concierto asistencial con el Dr. D. Francisco Vázquez Limón, eminente Cirujano y Traumatólogo, (ya fallecido) en su clínica de Huelva, bajo cuya jefatura y dirección trabajábamos los cuatro médicos de la Compañía, aunque cada Centro (Tharsis, La Zarza, y Corrales) era autónomo e independiente.

Los accidentados graves eran enviados a la capital en ambulancia o en coche, según los casos, y cuando volvían de Huelva por terminar el tiempo de hospitalización en la clínica, seguían siendo asistidos en nuestra consulta del hospital  hasta una última visita al Dr. Vázquez Limón, que autorizaba o disponía el Alta laboral.

(Fue decisivo en mi futuro profesional,  el Informe escrito que emitió D. Francisco, cuando vivía yo en Huelva, alabando mi profesionalidad, documento o aval que me exigían para la solicitud del título de Traumatólogo, que conseguí en Mayo de 1967).  Poco después desempeñé esa especialidad en el Ambulatorio Virgen de la Cinta  en Huelva, hasta que me jubilé a los 70 años.

Las misiones preventivas de los Servicios Médicos de Empresa, muy controladas con inspecciones periódicas frecuentes e imprevistas, procedentes de la Organización nacional en Madrid (OSME), ocupaban una gran parte de nuestro tiempo de trabajo, tanto del médico como del ATS, en el hospital o en visitas preventivas a los locales de trabajo.

Muy importante era el tema de los Reconocimientos Médicos en sus distintas variantes: Reconocimientos Previos al ingreso de los trabajadores en la Empresa para comprobar su aptitud. Reconocimiento Periódicos anuales a toda la plantilla. Reconocimiento Periódicos especiales a los trabajadores con riesgo de Enfermedad Profesional, (principalmente Silicosis). Reconocimientos ocasionales tras ausencias laborales prolongadas por enfermedad, accidente, u otras circunstancias.

Todos los reconocimientos médicos quedaban detallados en una Ficha Médica personal de varias hojas muy grandes, que se  archivaban en su correspondiente y abultado sobre individual.  Cada Reconocimiento suponía  una entrevista con antecedentes personales de salud, estado actual, exploración física de los distintos órganos y aparatos del  trabajador, radioscopia o radiografía, más análisis de sangre y orina.

Los Jefes de las plantas de trabajo nos iban enviando al hospital a los operarios en pequeños grupos, previamente acordados horarios y número de trabajadores.

El trabajo burocrático era tal, que ocasionalmente durante  semanas, varias veces al año, nos enviaban de las oficinas de la empresa a un funcionario, mi estimado amigo y colaborador, Santiago Osorno, al que no he visto desde hace 48 años, aunque supe de él alguna vez a través de la prensa de Huelva.

En el primer trimestre de cada año teníamos que enviar a la OSME, una “Memoria Anual Reglamentaria” del año anterior, con datos y resultados clínicos y estadísticos de nuestro trabajo, además de un completo estudio escrito de cada uno de los accidentes graves de trabajo.
                                        
La incomparable y primorosa Miss Phillis Trace Grey, era la Jefe y el factotum del mantenimiento y dotaciones del antiguo Hospital, que no carecía de nada: desde un autoclave, laboratorio clínico, sala de RX y cuarto oscuro para revelación de placas  radiográficas, varias salas de hospitalización, despachos médicos, sala de ATS y de curaciones, almacén y servicios de cocina.

Jamás intervino por curiosidad ni otro interés, en los entresijos y privacidad de los datos médicos de los trabajadores, que preservábamos como secreto profesional.

Las “hospitaleras” Candelaria, Agustina, y Sampedro, escrupulosas,  exquisitas y discretas; especialmente dotadas para todas las funciones de ayuda sanitaria, fueron merecedoras juntamente con Miss Phillis, del afecto de todos nosotros, los sanitarios, y jamás se comentó ninguna queja por parte del resto del personal de la Compañía; tan solo alabanzas durante muchos años.  De igual prestigio y respeto gozaban entre las gentes del pueblo.

Estaba situado el edificio del HOSPITAL en una colina próxima a la zona residencial de la jefatura y las oficinas de la Compañía, en Pueblo Nuevo,  en dirección opuesta al pueblo de Tharsis. Nuestro Hospital era muy bonito, pulcro y confortable, como ya hemos dicho, con las instalaciones médico-quirúrgicas necesarias para la asistencia a lesionados del trabajo y para todas las funciones preventivas del Servicio Médico de Empresa.                       
 
¡Qué pena haya desaparecido!  Según me enteré años después, se sustituyó por el que fue, durante mis 10 años en Tharsis, el domicilio habitual de mi familia, con muchísimas menos posibilidades asistenciales, por su tamaño y construcción. Tal vez entonces, todo debido a la paulatina decadencia de la Compañía, fuera suficiente su nueva ubicación.  Mi antigua casa ha pasado finalmente a ser Museo Minero, actualmente cerrado, según me informaron.
 
Tras este inciso de añoranzas,  pasemos a recordar la mecánica diaria de nuestro  trabajo: Los avisos domiciliarios de los enfermos o lesionados eran llevados por un familiar  en las primeras horas de la mañana, a la oficina de los Guardas, situada en los locales de Sierra Bullones.

El Guarda, Sr. José Romero Correa, y poco después su sucesor, Sr. Antonio Zamorano, nos llevaban la lista de los avisos a nuestro domicilio. Si no había visitas urgentes en el pueblo, me iba temprano a Sierra Bullones, donde me esperaba el Sr. Cartaya y posteriormente, mi también buen amigo, Antonio Durán, para llevarme en el coche de la empresa a las visitas de los  enfermos  de extrarradio: Barrio Pino, Vista Hermosa, la Estación etc. Y finalmente a Pueblo Nuevo, para visitar a los familiares enfermos de los jefes y a los pacientes del Cuartel de la Guardia Civil  (a cuyo mando estaba el Sargento Sr.  Cadenas).

Como último destino,  la consulta del Hospital, donde al terminarla, me recogería de nuevo el coche de la Empresa, para llevarme al pueblo. Mi jornada laboral diaria concluía con la visita a los domicilios de los enfermos,  y con la siempre nutrida consulta de la antigua casa Ambulatorio.

Emociones anímicamente muy fuertes, en la asistencia a los lesionados gravemente en el trabajo, y no digamos la impotencia y el dolor que nos embargaba cuando nos comunicaban la muerte de un trabajador en Contramina, Filón Norte, o cualquier otro lugar de la empresa. Con la angustia en espera de la llegada  del Juez del Alosno, D. Juan Jiménez Orta,  que no se demoraba mucho para el levantamiento del cadáver y restantes trámites, siempre acompañando en su dolor a los familiares hasta el final.

Aunque no había consigna alguna al respecto, cuando ocurría el accidente mortal, que solía ser fulminante o inmediato, sus compañeros trasladaban al fallecido a nuestro hospital, siempre en la creencia o ignorancia de si solo estaba inconsciente o mal herido, pero creo que también lo harían con la consciencia de su muerte, para evitar una triste y fría espera en el desolado lugar del trabajo. Creo que tanto el Juez como la familia, los compañeros y nosotros, todos  agradecíamos que la espera fuese en el hospital.

Así se hizo en  los nueve accidentes mortales que me tocó sufrir en 10 años, excepto en el siguiente e impresionante caso que voy a comentar: El sonido intempestivo, agudo y persistente de la sirena en Sierra Bullones, como en otras ocasiones análogas,  anunciaba algo terrible. Cuando llegué a la carrera a su oficina, me comunicaron la muerte de un trabajador, atropellado por una vagoneta en el piso 14 de la contramina.

Bajé al lugar del accidente y me encontré al fallecido irreconocible, pues el aplastamiento por las ruedas fue sobre su cabeza. No quiero entrar en más detalles, que continúan  claros y vívidos en mi memoria y sentimientos después de tantos años. Sus compañeros me indicaron que era un minero veterano, a quién cariñosamente apodaban “Pan y Cuchara”, y al que yo conocía.
                                                                 


No podíamos justificar el traslado de los restos al hospital, dado el estado de los mismos. No recuerdo si a la llegada del Juez, bajó a contramina para el levantamiento del cadáver o fue suficiente mi informe verbal.

Otros fallecidos en accidente laboral fueron: Uno con gravísimas heridas torácico-abdominales,  por descarrilamiento del ferrocarril  de Tharsis–Corrales, muy cerca ya de nuestra estación.

Otro resultó electrocutado, a cielo abierto, cuando manipulaba unos cables para explosionar una tanda de barrenos en la Corta de Sierra Bullones.

Un cuarto accidente mortal fue  por vuelco de una excavadora,  también en la Corta,  con fallecimiento inmediato del conductor por aplastamiento.  

Otro minero murió de forma instantánea por un traumatismo craneal, ocasionado por el desprendimiento de un tablón del ensamblado que revestía las paredes del hueco del montacargas en Sierra Bullones. Cayó sobre su cabeza desde muchos metros de altura y murió fulminado, cuando entraba o salía del montacargas.

La causa de la muerte de los cuatro mineros restantes, lo fueron en Sierra Bullones o en Filón Norte, por  desprendimiento inesperado de grandes planchas de mineral, cuando los zafreros saneaban techos y paredes tras la explosión de los barrenos. O cuando el barrenero hacía el orificio con la perforadora, previo a la colocación de un barreno, y chocaba con un resto o culote, de otro barreno antiguo que, por desprendimiento de una capa de mineral, había quedado taponado sin explosionar. Con tantos años transcurridos, he olvidado los nombres de los fallecidos.
 

Continuará…