viernes, 4 de febrero de 2022

1853. EL INICIO DE UNA COMUNIDAD. 4ª Parte.


Felipe veía cada día cómo iba creciendo una nueva comunidad entre aquellos páramos abandonados durante siglos. Se consideraba agraciado de formar parte desde el principio en aquel poblado, a ello había puesto todo su interés y dedicación. Recordaba que a veces los días se le hacían cortos por las tareas que se le acumulaban. Entre quienes habían acudido a la mina de los franceses para trabajar de mineros, reinaba un espíritu de camaradería y de ayuda mutua que no había conocido antes. Hombres jóvenes y menos jóvenes que sin conocerse de antemano trabajaban en equipo como una gran familia. Que después del trabajo colaboraban para acondicionar sus chozas y cuchitriles.
Los que además de trabajar en la mina conocían otros oficios, eran solicitados por otros compañeros para resolver tareas de su conocimiento; así: zapateros, panaderos, carpinteros, herreros, albañiles; vieron aumentar a veces sus ganancias en metálico, aunque lo habitual es que no mediara pago por estos “favores”, si no mediante trueque, entre quienes entendían de distintos oficios. A su hijo todo aquel bullicio de hombres y animales moviéndose de un lugar para otro desde el alba, le parecía la prosperidad, el futuro. Lo mejor que le podía estar pasando para hacerse un “hombre de provecho”, cómo quería su padre que fuera.

Cada mañana, padre e hijo se incorporaban a sus cuadrillas de trabajo. Otros muchachos que también vivía en el poblado con sus padres, eran empleados en las múltiples tareas que organizaban los capataces, o cambiaban a nuevos cometidos en función de las necesidades que tenía la empresa. Había muchachos trabajando en los desmontes, en las teleras, en los talleres, en contramina. Muchos fueron propuestos para tareas menos penosas por recomendación de los capataces, porque demostraban buenas habilidades y capacidad para aprender. Había quienes dejaron las teleras, los duros trabajos en los desmontes, o de acarrear leña; y pasaron a aprendices en la fundición y en los talleres.
Otras veces escuchaba a su padre hablar de Deligny con otros compañeros de trabajo, y aunque todos sabían que Felipe le acompañó desde la Puebla a reconocer los grandes escoriales, muchos puebleños acudieron a la mina por las referencias que les había dado su padre. Hablaba de Deligny como un hombre enérgico en sus planteamientos. Le consideraba muy responsable en sus asuntos y siempre preocupado por resolver cualquier problema. Visionario le llamó alguien. Lo que sí contagiaba es su entusiasmo y a lo que decía estar dispuesto, llevar Tharsis al nivel de la importancia de RíoTinto.

Felipe sí había oído de los desplazamientos de Deligny, sobre todo a Huelva. Después de la crisis que había provocado el cólera supo que se había trasladado definitivamente a la capital y que se había traído a su mujer y los hijos pequeños. Otros viajes que fueron poco conocido por los trabajadores eran los que le procuraron pleitos y preocupaciones. Viajes relacionados con la constitución de nuevas sociedades: “Mines de cuivre de Huelva”, París, 7 de junio de 1855. “La Sabina”, Sevilla, 7 de noviembre de 1855. Litigios con quienes había compartido proyecto común y se carteaban, “querido amigo”.

Estas demandas conllevaban procuradores, abogados, y juzgados. Y en estos casos también traductores, porque los juicios se sustanciaron en tribunales españoles y franceses. Recogidos en cientos de páginas con la caligrafía de la época. Esto le disgustaba enormemente porque le restaba tiempo para dedicarse a lo que estaba mentalizado; hacer rentable la explotación de Tharsis. Él, dispuesto más a la acción, que ahora le demandarán por los denuncios mineros en Portugal y la fundación de la Sabina, podía distraerlo de elevar la producción, la exportación, y la construcción del ferrocarril, que era su especialidad. En esa demanda de los socios saldría a relucir otra fecha importante, el acuerdo de 1 de mayo de 1853.

Desde Alosno acudían todos los días cientos de hombres. Los que no se habían construido un refugio en la mina iban y volvían diariamente. En este tránsito diario había quienes acudían acompañados de bestias que transportaban enseres para sus viviendas, o en las alforjas suministros para las necesidades del poblado. Hasta que no se hubieron organizados el suministro de alimentos se hacía desde los pueblos cercanos. La poca agricultura que se podía practicar por quiénes además trabajaban de mineros, apena daba para el autoconsumo. Por eso los hornos para panificar surgieron rápidamente, al igual que la cría de animales para garantizarse fuente de proteínas, o ingresos extras comerciando entre los ya numerosos habitantes que vivían en el poblado. Esta situación mejoró enormemente con la construcción del camino carretero hasta Gibraleón, ya que la recua de animales que transportaban el mineral hasta el Charco, regresaban al poblado cargados de mercancías y alimentos.
Felipe había comprobado lo tórrido que eran los veranos en la mina. Si en la Puebla lo había combatido entre los anchos muros de su casa y teniendo a mano los cántaros de agua que su mujer llenaba diariamente del pozo, aquella choza suya poco le protegía de la canícula.
Por eso se explicaba que Deligny se marchara a vivir a Huelva, porque su mujer y sus hijos no se acostumbrarían a veranos tan caluroso. Era su hombre de confianza, don Enrique Díaz, quién acudía con más frecuencia a Alosno para asuntos de representación.

Comprobó que el poblado que entre todos estaban construyendo se llamaba Tharsis, así lo escribía el alcalde de La Puebla, Antonio Díaz Mora, en un escrito que le fue entregado por un compañero de trabajo y vecino de La Puebla. Este escrito venía a recordarle un asunto municipal y a proponerle trabajo a su hijo mayor. El escrito le recordaba en primer lugar, que su hijo Jacinto cumplía ese año los 18 de edad, y era obligación de los padres inscribirlo en el Ayuntamiento encargado de confeccionar el padrón municipal donde el joven hubiera residido los dos últimos años. Después la Diputación Provincial comunicaba el número de mozos en los reemplazos de reclutas para el ejército que correspondía a cada municipio. El escrito continuaba proponiéndole un trabajo que pudiera interesar al hijo; regresar al trabajo de la Alquería, que tenía muy buen futuro porque se comerciaba mucho con la mina. Al siguiente fin de semana, después de leer el escrito con su hijo y acordar la respuesta que daría al alcalde, Felipe acudió a la Puebla. Inscribió a su hijo para la lista de reclutas.
También supo que el Ayuntamiento de La Puebla había entrado en pleitos con la Compañía de los franceses y con el Ayuntamiento de Alosno.
Aunque pareciera que la nueva sociedad constituida en París daría seguridad a Deligny para poner en explotación unas minas a las que bautizó con el nombre que las relacionaba con la antigua Turdetania y Tarteso, la realidad es que nuevos sinsabores se vislumbraban en el horizonte.

Continuará...
José Gómez Ponce
Febrero 2022


jueves, 11 de noviembre de 2021

Y BROCHE FINAL DEL HOMENAJE

 


El broche final del homenaje lo han puesto los bisnietos de Ernest Deligny con la carta tan amable y agradecida que me ha enviado el señor Gervais. Dando las gracias a todos: a las autoridades, al prior del monasterio, al grupo de teatro, a quienes le acompañaron al monte Tarse, o en la oficina de Tharsis Mining.

“Estos dos días dedicados a Deligny fueron un éxito, un gran éxito. De todos nuestros viajes a Tharsis, este de hoy ha sido sin duda el más importante y el más conmovedor. Estos días quedarán grabados en nuestro corazón como homenaje a Deligny".

Y termina así: 

“Mi hermano Jérome, así como mis dos hermanas, Pascale y Ariane, se unen a mi agradecimiento. Mi querido José, una vez más para decirte nuestra alegría por haber participado en estas ceremonias. Nos gustó estar en Tharsis cómo a Deligny sin duda le gustó estar allí en su tiempo"

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Para corresponder a quienes quisieron acompañarnos en este homenaje pero no pudieron, os dejo las imágenes grabadas en Tharsis. Del Ayuntamiento de Huelva, o del Monasterio de la Rábida, solo tenemos fotos.

Esta grabación fue realizada por Raúl Gala, amigo de la familia. A quién le agradecí que se desplazara hasta Tharsis a pesar de la lluvia, realizando un excelente trabajo y pasado a YouTube. 

https://youtu.be/1lENrWkXHCQ


José Gómez Ponce

Noviembre 2021


miércoles, 3 de noviembre de 2021

RESUMEN DEL HOMENAJE A DELIGNY

 


Hace más de 20 años constituimos la Asociación Amigos de Tharsis Ernesto Deligny. Inscrita en el Registro de Asociaciones de la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía, con domicilio en la calle Pueblo Nuevo de Tharsis. Pero de todos los actos que hemos organizado, de los libros que hemos editados; este del homenaje a Ernesto Deligny es de los más importantes y emotivos.

La conclusión no puede ser más positiva. Ya expuse el pasado sábado en el Salón Cultural lo bien que había salido los actos programados en Huelva. Cualquiera se alegraría de que salga a la perfección lo que llevas años preparando, y así de alegre estaba al contarlo, porque esperaba que los actos que quedaban por hacer en Tharsis salieran igual de bien

Mi hijo y mi sobrina Isabel, después de hacer la presentación, dieron paso a la representación histórica del nombre Minas de Tharsis. El libreto lo escribí para contar este acontecimiento ocurrido hace 168 años, centrado en tres personajes fundamentales:

Luciano Escobar, que acompaña al extranjero venido de Francia para mostrarle lo que él ya había recorrido gracias a las recomendaciones del párroco de Alosno, don Manuel Ambrosio.

Ernesto Deligny, que le confirma el potencial minero de la zona y decide comunicarlo a Luis-Charles Decazes para que invierta en estas minas.

El pastor, que cuenta la opinión que tienen en Alosno del francés, al que considera un poco iluso, pero si don Manuel Ambrosio dice que hay que apoyar, bueno será. Y el nombre de aquella cima que solicita el francés para fijar las lindes de los denuncios mineros, acabará adoptando el poblado que se erige a su alrededor.

Pedro María, Manolo Raimundo, Pepe Martín y Dominga Macías; se llevaron un caluroso aplauso al final de la representación. Los bisnietos subieron al escenario para felicitar a los actores y a su “bisabuelo”.

Desde el Salón Cultural, y amenazando lluvia, subimos al monte Tarse para el acto fundamental del homenaje, que esa cima decidió el nombre de las minas.

La placa la descubrimos el Señor Gervais y yo. Él tenía que tirar de un extremo de la cortina y yo del otro, pero le di un tirón tan fuerte que me quedé con la cortina en la mano. Aunque todo salió bien porque no llovía en ese momento.

Desde allí nos fuimos a la Oficina General de la antigua compañía de Tharsis, pero ahora oficina de Tharsis Minina. La exposición que nuestros amigos de Corrales montaron, fue de matrícula de honor. Javier, María del Mar y José; trajeron desde Corrales material, documentos, pintura y escultura; que forma parte del particular museo que tienen instalado en el propio Casino Minero de Corrales, visita que recomiendo. Y por supuesto contando con Andrés Hernández y Tharsis Mining desde el primer momento.

Terminado los actos, y visto el resultado final, me embargó una enorme tranquilidad. Al día siguiente apareció una detallada crónica en el Huelva Información, con lo cual el homenaje ha podido ser conocido fuera de la provincia. Alguna puntualizacion a la organizada entrega de documentos en el Ayuntamiento sí es preciso hacer. Pero cuando no se tiene toda la información puede ocurrir eso.

Para llegar a esta firma de documentos, donde el archivo de Huelva va a recibir una importante documentación, hay una colaboración muy cordial y afectiva de años con el señor Benoit Gervais. En sus dos visitas a Tharsis, en 2016 y 2018, donde le acompañé, junto a sus hermanos, haciendo el recorrido que hizo su bisabuelo en 1853. O en nuestra relación epistolar, que mantenemos hasta el día de hoy. Sí, estoy muy contento que la documentación particular de los bisnietos de Ernesto Deligny acaben definitivamente en Huelva, para que pueda ser consultada por quiénes se interesen en los pormenores de este pionero de la minería. Pensar por un momento que esta documentación podía perfectamente ser depositada en la Universidad de París. En cualquier Facultad donde se estudia ingeniería de minas en Francia. En el archivo del Colegio de Ingenieros de París, del que formó parte. O en el archivo de la prestigiosa Escuela Central de París, donde hizo sus estudios; ¿es, o no es motivo para sentirse orgulloso de que la podamos tener en Huelva?

Igual que con el cuadro donado por su bisabuelo al Monasterio de la Rábida en 1869, que cuando se hable de la obra pictórica de Pierre-Jules Jollivet, hay que informar que uno de sus cuadros importantes, Christophe Colomb découvrant l Amérique, está depositado en el Monasterio de la Rábida, en Huelva.

El archivo de Huelva, situado en la Casa Colón, que muchos hemos visitado, tiene fácil acceso. No tienes que averiguar si está abierto o no. No te exigen demostrar que vas a investigar para un Organismo Público o para una Tesis. Ni te preguntan si estás capacitado para investigar. Por todo esto, mi recomendación a los familiares de Ernesto Deligny para que depositaran la documentación en Huelva estaba bien meditada.

Para el acto en Tharsis estuvieron presentes los alcaldes de Tharsis y Alosno, a quienes invité personalmente y los presenté al señor Gervais. También invité en Tharsis al presidente del Casino, al Director del colegio Argantonio, al presidente de la Asociación de mayores la Divisa, y a la presidenta de la Asociación las Mineras. Y en Alosno, al director del colegio Ntra. Sra. de Gracia, y al director del Instituto la Alborá.

Muchas gracias a quienes nos apoyaron, a quienes estuvieron presentes, y a quienes desde la distancia quisieron estarlo.

José Gómez Ponce

Noviembre 2021









jueves, 28 de octubre de 2021

ÚLTIMA HORA DEL HOMENAJE A ERNESTO DELIGNY


Los bisnietos ya están en Huelva. Para cumplir con los actos programados, la donación del archivo particular de la familia, el viernes serán recibidos en el ayuntamiento de Huelva a las 11,30, por el alcalde o teniente delegado de cultura. Quienes mostraran públicamente su agradecimiento y la importancia de este gesto de los bisnietos de Ernesto Deligny.

La directora del Archivo municipal ya tiene la relación de documentos que se van a donar, y su opinión es que son muy interesantes. Esa relación la publicaremos también, si antes no lo hace el Ayuntamiento.
Y el sábado toca reunirnos con ellos en Tharsis. Por eso, ante la posibilidad que sea poco recomendable subir al monte Tarse, porque amenace lluvia, aunque el acto no duraría más de 40 minutos; hemos solicitado el salón cultural. Por lo tanto, hasta última hora se mantiene la concentración en el llano del Casino a las 16,30. Si vemos que la lluvia lo hace imposible, pues nos desplazamos al salón cultural.




jueves, 14 de octubre de 2021

PROGRAMACIÓN DEL HOMENAJE A DELIGNY


Esta es la programación que le hemos propuesto a los familiares de Ernesto Deligny. Nos confirman que ya han reservado el vuelo.

-Viernes 29 de octubre, sobre las 9 de la mañana. Rueda de prensa en Huelva. El Señor Gervais, en representación de la familia, informará de la donación del archivo familiar a la ciudad de Huelva. Ya que no hablan español, nos acompañará el señor Rogers que amablemente hará de intérprete.

-A las 12 horas. Los bisnietos de Deligny van a tener la oportunidad de contemplar el cuadro donado por su antepasado al Monasterio de la Rábida en 1869. El prior del Monasterio ha atendido gustosamente nuestra petición para acompañarles en la visita.

-El sábado 30, a las 16,30 horas, en Tharsis. Concentración en la explanada del Casino Minero para recibir a los familiares. Desde allí partiremos en vehículos al monte Tarse para conmemorar el 200 aniversario.

-A las 17 horas, actos del homenaje. Actuación del grupo de teatro de Tharsis, que nos trasladará al mes de marzo de 1853. Terminada la función se descubrirá la placa de recuerdo a Deligny. Después nos dirigimos en vehículos a la Oficina General para inaugurar la exposición.

-Visita de la exposición. Como no está instalada en una sala amplia, igual tendremos que acceder por grupos. Pero esto está por ver.

Terminada la exposición, despedida de los familiares.

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MÁS INFORMACIÓN DEL HOMENAJE

Un hecho interesante que ha propiciado el homenaje es la relación de la familia Deligny con Huelva. Con una diferencia de 152 años, esas buenas relaciones se han reconocido con una donación comunicada a las autoridades provinciales mediante cartas. La más antigua, fechado en París el viernes 1 de octubre de 1869, dirigiendo al Gobernador de Huelva el objeto de la donación:

“Ilustrísimo señor, tengo la honra de remitir a vuestra Ilustrísima con destino al ex convento de Nuestra Señora de La Rábida, un cuadro pintado por el distinguido artista monsieur J. Jollivet, y que representa a Colón en el momento de divisar por primera vez, en su larga y penosa navegación, las tierras de América.”

Y su motivación.

“He residido por bastante tiempo en esa provincia, me unen a ella y me la hacen sumamente querida tiernos recuerdos de amistad; el nacimiento de una hija, los constantes y fructuosos trabajos que ocuparon el tiempo de mi residencia, y la satisfacción de haber puesto una de las primeras piedras en el edificio de prosperidad futura con el descubrimiento de algunos de los ricos criaderos mineros. Muy especialmente dando nueva vida al de Tharsis y con él a esa ría, en otro tiempo surcada por los numerosos buques que conducían sus productos al reino de Salomón”.

Firmado. Ernest Deligny y Ardaillon.


La más reciente. Fechada en París el viernes 1 de octubre de 2021. De nuevo otra donación. Esta vez un archivo particular que se le anuncia al alcalde de la ciudad.

“Me gustaría compartir con ustedes mi deseo de entregar a los archivos de la provincia los documentos que me han llegado. Estos documentos, escritos mayormente por Deligny, merecen ser depositados en los archivos. Su conservación estaría así asegurada y serían accesibles a todos los interesados en la mina y en la historia de la provincia”.

Y su motivación.

“Viajando varias veces por la provincia de Huelva, como bisnieto de Ernest Deligny, me conmovió conocer calles o plazas que llevan su nombre. Me conmovió aún más descubrir en Tharsis una Asociación que también llevaba su nombre y, sobre todo, que le dio vida a su memoria”.

Esperando que acepte esta iniciativa”

Firmado. Benoit Gervais

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La recreación histórica que va a representar el grupo de teatro de Tharsis lleva por título: Marzo de 1853, Tharsis se inscribe en la historia.

Deligny, en compañía de Luciano Escobar, contempla desde un alto cerro las labores mineras abandonadas hace siglos; los inmensos escoriales, los pozos y galerías excavadas, el portillo de Santo Domingo. Humos de las calcinaciones de Riotinto, de las minas a los pies de la sierra de Aracena: Poderosa, San Miguel, San Telmo. El puerto de Huelva.

Para fijar lindes en los denuncios mineros pregunta por el nombre de aquel cerro. La respuesta que le da un pastor le trae a la memoria lo que ha leído del mundo antiguo; de Historia, del Imperio Romano, de Geografía.

El título lo dice todo, en esa fecha, hace más de 168 años, Deligny registró las minas con el nombre que trascendió a la población que se fue configurando en su entorno. Renacía así una actividad milenaria que ya habían desarrollado primitivos pobladores, antes incluso de fenicios y romanos. Descubrir por medio de un pastor, cómo la tradición oral había conservado un nombre hasta entonces mitológico, fue una revelación para Deligny.

Revivir ese momento a cargo de actores, es situarnos de dónde venimos; al comienzo de hace más de siglo y medio. Para evocar aquella fecha no hay mejor lugar que representarlo en la cima que quedó recogida para la historia, el monte Tarse.

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En cuanto a la exposición en la Oficina General, qué deciros de este importante edificio inaugurado en agosto de 1879. Y aunque no tiene habilitada ninguna dependencia para exposiciones, el sitio elegido no puede estar más cargado de historia, el despacho y sala de reunión de la Dirección. Donde Alexander Allan recibió la citación a juicio por el daño de los humos sulfurosos de las calcinaciones. Donde estaba la “Audiencia”, y se decidían sanciones por faltas cometidas en el trabajo o en el poblado; aplicando un particular “Código penal”. Donde la “señorita” Phyllis Gray despachaba con Rutherford los problemas que le llegaban de la población.

José Gómez Ponce

Octubre 2021 

lunes, 4 de octubre de 2021

HOMENAJE A ERNESTO DELIGNY

Este recuerdo a Deligny vamos a celebrarlo con dos actos muy interesantes, en Huelva y en Tharsis.

Dado que la situación sanitaria nos va a permitir llevarlo a cabo, hemos retomado este asunto que lo teníamos planteado para 2020 y aplazado por dos veces.

El primero en Huelva, donde sus familiares han decidido donar a la ciudad el archivo particular que poseen. Para este fin se ha comunicado al Ayuntamiento de Huelva el deseo de los familiares, y se convocará una rueda de prensa en la que sus bisnietos informaran de los detalles de la donación. Esta documentación, que aportará datos para quiénes quieran investigar la labor llevada a cabo por este pionero de la minería, estará disponible cuando desde el Archivo se organice y catalogue adecuadamente.

El otro acto, aunque no es el primero que dedicamos a Deligny, es una exposición en Tharsis que abriremos al público el mismo día del homenaje. En un edificio emblemático de la actividad minera que milagrosamente no ha sido vandalizado, la Oficina General de la antigua Compañía de Tharsis.

Por nuestra parte, desde Amigos de Tharsis estos actos no son más que nuestra contribución de admiración y respeto a Ernesto Deligny. Para la semana próxima tendremos cerrado los horarios y lugares de todos los actos a celebrar. Los familiares, que se desplazaran desde París, nos tienen que confirmar los días.

jueves, 2 de septiembre de 2021

1853. EL INICIO DE UNA COMUNIDAD. 3ª Parte

Resumen de lo publicado.

Felipe estaba disponible para cualquier tarea que le encargaban los capataces, pero a raíz del cólera, que castigó sobremanera la provincia de Huelva, regresó a La Puebla.

Mientras, la sociedad auspiciada por Deligny vivía momentos de crisis. Al reiniciarse los trabajos, se acrecentó su espíritu minero y decidió convertirse en barrenero.

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Tras el cese casi total de la actividad por el abandono de los trabajos que el miedo al cólera había provocado en los mineros, estos comenzaron a regresar al trabajo. Del Alosno y de la Puebla principalmente, pero también de otros lugares. El tránsito de mercancías se fue restableciendo, no solo con la capital, también comenzaron a llegar las importaciones del material que se había solicitado.

Un hecho importante tuvo esta paralización momentánea de la actividad y el regreso de muchos trabajadores a sus pueblos por el miedo a la enfermedad, y es que corría de boca en boca la magnitud del trabajo en el que se habían implicado con los franceses. Y más que eso, el optimismo que sus dirigentes, Deligny el primero, ponían en la importancia de estos trabajos como fuente de prosperidad, que repercutiría en los pueblos de los alrededores. Quién por el miedo a la enfermedad había regresado a su pueblo, pudo informar a sus vecinos de la grandiosidad de los trabajos que se estaban acometiendo. Del futuro que estos trabajos podían proporcionar a la juventud. De la posibilidad que ofrecía a los “buscavidas” de establecerse en una nueva comunidad que partía de cero en recursos para vivir permanentemente.

Este futuro verosímil que brindaba trabajar en las minas, corrió de un extremo a otro de la provincia, y cruzó al reino de Portugal. No solo era proporcionar trabajo a cientos de hombres condicionados exclusivamente al clima para que los trabajos agrícolas le proporcionaran sustento, es que muchos vieron la oportunidad de cambiar a un oficio, aunque peligroso, pero que no dependían de estar constantemente pendiente de que lloviera, o no, en la primavera y el otoño.

En la Puebla, en Alosno, en el Almendro, en Encinasola y en otros muchos pueblos, solo se hablaba de probar fortuna en las minas de Tarsis.

Así acudió mucha mano de obra; por que un pariente, un primo, un hermano, o un padre trabajaba para los franceses; y se les unieron familias enteras.

Pero la empresa, que ya había pasado por una crisis financiera, dejando de pagar regularmente los salarios, estuvo a punto de acabar con el proyecto de explotación de las minas del término de Alosno.

En 1855, Deligny, que ya había traído a Huelva a su mujer y a sus tres hijos, regresó a París para defender ante los accionistas su proyecto. Allí se encontró con un fuerte rechazo. La casa Rothschild había enviado a Tarsis y Calañas a un experto ex-profesor de la escuela de minas de Saint-Etienne. Este presentó a los accionistas el informe que había elaborado en su visita, dónde concluía que en Tarsis y Calañas "solo se encontrarían muchos azufrones y alguna que otra veta de mineral".

Este rebate a su proyecto le supuso un duro golpe a Deligny.

-¿De qué me serviría explicarle a los accionistas que en mi proyecto confían los directores de Río Tinto, con Martínez Alcibar a la cabeza, con mucha más experiencia sobre el terreno que la visita y el informe del señor Benoit? -se decía.

Pero este revés, más que desmotivarle le persuadió para seguir adelante. Y esta confianza que tenía en el proyecto la compartía también su amigo Decazes. Una vez más, el duque volvió a confiar en él, como había hecho cuatro años antes enviándole a reconocer algunas minas del sur de España. Decazes, que “tenía fe en la lealtad e inteligencia de Deligny”, le presentó a posibles nuevos socios: Eugene Duclerc, Hippolyte G. Biesta, y Alphose Pinard. Todos hombres de negocios, ligados a los hermanos Pereire y por ello a la Societé Generale de Credité Mobilier. Y lo que parecía que iba a acabar en derrota, acabó en una importante batalla ganada para la supervivencia de Tarsis; la creación de una nueva empresa mucho más importante.

El 23 de junio de 1855 se constituyó en París la sociedad Compañía de minas de cobre de Huelva, con un capital de 6.000.000 de francos, con Eugene Duclerc como gerente y Deligny como ingeniero jefe.

Siendo su cuñado, Henry Sergant, que se había instalado a vivir en Alosno, el responsable de la actividad minera en Tarsis.

Felipe había participado en cuántos trabajos le proponían los capataces de los franceses, el último, en la construcción de chozos. Pero él, cuando remitió la epidemia de cólera, regresó a su choza de la Huerta Grande. Como había adquirido destreza en las muchas tareas que le proponían, acabó aceptando trabajos a destajo, a veces para él solo, pero otras muchas para hacerlo en cuadrilla.

Hacia 1856 se le presentó un nuevo cometido, trabajar en la galería Sabina. Informado por los capataces del proyecto para cavar un túnel que atravesara la sierra de Santo Domingo en el sitio de las Cantareras de la Reina, solicitó formar parte del grupo de mineros para hacer el trabajo. Lo que sí le dijeron es que tenían que usar pólvora, por la dureza de la roca. Aunque usar pólvora conllevaba mucho peligro, era de los trabajos mejor retribuidos. Antes de decidirse, aprovechó un día de descanso que regresó a la Puebla, para hablar con un armero, vecino suyo, que reparaba escopetas y sabía de manejarse con la pólvora. El armero le habló de la pólvora negra y su fabricación. Del deterioro que causaba en las armas por el humo y residuos que producía, por lo que era muy importante su limpieza y mantenimiento. Que los sistemas de percusión daban muchos problemas y por eso estaba cambiando muchas escopetas de rueda a otras de pistón, mucho más fiable. Que era un trabajo meticuloso que hay que hacerlo bien. Pero lo único que sacó en claro es que utilizara una mecha larga y despejara antes el camino por donde salir corriendo.

A esta nueva tarea se apuntaron muchos alosneros, pues el recorrido para quiénes vivían en Alosno era menor. Así, antes de empezar a remover tierra y piedras se dedicaron a construirse chozos en las inmediaciones, lo que iría fomentando la tendencia de quedarse a vivir cerca de las minas antes de ir y volver todos los días a sus casas. (Estas primitivas chozas, con el tiempo, se convirtieron en casas, y albergaron una pequeña comunidad durante el siglo XX).

Felipe formó parte de una cuadrilla que pactaban con el capataz el tajo que tenía que acabar en la jornada, esto le permitía aprovechar la luz solar para trabajar muchos días en su pequeño huerto que tenía junto a su choza.

Deligny, y su cuñado Sergant, participaron personalmente en el planeamiento de esta galería. Primero se decidió cavar una trinchera para bajar el nivel de la entrada al túnel. Había que aplanar el terreno para que el estéril, que se iría sacando en pequeñas vagonetas montada sobre raíles, se pudiera trasladar a la escombrera a cierta distancia. (Las aguas ácidas que fluían del túnel se aprovecharon en esta explanada, y al final del terraplén, disponiendo tanques de cementación, “los canaleos”. Muy operativos en la época británica).

Felipe asistió allí a la primera clase práctica de barrenero. Al encontrarse en el camino trazado de la trinchera rocas de gran dureza, el capataz había decidido utilizar pólvora negra, (compuesto explosivo formado al 75% de potasio, al 15% de carbón, y al 10% de azufre. Estas proporciones se fueron mejorando hasta el uso definitivo de la dinamita a finales de siglo XIX) y convocó a 12 trabajadores del turno de mañana para que vieran y aprendieran sobre su uso.

El día anterior habían cavado a base de punterolas y mazas, un pequeño orificio en la roca a explosionar. El capataz introdujo la pólvora negra hasta rebosar por el borde del orificio. Después metió una varilla que llegaba hasta el fondo. Vertió tierra fina sobre la pólvora retacandolo todo. Sacó con mucho cuidado la varilla, y el hueco dejado lo rellenó con pólvora de grano fino hasta la boca del barreno. Después le puso una mecha. (cuerda de algodón o cáñamo retorcida impregnada de brea, o con pólvora en su interior).

Todos vieron de lo más fácil el trabajo de barrenero, pero lo que no sabían es que el capataz, con mucha experiencia en detonar barrenos, les había preparado una sorpresa. Le pidió a un ayudante que le acercara el candil que tenía encendido para prender la mecha, y que todos corrieran a esconderse lo más lejos posible.

-¡Mecha encendida! -gritó- y salió corriendo.

Esperaron y esperaron, pero no se escuchó ninguna explosión. Los que estaban agazapados se levantaron al escuchar que llamaba a los barreneros. Felipe, que se había inscrito como voluntario, tuvo que levantarse y preguntarle al capataz qué había que hacer. El capataz le gritó desde la distancia, que tenía que averiguar por qué no había explotado la pólvora. Felipe, que hubiera querido en ese momento que lo tragara la tierra, o irse con sus cabras que no tenían ningún peligro; temblaba. Lo que no quería es morir por una explosión y lejos de su familia. Cuando el capataz vio que se levantó para dirigirse a inspeccionar el barreno, dijo que no se preocupara nadie que el barreno no podía explotar, que él se había encargado para que no explotara.

-Esto es lo más importante a tener en cuenta, que cuando arméis un barreno, lo tenéis que hacer perfectamente para que explote, porque si no explota y tenéis que averiguar por qué no ha explotado, corréis un grave peligro. Esta es la lección más importante -les dijo.

Después les descubrió algo que ellos no habían visto, que el final de la mecha lo había tapado con tierra y cubierto con una piedra, por lo tanto no pudo darse la ignición.

El segundo intento resultó un éxito. Se escuchó un enorme trueno. Una manta de humo lo cubrió todo. La roca había quedado muy debilitada, y se podía destruir más fácilmente.

Terminada la trinchera, el trabajo continuó bajo tierra a través de un hueco abierto, de poco más de la altura de un hombre, de ancho y de alto.

En unos meses, trabajando a destajo y en turnos, llegaron a 60 metros. Felipe se había responsabilizado de varias explosiones más, y el capataz y sus compañeros lo consideraron apto como barrenero.

Con la ayuda de su hijo mayor, que ahora trabajaban juntos, acondicionaron tan bien la choza que ya parecía una vivienda. Pensaron que su madre y hermano podían trasladarse a vivir con ellos a la mina de Tarsis. Pero un escrito del Ayuntamiento de la Puebla, que le había traído un paisano, iba a trastocarle los planes.

Continuará...

José Gómez Ponce.

Septiembre 2021