viernes, 28 de mayo de 2010

EL HOTEL COLÓN Y SUNDHEIM (1ª PARTE)


Traemos aquí el 127 aniversario de la inauguración del Hotel Colón. En Junio de 1883, a iniciativas de Guillermo Sundheim, se inaugura el qué según la prensa era uno de los hoteles más lujosos de la época, situado en una de las provincias más desconocidas de España.

La importancia que tuvo la minería para el despegue económico de Huelva fue trascendental, y uno de los motivos para la construcción del Hotel. Su estructura inaugural se conserva en la mayor parte, gracias a las tareas de rehabilitación y conservación efectuadas en los años 80; también a que fue utilizado como dependencia administrativa de la compañía de Rio-Tinto, lo que obligaría a su mantenimiento..

Lo que nos había llamado la atención de esta efemérides es el discurso inaugural que el Sr. Sundheim pronuncia el 26 de Junio, recogido en LA PROVINCIA, y la semejanza de su olvido; por parte del Ayuntamiento de La Palma del Condado, que no el de Huelva; con el de Tharsis hacia Deligny. Olvido tan oportunamente expuesto por D. Manuel Ramírez Cepeda en: SUNDHEIM EL GRAN OLVIDADO.

Ya tuvimos ocasión de asistir a una conferencia donde se exponía la trayectoria y repercusión de este alemán afincado en Huelva; al que se llegó a calificar de “benefactor de la provincia”. No sólo participó, y muy a fondo, en el desarrollo económico, también en el cultural, formando parte de las distintas agrupaciones culturales de la época: Sociedad Colombina Onubense, Amigos del País, entre otras.

Os dejamos algunos enlaces donde se puede ampliar información del Hotel y de Wilhelm Sundheim, junto con algunos grabados aparecidos en La Ilustración Española y Americana en 1883, y que al igual que otra información del acontecimiento hemos copiado para ustedes.

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1ª Parte

INTRODUCCIÓN APARECIDA EN LA PROVINCIA, EL 12/06/1883

Habrá en estos momentos personas que al oír hablar de la inauguración del HOTEL COLÓN recordarán que Huelva es una población que no llega a 20.000 almas; que hace pocos años era desconocida; que Moguer y Ayamonte eran mucho mas nombradas que ella, y que aún hoy, si con alguna frecuencia se la cita más es por la fama que le dan las minas y empresas mineras y especialmente de la de Rio-Tinto que por su propia importancia. Así que muchos juzgaran del nuevo Hotel a lo más como son la generalidad de estos establecimientos en capitales de alguna importancia; es decir, que supondrán que es un buen edificio, situado en punto céntrico de la población, con todas las comodidades que son comunes a esta clase de establecimientos y con la amplitud y desahogo que es posible en los puntos céntrico de las poblaciones de algún movimiento. Sin embargo, no hay nada de eso. El Hotel Colón se aparta por completo del tipo común a todos o a la inmensa mayoría de los Hoteles.

Ni está situado en punto céntrico, pues se halla casi fuera de la ciudad; ni es un gran edificio, que son varios, todos grandes y magníficos; ni hay esa estrechez que se observa aún en los Hoteles, pues todo es amplio grande en él.

Desde que la compañía de Rio-Tinto, dio tan vigoroso impulso a sus minas han empezado a venir a Huelva un gran numero de viajeros, unos en razón de sus propios intereses, tales como accionistas, directores, inspectores administrativos o facultativos, individuos del consejo de administración etc.; otros, en fin, como meros curiosos a contemplar un establecimiento grandioso, único quizás en el mundo en su genero y que tiene seguramente más renombre y fama en el extranjero que en España: La falta de cómodos hospedajes en Huelva se hizo sentir desde entonces y cada día más en razón a que la mayor facilidad de comunicaciones y la creación en el extranjero de otras varias importantes empresas para trabajar en este país, aumenta diariamente el numero de viajeros que a él concurren.

Huelva tiene además condiciones excepciónales para ser un gran punto de baños, tiene una excelente playa, tan buena, que todos los que la han visto y han visitado los puertos designados por la moda como puntos de baños y de verano, están unánimes en asegurar que las playas de dichos puertos son, sin excepción, muy inferiores a la de Punta Umbría. Los extranjeros, más prácticos que nosotros, o con más elementos para aprovecharse de todas las ventajas que ofrezca la naturaleza, para su comodidad y recreo, han establecido ya algunas casas permanentes en dicha playa. Además de los baños de ola o en mar viva pueden tomarse aquí en bahía en cómodos establecimientos flotantes; estos baños son más templados y las aguas contienen algunas sustancias minerales, siendo esta causa de que algunos médicos los vengan desde hace años recomendando a sus enfermos. En las inmediaciones de Huelva pueden tomarse baños minerales indicados para gran número de enfermedades.

Las condiciones higiénicas de Huelva son inmejorables. Goza de un clima sumamente benigno y muy igual, el termómetro nunca baja a cero, y los calores propios de estas latitudes son neutralizados por las frescas brisas del Océano que reina constantemente durante los días del verano. No hay transiciones bruscas de temperatura. La atmósfera permanece casi siempre transparente y el cielo limpio y de un hermoso azul.

Los días del invierno son deliciosos, sobre todo en el campo; las noches de verano espléndidas. A algunos extranjeros hemos oído decir que creen mejor el clima de Huelva que el de Niza y el de otros puntos designados hoy como únicos para pasar los inviernos.

Los extranjeros, hombres de negocios y de capitales a quienes las explotaciones mineras y otras empresas han traído a Huelva, han echado de ver desde luego la inmensa riqueza que este país encierra, riqueza inexplorada por falta de capitales, de medios de comunicación y por otras causas, y que creen que hay aquí campo suficiente para emplear cuantiosos millones en negocios, no solo de minas o de ferrocarriles, sino agrícolas, vinícolas, de industrias químicas, de navegación, etc.; creen que debe atraerse hacia aquí la atención del mundo financiero y comercial, y que en tiempo no lejano será esta región un gran centro de actividad, de trabajo y de negocios que darán a Huelva un gran movimiento.



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Otra descripción de Huelva la hace el periodista Sánchez Ortiz, en EL CORREO, y recogida por La Provincia después de la inauguración.

La provincia de Huelva, antes tan pobre y olvidada de todo el mundo y especialmente la capital y los pueblos limítrofe de las minas gozan hoy un bienestar desconocido, y en el porvenir, positivamente formaran una de las regiones de mas prosperidad de España, si, como es casi seguro, siguen sus habitantes en esa fiebre de actividad de que están poseídos, y continúan los capitales extranjeros asociado a la inteligencia y al trabajo de nuestros nacionales para explotar las riquezas del subsuelo.

Es admirable la transformación que hasta en lo más árido producen esos tres elementos de la civilización: capital, inteligencia y trabajo. Hace doce años Huelva no tenia más riquezas que la bien escasa que le producía una agricultura raquítica y un comercio pobrísimo que hacia con los puertos del litoral. Aislada en este extremo occidental de España, no tenia caminos que facilitaran la exportación de sus productos; a la falda de unos montes que sirvieron de fortaleza a romanos y árabes, se levantaba la población de Huelva, rindiéndose por minutos al peso de su antigüedad y a la acción del olvido, mil veces mas rápida en la destrucción que el ejercicio; los naturales, dominado por la pereza, no buscaban estímulos a sus ambiciones en la práctica constante de sus no comunes aptitudes; y el Odiel, la pintoresca ría que lleva hasta los mismos pies de Huelva las olas más tranquilas del Océano, se cegaba de pesar por que sus aguas no besaban otras quillas que las endebles de los barquichuelos de tráfico. Todo era desaliento y sueño.

Pero apenas las minas de Tharsis primero, y después y en mayor escala las de Rio-Tinto, laboradas por capitales extranjeros, comenzaron a vomitar toneladas de tosco mineral que llevaban entre sus átomos alguna ley de cobre, cambió por completo la decoración y se abrieron nuevos horizontes a la actividad de toda la provincia. En la ría se vieron por docenas buques de mayor calado que cargaban en muelles tan colosales como el de Rio-Tinto, de un millón de duros de coste; a la capital afluyeron tres ferrocarriles para la conducción de minerales..……

FOTOS DEL HOTEL COLÓN


Continuará…