jueves, 30 de octubre de 2014

EL TIEMPO VUELA


 
El tiempo vuela no es solo un tema musical de los Booker T. & the M.G.'s que los Pekenikes versionaron y popularizaron a finales de los 60, es también una expresión que solemos utilizar cuando el paso del tiempo nos parece que transcurre demasiado rápido. Aunque reflexionar sobre el tiempo pasado es un tema muy recurrente utilizado en bellas estrofas, cuando la poesía describe el ayer que se fue, acaba relatando todo lo que destruye: belleza, riqueza, estatus.

Un claro ejemplo de ese  poder destructor está magistralmente recogido en la elegía de Jorge Manrique, “coplas a la muerte de su padre”, que vamos conociendo y profundizando cuando la leemos en distintas etapas de nuestra vida.

Nada es más revelador que mirarnos en una foto, donde  juventud, alegría, y futuro, eran nuestro horizonte. Donde el tiempo pasaba lentamente, era eterno. Donde lo medíamos por acontecimientos siempre esperados, siempre deseados: las vacaciones, una festividad, un viaje, un encuentro.

Los sicólogos comentan que a mayor edad tenemos la sensación que más rápidamente pasa el tiempo, pero es distinto a la “presión del tiempo”, que afecta a todos por igual, independiente de la edad. Esta presión es referida a las tareas que nos imponemos, y los plazos que nos damos para terminarlas, donde solemos manejar la expresión: “nos falta tiempo”.

Que la percepción está relacionada con la edad lo propuso, entre otros, Pierre Janet, argumentando nuestra preocupación por comparar constantemente espacios de tiempo con el que llevamos vivido. Así, un joven de 15 años siente que le quedan años por vivir y lo lento que pasa para lograr o alcanzar lo que desea. Mientras que a mayor edad el tiempo nos supone “restar” en nuestra vida, y sentimos que pasa más rápido.

Otra teoría hace referencia a que nuestro reloj biológico se mueve más lentamente y llegamos a percibir que los meses y los días transcurren rápidamente.

Pero la realidad, que se impone a cualquier edad, es que el sol saldrá mañana igual que ha salido hoy. Que las estaciones se repiten todos los años. Que mientras realizas cualquier tarea, o proyectas algo, pasan los minutos, las horas; para unos más lentamente, para otros rápidamente; y todos pasamos.

Lo verdaderamente importante es, si sabemos aprovecharlo.  La sensación que transcurra de una forma u otra es inevitable, pero podemos contribuir a hacerlo más agradable  recurriendo a las personas, o las actividades, con las que nos sentimos a gusto y disfrutamos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Las Compañías mineras y la escolarización. Anexo

 

Os dejamos dos notas relacionadas con la escolarización que añaden más amplitud de enfoque a este asunto. La primera es un artículo aparecido en un periódico de Huelva en 1881, con el título: “La primera enseñanza debe ser obligatoria”. Hemos subrayado la importancia que por esas fechas daban a la escolarización en Escocia.

La segunda es una información que publicamos hace cuatro años, pero no está de más recordarla: “Escuela de niñas en las minas de Tharsis”, anuncio publicado en 1882 para contratar una maestra y los requisitos exigidos. 

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LA PRIMERA ENSEÑANZA DEBE SER OBLIGATORIA

Para que un pueblo adquiera prestigio, para que un pueblo disfrute de bienestar, es de urgente necesidad educarlo. Con mucha elocuencia ha dicho un escritor contemporáneo: “el secreto del poder de las naciones; la causa del bienestar y mejoramiento de las costumbres, la fuente de donde brotan los más abundantes dones, es la instrucción”.

La enseñanza, si se quiere que produzca saludables resultados, si se quiere que sea beneficiosa, es indispensable que, a manera de un edificio, descanse sobre sólidas bases. Por eso debemos fijarnos y dar la preferencia a la instrucción primaria; por eso debemos propender a que aumenten las escuelas; por eso debemos aspirar a que los profesores estén decorosamente retribuidos y puntualmente pagados; por eso, en fin, debemos abogar porque las escuelas sean capaces y reúnan condiciones de salubridad.

Pero ¿será esto bastante? Indudablemente que no. Se necesita más, es preciso obligar a los padres a que eduquen e instruyan a sus hijos, porque a ningún padre puede concedérsele el derecho de que sus hijos sean ignorantes y mal educados. Y no es suficiente que los niños concurran a la escuela con intermitencia: se requiere que la asistencia sea continuada, asidua, porque con mucha oportunidad ha dicho Balmes: “Para el desarrollo de toda facultad hay una condición indispensable, el ejercicio. En lo intelectual como en lo físico…

El ilustre Jovellanos, al establecer las bases para la formación de un plan de instrucción pública decía: "Que la educación pública pertenece en un todo al gobierno, y tiene por objeto la perfección intelectual, moral y física".

No se crea que esta teoría es nueva: en Alemania se sostiene hace ya tres siglos; en Inglaterra la enseñanza es obligatoria desde muy antiguo, y en Portugal, Dinamarca, Noruega y América: en Inglaterra y Escocia se lleva este asunto con tanto rigor que los padres pagan fuertes multas y hasta sufren arrestos y correcciones. Pero donde mayor celo se cumple la enseñanza obligatoria, por considerarlo con rango de preferencia, es en Suiza, pues según una ley de Zúrich, aquella "contribuye a desenvolver la inteligencia del niño, poniéndole en condiciones de ser ciudadanos útiles y hombres virtuosos y morales".

Si España ha de colocarse al nivel de las demás naciones de Europa, debe declara la enseñanza obligatoria, y de este modo, con la ilustración que adquieran, sus derechos y deberes, y todas las clases y todos los ciudadanos, desde el más elevado al  más humilde, estarán en aptitud para todos los destinos y para todos los cargo públicos.

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ESCUELA DE NIÑAS EN LAS MINAS DE THARSIS -HUELVA-
 
Se anuncia la vacante de la indicada Escuela, provista de buen local con habitaciones cómodas y de todo el menaje y utensilio necesario. El sueldo será de 7.000 rs anuales pagados sin descuento alguno al fin de cada mes, sin retribución, y suministrándose por la Compañía, todo el material de enseñanza.

El trabajo consistirá en seis horas seguidas (siendo de almuerzo la 4ª). El señor Director del Establecimiento nombrará a la Profesora, y podrá separarla, sin tener que dar de ello explicación alguna, pero abonándole hasta tres meses de sueldo.

La Profesora estará, como tal, bajo la inmediata inspección de una Junta creada al efecto. Se requiere que sea Maestra Superior con estudios Normales: tenga correcta pronunciación, buena salud, práctica en la enseñanza, de 30 a 40 años de edad aproximadamente, y sea Soltera, o Viuda con poca familia.

La elección se hará entre las que, para el 15 de Octubre próximo hayan presentado de su puño y letra un Reglamento interior y un cuadro de distribución de tiempo y trabajo. No se desatenderá ninguna Solicitud, ni porque se carezca de algún requisito, ni porque a su vez se exijan otras condiciones.

Se suplica que las señoras Solicitantes detallen bien sus circunstancias, pero sin papel, documentos ni justificaciones oficiales. Las solicitudes y demás se dirigirán al Sr. Director de este Establecimiento.

jueves, 16 de octubre de 2014

Labor Social de las Compañías Mineras. Escolarización.


 
Con este primer artículo queremos dar cuenta de otros cometidos llevados a cabo por las compañías extranjeras en Tharsis, y que pusieron en marcha igualmente en La Zarza y Corrales. Aunque de la etapa francesa se dispone de menos documentación, lo que es comprensible por el periodo más corto de actividad, y por su menor importancia económica. Para ello recurrimos a noticias recogidas por la prensa de la época, y sobre dos cuestiones importantes no relacionadas directamente con la actividad laboral: la escolarización, y el transporte de viajeros a partir de 1881. Somos también conscientes que el abordaje de estos asuntos, por su importancia y repercusión,  se prestan  para ser estudiados en profundidad.
Comentaba S.G. Checkland en su libro "The Mines of Tharsis. Roman, French and British enterprise in Spain", el elevado grado de analfabetismo entre los trabajadores de la Compañía. Situación que ya detectaron los franceses a partir de 1853, y que la Tharsis Sulphur se propuso mejorar con el establecimiento de escuelas en los poblados mineros. Conforme aumentaba la producción por la demanda de materia prima y acudía mano de obra a los poblados, esta se fue estabilizando en la medida que garantizaba futuro laboral a cientos de trabajadores. Aparecieron nuevas familias aumentando también el número de niños.

Los británicos, al tomar las riendas de la explotación en 1866, después del acuerdo al que llegaron con Mercier, no sólo recibieron de los franceses los distintos tajos e instalaciones mineras, igualmente otras instalaciones al servicio de la población: casas, Iglesia, Hospital, Escuela. Instalaciones que fueron mejoradas o renovadas con el tiempo. Aunque la vivienda fue motivo de conflicto en muchas ocasiones.
Es indudable que las compañías extranjeras que explotaron Tharsis y La Zarza favorecieron la escolarización. Aunque este interés lo manifestaran los ingleses  premiando a los alumnos, como queda recogido en una crónica de  "La Provincia" de 1881, bien pudiera ser que este comportamiento de premiar la asistencia y aplicación del alumnado lo iniciaran los franceses. Quienes hemos conocido premios en metálico o con juguetes, que nos suponían  gran alegría, no menos disfrutarían los alumnos en 1881 cuando los premios consistían en ropa o dulces. Incluso es de destacar  la trascendencia dada al acto, celebrándolo en la Plaza del Casino, inaugurado el año anterior, y con la actuación de una banda de música aún en sus comienzos.


Si el grado de apoyo dado por los ingleses a la educación, es del que tenemos más documentación, desconocemos la importancia dada por Deligny y Mercier, únicos directores de la etapa francesa. Sabido es que entregaron una escuela en funcionamiento, establecida seguramente, en los alrededores donde después se construiría la "Escuela Grande". Del "conde de Alosno" tenemos constancia que en la construcción del  "Alosnito", poblado construido  para explotar la mina del Lagunazo, se dispuso la construcción de escuelas para acoger a 200 niños de ambos sexos, con  maestros pagados por la “Sociedad de minas de cobre del Alosno”, al igual que ya estaba haciendo la Tharsis Sulphur; según queda recogido en una memoria de 1883. Este poblado se diseñó con un planeamiento  muy alabado por urbanistas. 
Sea como fuere, pocos pueden recordar estas entregas de "premios" institucionalizados por la empresa más allá de la “señorita”. Es por tanto una actuación adoptada por la Compañía que ha quedado en la memoria colectiva, y Phyllis Gray como “embajadora” de la empresa.
Independiente del coste económico de la construcción y mantenimiento de estas escuelas, hasta veinte maestros llegó a tener en nómina la  Compañía a finales del XIX. Y así como los franceses abrieron las escuelas para los hijos varones de los trabajadores, los ingleses ampliaron la escolarización a las muchachas en 1872, e impartieron clases para los hombres.
Estas actuaciones,  que ya hemos calificado de labor social, fueron adoptadas desde el principio por parte de las empresas, siendo así, que a finales de siglo XIX ya funcionaban otros servicios con la Tharsis Sulphur: Casino Minero, Cooperativa de consumo, Caja de Ahorros, Banda de música, etc.
 
 
Esta es la crónica aparecida en La Provincia en 1881

Nos dicen de Tharsis:
"El domingo 4 de los corrientes, día en el que el gremio de barreneros celebra a su ilustre patrona Santa Bárbara, y después de una solemne función religiosa, tuvo lugar en la Plaza del Casino, la distribución de premios a los niños de ambos sexos de las escuelas católicas. Presidió el acto el dignísimo Director de este Centro Minero, su simpática señora e hija, y después de un brillante discurso alusivo al acto, que leyó el capellán del establecimiento, el Sr. Director distribuyó entre los agraciados los premios a que se habían hecho acreedores por su asistencia y aplicación, consistente en ropa, dulces y otros objetos.
Una improvisada orquesta, dirigida por el entendido profesos Sr. Sanz, amenizó el acto juntamente con las salvas de los barreneros, terminando este con entusiasta vivas al Sr. Director, que también sabe armonizar el fomento de los intereses confiados a su cuidado, con la enseñanza de la juventud y el respeto al sentimiento religioso de este país, que lo honra con sus más vivas simpatías, pequeño, ¡pero elocuente tributo de su gratitud!"
 

 

jueves, 9 de octubre de 2014

La Beneficencia en los años 50


 
Nos comentaba hace unos meses D. Alberto Bervel, en su amena carta, la población a la que atendía durante el tiempo que estuvo ejerciendo en Tharsis. Era época de pleno empleo como él reconoce, y con una población en crecimiento por el número de partos atendidos.
Según las cifras apuntadas, la asistencia sanitaria prestada a los distintos colectivos que componían una población de 7000 almas, quedaría reflejada en los siguientes porcentajes: Más del 92% incluidos en el SOE (Seguro Obligatorio de Enfermedad) que incluían al trabajador al conyugue y los hijos. Un 6% que accederían a los servicios médicos en calidad de jubilados o pensionistas. Y menos del 1,5% que accedían con cartillas de la Beneficencia.

Hoy día, cuando la asistencia sanitaria es universal y cualquier residente tiene derecho a ser atendido en los servicios públicos, de aplicar los criterios de los años 50, los porcentajes serían muy diferentes.
Como nota curiosa os dejamos la disposición que regulaba el derecho a la Beneficencia, convocado por un ayuntamiento de la provincia en la época que ejercía D. Alberto.

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EDICTO

El Alcalde

HACE SABER:

Que a partir de la fecha del presente Edicto y hasta el día 20 de diciembre próximo, toda persona, cabeza de familia, ve­cino de este Municipio que se considere con derecho a su ins­cripción y a la de las personas que con ella convivan en el PA­DRON DE LA BENEFICENCIA MUNICIPAL, a cuya rectificación  se procede, podrá solicitarlo de esta Alcaldía en ins­tancia dirigida a la misma, para lo cual se le facilitará el impreso correspondiente por la Delegación de Beneficencia.

Serán incluidos en el PA­DRON DE BENEFICENCIA MUNICIPAL, tan solo los que justifiquen legalmente merecer la consideración de pobres.

En ningún caso se considera­rán con derecho a su inscripción en el citado padrón:

Los empleados ú obreros fijos ó eventuales, legalmente com­prendidos en el Régimen de Se­guro Obligatorio de Enferme­dad.

Los que disfruten de Jubila­ción, Cesantía ó Pensión que excedan de seiscientas pesetas mensuales.

Los que tengan bienes de cualquier clase, comprendiendo fin­cas en arrendamiento, aparce­rías o contrato análogo cuando los rendimientos líquidos pue­dan estimarse iguales o superiores al JORNAL de un bracero de la localidad.

Dichas instancias, una vez transcurrido el plazo marcado serán remitidas al Consejo Mu­nicipal de Sanidad para su informe, el que las pasará a la Junta de Beneficencia encarga­da de hacer la calificación de pobreza, formando la lista de ca­bezas de familia que han de in­tegrar el Padrón Municipal de Beneficencia y ésta la remitirá al Ayuntamiento que la expondrá al público a los efectos de las  reclamaciones que pudieran pre­sentar los interesados.

Que durante el año de vigencia del Padrón qué se forme podrán iniciarse expedientes de Alta ó Bajas en el mismo, bien de oficio o a instancia de parte interesada las que serán admitidas previo el trámite de rigor.

Lo que se hace público para general conocimiento de las per­sonas a las que afecte el dere­cho de inclusión en el PADRON DE BENEFICENCIA MUNICIPAL

 
Noviembre de 1.955 

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P.D.

En el conservado y restaurado “Cinema Corrales”, se vuelven a celebrar las “Jornadas de Arqueología y Territorio de Aljaraque” en su XVII edición, durante los días 15 - 16 - y 17 de Octubre. Entre sus actividades destacan una visita guiada al Dolmen de Soto, en Trigueros.
 
 

jueves, 2 de octubre de 2014

Recordando a José Alfonso. Y 3ª Parte.


 
En esta última entrega publicamos otra poesía inédita que José Alfonso escribió en la estación de Tharsis.

En su visita  en 1954 recorre aquellos lugares que tanto recuerda y que ha trasladado a sus escritos. Unas veces se hace acompañar por su cuñado Jerónimo, o por su sobrino Paco Gutiérrez; dando largas caminatas hasta la Huerta Grande, las oficinas de Pueblo Nuevo, o la chimenea Gorda. Después de esos paseos, sus familiares le recuerdan sentado a la mesa anotando sus impresiones en un cuaderno. Impresiones que acabaría de completar en Argentina recogidas en "Estampa sentimental...”

Otras visitas las realiza al nuevo Círculo Minero, que se había inaugurado en 1951, donde se reúne con antiguos compañeros recordando viejos tiempos. Estas visitas al casino le suponían un recorrido al que estaban acostumbrados los trabajadores de la Compañía, pues su hermana Custodia, con quien residía, vivía en las casas que estaban por debajo de la oficina de Filón Norte. Así se encontraba, en su caminar por "Vista Hermosa", a trabajadores que iban o regresaban del trabajo.

Sobre la Velada escribe, que toda la familia de su hermana se arreglaban para "ir a la mina", que era el nombre que le daban al pueblo quienes vivían en el extrarradio.

"Guardo un recuerdo imborrable de esas noches de fiesta en mi pueblo, en que nos íbamos todos los de casa, arriba a la Mina, y pasábamos unas horas en aquel llano frente al nuevo casino, todo iluminado y con el aspecto de feria que le daban los numerosos puestos y atracciones diversas, así como la caseta de baile del Círculo, donde danzaban incansables las parejas de mozos y mozas.

Luego, nos sentábamos en la terraza del Círculo, o acaparábamos una mesa en alguno de aquellos puestos donde se freían buñuelos y churros, y nos hacíamos servir sen­dos tazones de café con su correspondiente ración de ma­sa frita.­"
                                           

Cercana ya la fecha del regreso a Argentina, la melancolía por esa partida de la tierra que tanto añoraba, queda reflejada en la descripción de esas jornadas. O el relato de la serenata que sus sobrinos y amigos van a cantarla para su despedida.

"En esas noches, plácidas y serenas, solía yo dar, antes de acostarme, unas vueltas en torno de las casas del barrio, imbuida por aquella paz y aquel silencio.- Una luna hermosísima derramaba su luz de plata sobre el campo que teníamos bien cerca, y dibujaba con una línea sinuosa la cumbre de la Divisa.- Como ya se iba aproximando la fe­cha de nuestra partida de la patria, todos estos detalles, al parecer nimios, despertaban en mi ánimo un sentimiento de nostalgia y de tristeza indecibles, y ante la evidencia de la partida definitiva, que iba a llegar inevitablemente, una extraña angustia, una secreta pena, se iba apoderando de mí, más aguda y punzante en esos momentos de calma y de quietud que hacía más grave y solemne al espectáculo, sencillo y grandioso al mismo tiempo, de la naturaleza.­
Una  noche vinieron algunos amigos y conocidos a despedirse. Llegó también la sobrina de aquel paisano, muerto en la Argentina, con la prometida bolsita de tierra española que había de ir a juntar­se con la tierra argentina que cubría la sepultura de mi compatriota."

Sin embargo donde acudía más a menudo, por cercanía, era a la estación. Esperando a su cuñado al regreso del trabajo.

"Otras veces iba, con mi cuñado o con mi hermana, al huertecillo que tenían en el Tejar y traíamos desde allí algunas verduras o un puñado de higos chumbos, de los que gustaba mucho mi mujer. Pero mi paseo habitual era, parti­cularmente por las tardes, hasta la estación de ferrocarril donde ya había hecho buena amistad con el jefe y sus empleados y, conversando con ellos solía esperar allí la hora en que mi cuñado dejaba su tarea para volvernos a casa juntos."


Entabla amistad con el personal, con el Jefe de estación, Salvador Díaz Frías. Y allí, el siete de Septiembre de 1954, improvisa un poema que entrega a su sobrino Paco, y este nos entregó hace unos años.



DESPEDIDA, EN LA ESTACIÓN DE THARSIS

Allí, junto a la ventana

y hablando con Salvador,
he contemplado estos campos
que abandono con dolor.

Se ve el “Cerro de los Gatos”
y la mina de la Juana,
y más allá se contempla
un trozo de tierra llana.

Y todo me es tan querido
y tan grato a mi ilusión,
que sin saberlo lo llevo
dentro de mi corazón.

Tharsis, mi Tharsis querido,
ya no te volveré a ver
pues América está lejos
y ya no es fácil volver.

Pero hay algo que nos quiere,
y es el recuerdo latente
de la Patria, que como imagen,
siempre tenemos presente.

En esta estación de Tharsis,
un miércoles de mañana,
le dije adiós a mi Patria
de bastante mala gana.

Llevo en la mente el recuerdo
de este adiós que es postrero
y el eco triste y alegre
de un fandanguillo alosnero.
                                                    07 de Septiembre de 1954
                                                       José Alfonso Delgado

jueves, 25 de septiembre de 2014

Recordando a José Alfonso. 2ª Parte.



Os dejamos, en esta 2ª entrega, una de las colaboraciones enviadas al director de La Higuerita, junto a una carta donde explica que sus escrito, a pesar de la distancia, hacen referencia a su Patria y a su pueblo. Sentimientos estos, puestos espléndidamente de manifiesto en su poema: “Tharsis, patria y hogar”.
La poesía “retorno” se la hemos enviado a su nieto Pepe Arenas, quien conoce su trayectoria literaria y le era desconocida.
Transcribimos en primer lugar la referencia que hace D. Juan Bautista a la carta de José Alfonso. Después el poema que le acompaña.

                                                *****************

Recibimos de Buenos Aires la afectuosa carta que por sus méritos patrios hispanos y su valor literario nos complacemos en publicar, como así la bella poesía que nos remite el culto ami­go y colaborador don José Alfonso, que desde el otro lado del mundo no se olvida de su Madre España.
Agradeciendo sus saludos nos despedimos del inspirado poeta y amigo. -El Director.-

                                                *****************
Ciudadela (Buenos Ai­res) 26 de Mayo de 1955
Señor D. Juan Bau­tista Rubio.
Isla Cristina (Huelva)
 
Mí estimado ami­go:

La visita, siempre muy grata, de La Higuerita que llega has­ta mí casi todas las semanas, me trae la grata sorpresa de mi verso dedicado a Tharsis, anunciado ya en el número anterior. Muchas gra­cias, don Juan, por esta atención suya, así como por los ama­bles juicios que dedica Vd. a este traba­jo mío.

Hoy, considerán­dome ya un colabo­rador de su periódi­co, quiero aprovechar la ocasión para enviarle otro trabajo en verso, por si lo cree apto para ser publi­cado. Aunque escrito, como casi todas mis cosas en verso o prosa, en esta tierra americana, advertirá usted que se refiere más bien a cosas de España, ya que ese mes de Agosto en que las fuentes están se­cas y hay polvo en los caminos no pueden ser aquí, donde Agosto es uno de los meses más crudos del invierno.

Es España y sólo España, la musa que me inspira y lo mis­mo mis versos, que mis cuentos, así co­mo dos novelas que he escrito aquí, tie­nen su argumento en ese modesto escena­rio del terruño, y sus héroes o protagonis­tas, no son por cier­to, ni gauchos ni ha­cendados de La Pam­pa, ni señores, ricos o pobres, de esta tie­rra, sino oscuros mi­neros, soldados ra­sos, o gentes del pue­blo de mi tierra. Es­tá visto, pues, que mi inspiración viene de allá, sólo de allá. Es un homenaje silen­cioso y permanente al recuerdo de la pa­tria, jamás olvidada.

Muchos saludos, mi querido amigo, y que Dios le dé salud para seguir su noble tarea, le desea: Su buen amigo y com­patriota.

José Alfonso.

                                                *****************
 
 
 
RETORNO 
 
Sobre una colina
se ve la aldehuela
es un grupo de casas parduscas,
de techos y tapias de color de tierra.
Agosto ha tostado
la mies en las eras;
el campo es un yermo;
la fuente está seca.
Allá, junto al río
las cañas sedientas
sacuden con ruido
sus hojas anémicas
que parecen doblarse hacia abajo
buscando, del agua, las húmedas huellas.
Marchando despacio
por la estrecha senda,
cubiertos de polvo
tres hombres se acercan.
Son ellos, los mozos
hijos de la aldea,
que juntos partieron
un día a la guerra.
Ya se escuchan sus cantos alegres;
sus gritos de júbilo, de gozo y de fiesta.

Pero ¡ay! que, uno de ellos,
aún viendo estas muestras,
no ríe ni canta;
una gran tristeza,
un intimo duelo
anuda su lengua
y en sordo sollozo
de pronto revienta.
Es Juanillo que sabe
que, muerta su madre, ya nadie lo espera.
Muy pronto a las casas
la noticia llega;
ya va, de una en otra,
corriendo la nueva.
Gozosa, la gente
se agolpa a las puertas,
los brazos en alto,
las almas suspensas,
mientras ellos, llamándose a gritos, 
consumen, corriendo, su propia impaciencia.
¡Allí está mi casa! 
¡el huerto!  ¡la alberca!
¡Yo veo a mi madre!
¡Miradla! ¡Es aquella!
¿No estamos soñando?
¡Dios mío...! ¿Es de veras?
Y tú, Juan ¿qué dices?
¡Alegra tus penas,
que si a ti no te espera una madre,
tendrás el cariño de dos, en las nuestras!
 
La luz del crepúsculo,
ya vaga e incierta,
es polvo en el aire
y es oro en la sierra.
Ya suben del valle
olores de hierbas,
sonidos de esquilas,
balidos de ovejas...
En la dulce quietud de la tarde
el triste tañido del Ángelus suena.

Sobre la colina
está la aldehuela;
es un grupo de pardas casitas,
de techos y tapias de color de tierra.
 
José Alfonso.
Buenos Aires, Mayo 1955.
 
Continuará...
 

 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Recordando a José Alfonso. 1ª Parte

 


En la hemeroteca del periódico La Higuerita hemos encontrado varios artículos sobre nuestro estimado y homenajeado paisano José Alfonso. Publicaremos esas referencias junto a dos poemas deconocidos para la familia, según nos  confirma su nieto Pepe Arenas con quien nos hemos puesto en contacto.

En su libro: “Estampa sentimental del retorno”, queda recogida la gira que el matrimonio realiza por distintos pueblos de la provincia para reunirse con los familiares después de 43 años de ausencia. 

En su visita  a Isla Cristina, donde reside su cuñado Casimiro Márquez Buitrago, José Alfonso aprovecha la ocasión para dirigirse a la redacción de La Higuerita y departir con su director, D. Juan Bautista Rubio. De esta entrevista surgirían varias colaboraciones que José Alfonso envió desde Argentina. Hemos encontrado dos, pero seguramente fueron otras más.

Nos llama la atención la grata impresión que le causó al director la entrevista con José Alfonso, y que propició la publicación de varios de sus escritos.

Os dejamos en primer lugar la referencia que hace José Alfonso a esta visita a La Higuerita y la posterior opinión que le merece este encuentro al director, publicado en 1954.

"...fuimos mi mujer y yo, en compañía de nuestra sobrina, a ver los hermanos de Is­la Cristina, y pasamos allí toda una tarde. Encontramos a Casimiro, mi cuñado, ocupado en su trabajo, ante el vo­lante de un gran camión de carga, que él manejaba con la destreza adquirida en muchos años de trabajo, y a Luisa, su hermana, en la casa de una familia conocida.

Dejaron  sus ocupaciones luego y, todos juntos, di­mos un largo paseo por las calles de aquel pueblo marinero, saturadas del olor característico de la pesca, y pasamos también por la redacción  del periódico local, don­de su anciano director nos recibió cordialmente, depar­tiendo conmigo unos momentos.­- "
 
 
De América  (Publicado en La Higuerita)

Procedentes de Buenos Aires (República Argentina) nos ha sido muy grato saludar en nues­tra Redacción a don José Alfon­so Delgado, culto publicista (de nacionalidad española) que tras 40 años de ausencia de esta su patria, torna a ella con la fina­lidad de revivir recuerdos, sa­ludar a los suyos y despedirse de ellos para siempre, así que regrese a América en el mes de Septiembre.

Se hace acompañar en su viaje, de su distinguida esposa doña Ildefonsa Márquez Buitrago, y juntos, este ya venerable matrimonio, se han atrevido a cruzar el charco, movidos del amor a la tierra que les vio nacer.

No son de Isla Cristina: Ella es de Calañas y él de Tharsis; pero la circunstancia de tener aquí a sus familiares: doña Luisa y don Casimiro Márquez, motivaron su viaje a nuestra ciudad. Por cierto, que viene —desde Ayamonte—con ellos su sobrina Manolita Márquez, encantadora señorita.

Don José Alfonso, con quien conversamos extasiados nos atrae con el relato de su viaje al terruño. Es hombre locuaz y se aprecia en él relevantes dotes periodísticas.

Nos impresiona su breve re­lato sobre que soñaba—y lo ha realizado—que al llegar a su pueblo encontraría manifes­taciones modernas; pero aquella fuentecilla donde bebió de niño; aquel picote donde se fu­mó el primer cigarrillo; aquel canto de casa donde sintió los primeros amores... ¡no habían cambiado!

A bien que es su esposa, aquella que fue elegida en su mocedad y que al marchar él a América y colocarse con buen pié, matrimonió por poderes con la elegida de su corazón, mar­chando a poco ella a su lado, sola y decidida, siendo mujer criada y educada a la antigua sin resoluciones decididas.

El Sr. Alfonso nos ha pro­metido algunas cuartillas, im­presiones de su viaje, las cua­les merecerán nuestro mayor aprecio.

Sean bien venidos a la Madre España estos venerables espo­sos y vayan para ellos un sa­ludo cordial  y afectuoso.

El Director.   

Continuará…