viernes, 17 de febrero de 2012
3ª Entrega del libro de Checkland
viernes, 12 de marzo de 2010
LA SABINA. 2ª Parte
el capítulo: LAS EMPRESA FRANCESAS: PIONERAS DESAFORTUNADAS, (original que pueden consultar en Internet) Lo siguiente:
Continuara…
viernes, 5 de marzo de 2010
LA SABINA. 1ª Parte
No menos interesante es lo que escribe Checkland S. G., en su libro: “The mines of Tharsis. Roman, French and British enterprise in Spain”
sábado, 11 de febrero de 2012
2ª Entrega del libro de Checkland
viernes, 24 de febrero de 2012
Y 4ª entrega del libro de Checkland
Hay dos noticias que queremos resaltar ocurridas en esta semana. El robo de raíles del ferrocarril de Tharsis, en el tramo de San Bartolomé. La noticia no informa del punto kilométrico, pero este robo puede ser la puntilla para el tren turístico. Esperemos que el Ayuntamiento aclare cuanto afecta esto a su proyecto.
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La otra noticia hace referencia a la apertura de información pública sobre la constitución del nuevo municipio de Tharsis. Cualquier persona física o jurídica podrá examinar el expediente, pero, dirigiendo previamente un escrito a la Consejería de Gobernación. Ya podrían dejar una copia en Tharsis y Alosno.
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4ª entrega
Todavía quedarán muchas dificultades por solventar. Con el objetivo de asegurar el futuro de las cuatro cortas de Tharsis, se compraron al municipio de Alosno los terrenos en que se encontraban; esto se consiguió en 1857, no sin protestas. Por 783 has., la compañía pagó 86.656 francos. El cobre producido mediante el proceso de cementación y los hornos, tuvo que ser transportado en bestias y carros hasta un paraje en el Odiel, entre Gibraleón y Huelva, llamado El Charco, desde el que sería llevado rio abajo en balandras hacia Huelva. Se tuvo que dedicar una importante cantidad de dinero en mejorar esta ruta, especialmente en la construcción y reparación de puentes. La compañía sufrió duramente los robos de cobre que se producían a lo largo de la ruta.
Se hizo necesario adquirir el área de El Charco donde se instalaron los almacenes, con el fin de salvaguardar las instalaciones y su mantenimiento.
La compañía averiguó que el terreno pertenecía al cura de Gibraleón; pero lo tenía en usufructo. El sacerdote no podía venderlo bajo ninguna circunstancia, pero lo que sí podía hacer era permutarlo por otro. El terreno alternativo necesario se compró, el cambio se efectuó, y el cura empezó a cultivar su nueva posesión. Pero la transacción no había finalizado legalmente. En este momento, uno de los contratistas del transporte, originario de Alosno, entra en la historia. La compañía rechazó renovar su contrato con él, por ser sospechoso de robos de importancia. Esta situación fue presentada ante el juez de Alosno por el propio contratista, que con motivo de esta afrenta, había acudido al cura, y también se había asegurado un oportuno derecho sobre terrenos en la zona de El Charco.
Más serio fueron las malas cosechas de 1857, que produjeron una gran subida de los precios de los alimentos. Pero el asunto que casi lleva a la segunda compañía a la ruina partió de los contratos que surgieron de venta de mineral de pirita para su distribución en 1858. Deligny, por una vez, fue práctico. Apuntó que tales contratos eran extremadamente peligrosos, especialmente cuando el método “Cornish Assey” [“de ensayo córnico”] usado para determinar el contenido de cobre del mineral, y basado en el “método seco”, no era apropiado para las piritas españolas. Pero los directores estaban muy ansiosos con comenzar las ventas. Esto hizo muy difícil la firma de contratos y decepcionante la cantidad recibida por el cobre.
Entre todas estas dificultades y aparentes problemas de gestión, los directores decidieron prescindir de Duclerc. En 1859 se retira como director gerente. Había sido el apoyo y protector de Deligny; con esta destitución, Deligny, después de largos y amargos rifirrafes, se iría también. Victor Mercier será el sucesor de Duclerc.
Los cargos en contra de Deligny eran incuestionables. Su insistencia en los trabajos en los túneles de drenaje, que resultarían muy costosos, retrasó seriamente cualquier otra nueva inversión. Pero para empeorar más la situación, sus cálculos resultaron erróneos, haciendo que el túnel discurriera por bajo de la base de las masas piríticas del Filón Sur, por lo que éste terminaría colmatándose. También se criticaron sus hornos por diseño inapropiado. Se le achacó la responsabilidad tanto del no aprovechamiento de las aguas mineralizadas como de construir unas instalaciones de cementación a escala colosal. También estaba el asunto del dique que había construido; en lugar de servir para retener el agua de lluvia para ser usada en las zonas de calcinación, reventó y terminó inundándolos.
La tragedia de Deligny fue haber sido modelado por los ideales de Flachat y tratar de aplicarlos en Tharsis y La Zarza. Flachat trabajó como ingeniero civil. Construyó sus magníficos ferrocarriles, muelles y edificaciones, utilizando el hierro, de poca tradición para la construcción en Francia, dejando cada uno de sus logros como recordatorio de su éxito.
Deligny, en el caso de Tharsis, lo pensó y planeo todo a la misma escala; con el estimulo de los inspectores de mina españoles, no buscó sino la rehabilitación de los trabajos a la medida de los de época romana. Prestó poca atención a la actitud de los accionistas. Se implicó cada vez más en los innumerables problemas tanto de la explotación minera como de su posterior tratamiento metalúrgico. La construcción del ferrocarril hasta el puerto de Huelva, en que puso toda su experiencia práctica, no pudo ser llevada a cabo hasta que no se produjo rentabilidad en las minas. El pobre Deligny estaba atrapado en un pozo del que no pudo escapar. Flachat, absorbido por sus propios proyectos y comprometido con sus jóvenes promesas, no pudo rescatarlo de su atolladero español, si bien sería capaz de ayudarlo de una manera un tanto curiosa algo más tarde. El propio Duclerc que debería haber controlado a Deligny, fue un desastre como director.
Pero frente a un final deshonroso en su relación con Tharsis, Deligny consiguió cumplir el gran objetivo que soñara sólo seis años antes. Las minas volvían a funcionar de nuevo. La faja pirítica pronto iba a jugar, una vez más, un papel importante en la minería europea.
Fue un erudito y un romántico. Ayudado por los clásicos con los que había aprendido tanto sobre ciencia y tecnología en el Ecole Centrale, se dio cuenta del gran drama del nombre Tharsis en este lugar remoto y quedó fascinado de la manera en el que la Roma imperial había explotado los filones piríticos. Reflexionó mucho sobre los métodos y la vida de los hombres de la antigüedad que habían abandonado su trabajo hacía ya tanto tiempo. Admiró y respetó a sus mineros andaluces, manteniendo con ellos gran amistad, tanta que no podía creer que la misma tarea que realizaban, fuera hecha por esclavos en la antigüedad.
Deligny nunca volvió a trabajar como ingeniero. Publicó sus reflexiones del proyecto del ferrocarril transalpino de Flachat, pero no volvió a ser requerido para el trabajo activo. Al menos obtuvo algunos beneficios que, si bien procedentes de su incursión en el mundo de la pirita, le supondrían una renta personal hasta sus últimos días. Mantuvo intereses en la mina “Lagunazo” y en la portuguesa de “Santo Domingo”.
Deligny volvió a Francia en 1860, dedicándose al cultivo de la vid en la región de la Gironde. En 1870 fue dueño y editor en Burdeos de un periódico, La Tribune. Una vez terminado el periodo de terror durante la Comuna, volvió a París. Será conocido como el Marqués de Alosno. Este título, tras ser reclamado por él, le sería otorgado por el rey de España, en reconocimiento a su explotación pionera de la faja pirítica de Huelva. Él habría preferido haberse convertido en el Conde de Tharsis. Pero la compañía que le había despedido, al enterarse por los periódicos que Deligny estaba buscando tal distinción, protestó con éxito a las Cortes españolas. Interesado en el desarrollo urbano, fue elegido para el Consejo municipal de París y para el Consejo general del Sena, organismos a los que dedicará sus últimos veinte años de vida.
Se convirtió en una especie de ingeniero, pero de la política, publicando un sinfín de estudios sobre Paris y el Sena; ya fueran sobre el tráfico rodado, el abastecimiento de aguas, el nivel fluvial, las aguas residuales, o las nuevas líneas del servicio de tranvías. Volvió sus miras, tal y como aprendiera de Flachat, a un plan urbanístico de París a gran escala, incluyendo un tren “Metropolitano” de carácter periférico. Pero hombres más pragmáticos que él, siguieron, como de costumbre, actuaciones de menor envergadura. Siempre tuvo una gran capacidad de trabajo; pero ahora, la indiferente acogida de su plan de transporte, terminaría por quebrando su salud.
En el decimoquinto aniversario de la Societè des Ingeniers Civils en 1898 recibiría, junto con otros miembros fundadores aún vivos, una placa de plata: cuando admiraba el monumento dedicado a su maestro Flachat, con sus bajorrelieves alusivos a sus grandes gestas, Deligny, que contaba con 79 años, estaba ya a escasos cinco meses de su muerte. En Huelva su nombre aún sobrevive en la calle “Ernesto Deligny”; no es necesario señalar que pocos son ya los ciudadanos que conocen el por qué de este nombre.
Notas aclaratorias:
(2): (Página 4). Se entiende por mareas muertas aquellas en la que la diferencia de altura entre la alta y la baja es la menor posible. Por el contrario, mareas vivas son aquellas en las que la diferencia de altura entre la alta y la baja es la más extrema.
(1): (Página 2). Nombre con el que la historiografía suele designar el periodo histórico que se desarrolló en Francia de 1830 a 1848.
S.G. Checkland
"The mines of Tharsis: Roman, French and British enterprise in Spain" *****
Capítulo traducido por José Alberto Fernández. Enero de 2012
jueves, 14 de octubre de 2021
PROGRAMACIÓN DEL HOMENAJE A DELIGNY
Esta es la programación que le hemos propuesto a los familiares de Ernesto Deligny. Nos confirman que ya han reservado el vuelo.
-Viernes 29 de octubre, sobre las 9 de la mañana. Rueda de prensa en Huelva. El Señor Gervais, en representación de la familia, informará de la donación del archivo familiar a la ciudad de Huelva. Ya que no hablan español, nos acompañará el señor Rogers que amablemente hará de intérprete.
-A las 12 horas. Los bisnietos de Deligny van a tener la oportunidad de contemplar el cuadro donado por su antepasado al Monasterio de la Rábida en 1869. El prior del Monasterio ha atendido gustosamente nuestra petición para acompañarles en la visita.
-El sábado 30, a las 16,30 horas, en Tharsis. Concentración en la explanada del Casino Minero para recibir a los familiares. Desde allí partiremos en vehículos al monte Tarse para conmemorar el 200 aniversario.
-A las 17 horas, actos del homenaje. Actuación del grupo de teatro de Tharsis, que nos trasladará al mes de marzo de 1853. Terminada la función se descubrirá la placa de recuerdo a Deligny. Después nos dirigimos en vehículos a la Oficina General para inaugurar la exposición.
-Visita de la exposición. Como no está instalada en una sala amplia, igual tendremos que acceder por grupos. Pero esto está por ver.
Terminada la exposición, despedida de los familiares.
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MÁS INFORMACIÓN DEL HOMENAJE
Un hecho interesante que ha propiciado el homenaje es la relación de la familia Deligny con Huelva. Con una diferencia de 152 años, esas buenas relaciones se han reconocido con una donación comunicada a las autoridades provinciales mediante cartas. La más antigua, fechado en París el viernes 1 de octubre de 1869, dirigiendo al Gobernador de Huelva el objeto de la donación:
“Ilustrísimo señor, tengo la honra de remitir a vuestra Ilustrísima con destino al ex convento de Nuestra Señora de La Rábida, un cuadro pintado por el distinguido artista monsieur J. Jollivet, y que representa a Colón en el momento de divisar por primera vez, en su larga y penosa navegación, las tierras de América.”
Y su motivación.
“He residido por bastante tiempo en esa provincia, me unen a ella y me la hacen sumamente querida tiernos recuerdos de amistad; el nacimiento de una hija, los constantes y fructuosos trabajos que ocuparon el tiempo de mi residencia, y la satisfacción de haber puesto una de las primeras piedras en el edificio de prosperidad futura con el descubrimiento de algunos de los ricos criaderos mineros. Muy especialmente dando nueva vida al de Tharsis y con él a esa ría, en otro tiempo surcada por los numerosos buques que conducían sus productos al reino de Salomón”.
Firmado. Ernest Deligny y Ardaillon.
La más reciente. Fechada en París el viernes 1 de octubre de 2021. De nuevo otra donación. Esta vez un archivo particular que se le anuncia al alcalde de la ciudad.
“Me gustaría compartir con ustedes mi deseo de entregar a los archivos de la provincia los documentos que me han llegado. Estos documentos, escritos mayormente por Deligny, merecen ser depositados en los archivos. Su conservación estaría así asegurada y serían accesibles a todos los interesados en la mina y en la historia de la provincia”.
Y su motivación.
“Viajando varias veces por la provincia de Huelva, como bisnieto de Ernest Deligny, me conmovió conocer calles o plazas que llevan su nombre. Me conmovió aún más descubrir en Tharsis una Asociación que también llevaba su nombre y, sobre todo, que le dio vida a su memoria”.
Esperando que acepte esta iniciativa”
Firmado. Benoit Gervais
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La recreación histórica que va a representar el grupo de teatro de Tharsis lleva por título: Marzo de 1853, Tharsis se inscribe en la historia.
Deligny, en compañía de Luciano Escobar, contempla desde un alto cerro las labores mineras abandonadas hace siglos; los inmensos escoriales, los pozos y galerías excavadas, el portillo de Santo Domingo. Humos de las calcinaciones de Riotinto, de las minas a los pies de la sierra de Aracena: Poderosa, San Miguel, San Telmo. El puerto de Huelva.
Para fijar lindes en los denuncios mineros pregunta por el nombre de aquel cerro. La respuesta que le da un pastor le trae a la memoria lo que ha leído del mundo antiguo; de Historia, del Imperio Romano, de Geografía.
El título lo dice todo, en esa fecha, hace más de 168 años, Deligny registró las minas con el nombre que trascendió a la población que se fue configurando en su entorno. Renacía así una actividad milenaria que ya habían desarrollado primitivos pobladores, antes incluso de fenicios y romanos. Descubrir por medio de un pastor, cómo la tradición oral había conservado un nombre hasta entonces mitológico, fue una revelación para Deligny.
Revivir ese momento a cargo de actores, es situarnos de dónde venimos; al comienzo de hace más de siglo y medio. Para evocar aquella fecha no hay mejor lugar que representarlo en la cima que quedó recogida para la historia, el monte Tarse.
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En cuanto a la exposición en la Oficina General, qué deciros de este importante edificio inaugurado en agosto de 1879. Y aunque no tiene habilitada ninguna dependencia para exposiciones, el sitio elegido no puede estar más cargado de historia, el despacho y sala de reunión de la Dirección. Donde Alexander Allan recibió la citación a juicio por el daño de los humos sulfurosos de las calcinaciones. Donde estaba la “Audiencia”, y se decidían sanciones por faltas cometidas en el trabajo o en el poblado; aplicando un particular “Código penal”. Donde la “señorita” Phyllis Gray despachaba con Rutherford los problemas que le llegaban de la población.
José Gómez Ponce
Octubre 2021
sábado, 31 de octubre de 2020
EL CUADRO DEL MONASTERIO DE LA RÁBIDA
En 1855 se inaugura oficialmente el Monasterio de la Rábida. Aunque su existencia pendió de un hilo en 1851, cuando el ministro de la Gobernación encargó su derribo por encontrarse abandonado. En su lugar se proyectó construir un monumento a Cristóbal Colón. Gracias a la intervención de quien en esa fecha era Gobernador de la provincia, Mariano Alonso y Castillo, se paralizó su venta y se procedió a su restauración. En 1856 es declarado monumento histórico.
Ernesto Deligny acude al Gobierno Civil el 26 de Marzo de 1853, para registrar más de 40 denuncios mineros, estando de Gobernador, Mariano Alonso. Si residió en la capital por esas fechas, pudo estar al corriente de la restauración y la posterior inauguración del Monasterio, siendo este un asunto importante en la vida social.
El 1 de octubre de 1869, Ernesto Deligny dirige un escrito al Gobernador de la provincia, Fernando de la Cueva y Cáceres, en calidad de representante de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Huelva. (1)
El 16 de diciembre de 1869 se da lectura en el Ayuntamiento de la capital, la carta que la Sociedad Económica de Amigos del País de la provincia de Huelva (2) ha dirigido al señor Gobernador, presidente de la Comisión de Monumentos Artísticos e Históricos, redactada en los siguientes términos:
"Con motivo de un notable cuadro que con destino al Monasterio de la Rábida ha regalado el ingeniero francés don Ernesto Deligny, en cuyo escrito se recuerdan los beneficios que ha reportado a la provincia dicho señor, por haber contribuido eficazmente al desarrollo de la industria minera, por lo cual dicha Sociedad espera que se le conceda al señor Deligny una distinción que patentice que la capital sabe agradecer y estimar los cuantiosos beneficios que le debe"
La Corporación aprueba lo siguiente:
“El ayuntamiento, reconociendo con gusto los brillantes servicios prestados por dicho señor, deseando recompensar estos con una imperecedera muestra de gratitud y satisfacer a la vez los justos deseos de la Sociedad Económica de Amigos del País, acuerda declararle hijo adoptivo Benemérito de esta capital”.
Si desde ese año, 1869, o al siguiente, el cuadro fue expuesto para que fuera contemplado por el público, la información que se da era mínima y errónea..
Braulio Santamaría, en su obra: “Huelva y la Rábida, 1873”, ya daba una información, aunque no completa (3)
Otro interesante libro que trata de La Rábida, el de Sebastián García Rodríguez O. F. M. La Rábida, pórtico del Nuevo Mundo. (4) Pero sigue siendo errónea la información sobre el cuadro, aunque ya se habla de su tamaño, el más grande de todos los expuestos.
Si bien el donante del cuadro, Ernesto Deligny, ya refirió en 1869, el nombre del autor J. Jollivet, es una biografía de hombres destacados del siglo XIX, editada en Francia en 1846, donde se informa de Jollivet (5)
La compra del cuadro por Ernesto Deligny, ya nos la detalle el señor Gervais en el libro: “Ernest Deligny en Tharsis. 1853-1859”. En mayo de 1868, el subastador Charles Pillet organiza una subasta en el hotel Drout de París, poniendo a la venta todo el contenido del estudio de Jollivet: pinturas, bocetos y muebles. El primer día de la venta, Deligny compró el lote Nº 5. "Christophe Colomb”
Desde el pasado día 14 de octubre se hacen justicia al autor y al donante del cuadro. Se ha cambiado la cartela del mayor cuadro que se exhibe en el Monasterio. A partir de ahora quienes escriban sobre la obra pictórica de Pierre-Jules Jollivet, tienen que informar que uno de sus cuadros importantes, Christophe Colomb découvrant l Amérique, está depositado en el Monasterio de la Rábida, en Huelva.
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(1) Excelentísimo Señor, tengo la honra de remitir a V.I., con destino al ex convento de Nuestra Señora de La Rábida, un cuadro pintado por el distinguido artista, “monsieur” J. Jollivet, y que representa a Colón en el momento de divisar por primera vez las tierras de América.
(2) Sociedad Económica de Amigos del País de la provincia de Huelva. Fundada en 1852 por Mariano Alonso y Castillo.
(3) “El cuadro que merece especial mención es uno que ocupa todo el testero de la referida celda, regalado en 1870 por el ingeniero francés señor Deligny. Esta composición, de atrevidos rasgos y brillantes coloridos, parece ser de la escuela italiana”. p. 65
(4) “Llegada de Colón a América, la tierra anhelada, pintura sobre lienzo al óleo (3,30 X 2,50 metros), anónimo, escuela italiana de finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX. De estilo barroco. Vino a la Rábida este lienzo, como donativo de los Duques de Montpensier. p. 72
(5) Pirre-Jules Jollivet 1794-1871. Se traslada a España en 1826, dónde a pesar de su corta estancia, buena parte de su obra pictórica reflejan temas españoles. Una de sus obras más destacadas es "Christophe Colomb découvrant l Amérique".
José Gómez Ponce
Octubre 2020








