jueves, 28 de junio de 2012

FUTBOL Y BANDERAS

                          

Parece que el fútbol despierta sentimientos patrios, al menos exteriormente. Proliferan banderas en balcones de nuestras calles y algunos jóvenes cantan que son españoles.
Por tradición no somos pueblo dado a manifestar públicamente opiniones o sentimientos, y menos cuando el símbolo que nos representan, la enseña nacional, ha sido manipulado políticamente. 
Aquí aceptamos la inquina que cultivan quienes desprecian todo lo que nos identifique cómo españoles. Hay manifestaciones que convocan los sindicatos donde las únicas banderas que aparecen son las de la extinta Unión Soviética, acompañadas de la desaparecida II Republica. En mítines políticos de la ultra izquierda sienten predilección por estas dos banderas con total desprecio por la que nos representa cómo nación Otras veces banderas palestinas son portadas por manifestantes españoles pero no la de nuestro país. Lo que nos convierte en la nación que más despreciamos nuestros símbolos nacionales. 
Este repelús es mayormente intenso entre quienes erradican nuestro idioma de las aulas, llevan décadas practicando el victimismo que tan buenos dividendos le proporcionan, y para no nombrar a la Selección Española la han bautizado como “la Roja”. Calificativo de unos corifeos que apoyan desde los medios sin percatarse en lo absurdo de la propuesta. Si es por la indumentaria más asiduamente utilizada cabria hablar de la rojaazulada, o azul y roja. Si es por los colores de la bandera cabria hablar de la rojigualda. Pero estos que desprecian a España les da igual entrar en contradicciones, defender cualquier despropósito, o manipular la historia; si luego lo llamaran “kultura”. 

La actual bandera de España fue establecida en 1785 por Carlos III (Carlo di Borbone)
Estableciéndose cambios únicamente en el escudo, donde en la I Republica se sustituyó la corona real por una corona encastillada. Y que fue mantenida en la bandera de la II Republica al igual que en los primeros años de la guerra civil por el bando nacional.
Desde el final de la guerra hasta 1981 la corona real fue sustituida por el águila de San Juan.
Ahora se pueden decir u opinar todo cuanto se quiera de la bandera española, pero lo mínimo es hacerlo con rigor histórico. También se puede manifestar desprecio por quienes se sienten representados por esa bandera, como hace el Ayuntamiento de Barcelona o el de San Sebastián, negándose a instalar pantallas de TV para que la ciudadanía pueda ver a la Selección Española de fútbol.

Solo nos queda ganarle a Italia (?).

jueves, 21 de junio de 2012

SAN JUAN BAUTISTA, PATRÓN DE ALOSNO.


Nuestros vecinos de Alosno celebran esta semana una de sus festividades más importantes. Muchos de nosotros, a través de familiares y amigos, hemos oído hablar de la participación popular en esta fiesta. Hombres, mujeres y niños, en procesión por las calles del pueblo acompañando a San Juan Bautista. Nos recuerda nuestra festividad religiosa más importante, Santa Bárbara, donde nuestros padres y abuelos, después del duro trabajo en la mina,  nos acompañaban en ese día de fiesta en el que participaba todo el pueblo.

Gracias a la familia de nuestro paisano Tomás Gómez, que tantas fotos hizo en Alosno, así como en Tharsis, os hemos seleccionado algunas imágenes para el recuerdo.

Con nuestros mejores deseos. Que tengáis un feliz San Juan Bautista.
Abajo tenéis el vídeo con las fotos, pero picando aquí os enlaza a YouTube.

jueves, 14 de junio de 2012

¿CHANCHULLOS?


No hace mucho nos hicieron llegar un escrito (DOCUMENTO 1) relacionado con una de las subastas que el Ayuntamiento de Tharsis sacó a concurso “público”, para vender al mejor postor, se supone, el trazado ferroviario. Entendimos siempre que el Ayuntamiento nunca apostó seriamente por la recuperación y conservación de nuestro patrimonio Histórico. Muchos gestos, muchas declaraciones; y en épocas electorales, ración doble. Pero que les vamos a contar, si los atropellos cometidos con nuestro patrimonio Histórico son continuos y sistemáticos. En este blog, durante más de tres años, les hemos tenido que traer, desgraciadamente, cuanto desprecio  han demostrado el alcalde y su equipo por nuestra historia.  Lo que no sabíamos es que esos concursos públicos, que desde la administración se supone que se hacen desde la legalidad y la transparencia, en el caso del Ayuntamiento de Tharsis esa legalidad y esa transparencia parece quedar a criterio del Alcalde. Que mucho antes de publicarse  en el BOP (Boletín Oficial de la Provincia, 17 Julio 2008) el anuncio para la venta y desmantelamiento del ferrocarril de Tharsis (DOCUMENTO 2), para que cualquier interesado participe en igualdad de condiciones, ya se había otorgado el trabajo a una empresa determinada. El 14 de Febrero DE 2008. Y curioso resulta también que quien ingresa al Ayuntamiento de Tharsis dinero a cuenta por ese material a desmantelar y que venderá por chatarra, no sea el adjudicatario sino un tercero (¿).
Y dirán ustedes, pero bueno, si era el Ayuntamiento de Alosno donde se fiscalizaba este concurso público,  alguna documentación cabe recabar para comprobar si se actuó correctamente. No hombre, no pidamos lo imposible, del Ayuntamiento de Alosno ha desaparecido no sólo actas, incluso grabaciones.
También os preguntareis otros, ¿si esto no se hizo con luz y taquígrafos, cabe sospechar de algún chanchullo? Pues claro que sí, qué vamos a pensar si no, que los de la PSOE son tontos; perversos a rabiar, pero los que entran de tontos los espabilan a guantás.
Y a que se hacen ustedes alguna pregunta más. ¿Por qué a la par que se desmontaban traviesas y raíles de parte del trazado, se instalaba en su lugar columnas para el tendido eléctrico? ¿A cambio de qué? ¿Beneficio para quien?

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jueves, 7 de junio de 2012

LA VIVIENDA EN THARSIS Y LA DENUNCIA DE “EL SOCIALISTA”. Y 2ª Parte.

También nos refiere Checkland: Entre 1859 y 1866 Víctor Mercier construyó otras 238 viviendas similares. Para 1873 había ya 700 viviendas construidas y la media de ocupación había descendido a cinco personas por cubículo. No existían aseos ni patios. El agua procedente de fuentes, estaba racionada pues la mayoría de los manantiales eran de aguas ácidas. La Compañía de Tharsis decidió construir en 1873 (Etapa de la Tharsis Sulphur and Copper Company Limited)  otras 474 nuevas viviendas y un hospital.
Ya para 1880, la empresa comenzó a desechar las primitivas construcciones. Se empezaron a edificar casas por un costo de 25 libras cada una. Estas viviendas, en hilera, tenían dos habitaciones, una usada para comedor y la otra como dormitorio. Poseían además un corral posterior y un aseo. Se construyó asimismo un mercado, rodeado por viviendas en sus cuatro fachadas y empezaron a surgir la posada, el casino y la iglesia.


Igualmente, González Vílchez refiere en su obra citada, otro tipo de vivienda que estaría habitada cuando la visita del El Socialista: Ya en los primeros años del siglo XX la compañía británica construyó un conjunto semicircular de viviendas pareadas formando edificios independientes de dos viviendas cada uno. Si los anteriores prototipos carecían de valor arquitectónico y respondían a un ordenamiento ortogonal de cubículos yuxtapuestos, estos edificios aportaron un nuevo criterio más acorde con la arquitectura que se hacía en Inglaterra, aunque su estética tiene pocas características en común con las «semidetached houses» postvictorianas. 

El diario ABC, de Abril de 1929, informaba lo siguiente:
EL TRABAJO Y LA VIDA DE LOS OBREROS EN LAS MINAS DE THARSIS
De Real Orden se ha dispuesto que la Comisión Interministerial que ha de dictaminar sobre las condiciones en las que se desenvuelve el trabajo y la vida  de los obreros en las Minas de Tharsis (Huelva), la formen el Inspector General del Cuerpo de Minas D. Cleto Marcelino Rubiera, como Presidente. Y los funcionarios del Ministerio de Trabajo D. Federico López Valencia, jefe del Negociado Central de la sección de Casas baratas. Y D. Rudesindo Montoto y Barral, oficial técnico de la Inspección Central del Trabajo, y el ingeniero segundo del Cuerpo de Minas D. Manuel Solana y Busquet en concepto de secretario. Debiendo la Comisión elevar a la Presidencia del Consejo de Ministros el informe de referencia, en el que han de señalarse las infracciones que se comprueben de los preceptos de la legislación actual y del Reglamento de policía Minera, en el plazo máximo de un mes a partir de esta fecha.
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CONCLUSIÓN
Indudablemente, convivir diez personas (y un recién nacido) en 22,5 metros cuadrados no es deseable. Y aunque fuera un hecho puntual y no habitual, denunciarlo es oportuno. No sabemos tampoco las expectativas de esta familia: Si habían solicitado una vivienda más amplia; si trabajaban varios de sus miembros; o si tenían previsto ampliar la vivienda incorporando otra adjunta; pero como nada de esto se deduce de la denuncia, hay que decir en una primera impresión que El Socialista manifiesta interés por la situación de los obreros de Tharsis.
Aunque no tan cruda como la situación de esta familia de once miembros, en Tharsis, y en los años cincuenta y sesenta, recordamos que todos los huertos estaban ocupados por alguna familia, y que en las casas de los obreros llegaron a vivir más personas de las que serían deseable.
Esta denuncia, desde nuestra opinión, se inscribe en un contexto que sin dudar del interés que el órgano del PSOE manifestaba por los obreros, tiene un componente político nada despreciable. Digamos primero que la Tharsis Sulphur, y antes la Cia de Mines de Cuivre de Huelva, vino a Tharsis a explotar nuestros recursos mineros y a nuestros antepasados.
(Explotar.- Sacar utilidad de un negocio o industria en provecho propio).
No invirtieron dinero para hacer entre nosotros obras de caridad. Sobre la labor social ya hemos escrito algo al respecto (La señorita). Y aunque tenían la obligación de cumplir la legislación vigente,  su influencia a nivel político fue importante.
Recordemos que en el año de la denuncia, 1929, estaba en vigor la dictadura de Primo de Rivera, y el único partido que no fue ilegalizado fue el PSOE. También sabemos que la UGT (Unión General de Trabajadores) pugnaba con la mayoritaria CNT (Confederación Nacional del Trabajo) para acaparar el interés del mayor número de obreros y adoctrinar con su ideario marxista.
Igualmente, el PSOE se desmarcó de la huelga general convocada por la central anarcosindicalista, rechazándola públicamente, lo que a ojos de la Dictadura se interpretaba como la colaboración de un buen aliado. Esta colaboración queda demostrada por el nombramiento de Largo Caballero  como Consejero de Estado en el gobierno de Primo de Rivera. Consejero que protagonizaría años después, y junto a destacados socialistas, el golpe de estado de 1934 contra la Republica.
Por su trayectoria, repleta de discursos incendiarios abogando por la sovietización de España, sus bases le apodaban “El Lenin Español”.
Tampoco se nos puede olvidar que el fundador y  director de El Socialista había sido Pablo Iglesias. Presidente del PSOE y de la UGT, que siendo diputado en el Congreso, en 1910, amenazó de muerte, en sede parlamentaria, al diputado del Partido Conservador, Antonio Maura. O que en 1923 protagonizó un manifiesto contra la Dictadura con la que acabó colaborando.
Esta era la imagen que proyectaba el PSOE en la época que estudiamos, la de un partido antisistema, en desacuerdo con todo, pero aprovechando la coyuntura de ser el único partido autorizado por Primo de Rivera  para barrer a cualquier oponente.
Así de moral era el comportamiento del PSOE, que desde las páginas del El Socialista,   denunciaba que las  viviendas de los obreros de Tharsis eran un atentado a la moral.
En 1933 el diario ABC publicó un reportaje sobre la Compañía de Tharsis, donde más parece una justificación de la empresa. Alguna pretensión tendría de lavar la imagen que el asunto de la vivienda, entre otros, le había deparado.  

jueves, 31 de mayo de 2012

LA VIVIENDA EN THARSIS Y LA DENUNCIA DE “EL SOCIALISTA”. 1ª Parte



Escribir sobre la problemática de las viviendas que para los obreros de Tharsis habían dispuestos las distintas Compañías, francesa e inglesa, es introducirnos en la Historia para conocer otra faceta vivida por nuestros antepasados, y recordada aún hoy por quienes, ya jubilados, les tocó vivir parte de aquel problema.

Ya hemos referido que el asunto de la vivienda en Tharsis ha sido motivo de conflicto a lo largo de la actividad minera. Con Deligny desde 1853 pasando por Mercier, y la Compañía Británica desde 1866.

Sabemos que el primer trabajo de envergadura asumido por Deligny, que le supuso gran descrédito entre los accionistas porque no consiguió llegar a minerales, agotando el presupuesto, fue el socavón de La Sabina. Trabajo a base de músculo y pólvora negra que consiguió horadar 591 metros en la Sierra de Santo Domingo. Acción que ha sido posteriormente criticada por algunos entendidos como una errónea planificación minera (tema que ya hemos tratado en este blog )

Aquella mano de obra, que tenia que acudir diariamente a las Cantareras de la Reina desde algunos kilómetros de distancia, debió ingeniárselas para acondicionarse algún tipo de alojamiento que les evitara la caminata si se desplazaban desde Alosno o desde la Puebla, las poblaciones más cercanas.

Checkland refiere en su libro: The Mines of Tharsis. Roman, French and British Enterprise in Spain.  En los primeros tiempos, las chozas y cabañas construidas por los propios trabajadores eran las únicas viviendas para esta población inmígrate. David Avery, en su libro traducido al español: Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria. Historia de las minas de Río Tinto, aporta la siguiente foto de, alrededor de 1875, con información a pie de página:

       En 1873, cuando se vendieron las minas, muchos de los obreros vivían en casas que eran más o menos toscas chozas.

Es previsible que en esta primera etapa  de  explotación de las minas de Tharsis, la mayoría de los obreros  procedieran de Alosno. No sólo porque la proximidad les haría menos penoso la ida y vuelta diaria al trabajo que acudiendo de otros pueblos más lejanos. También, porque Alosno estaba más al corriente del proyecto de Deligny, bien porque personalmente, o por mediación de representantes, hubo de realizar gestiones ante el Ayuntamiento para conseguir permisos y denuncios mineros. Y porque, quien al parecer le acompañó al monte Tarse, fue Luciano Escobar, minero de la provincia de Sevilla que se radicó en Alosno en 1849.  Pero lo que dio una trascendencia  mediática importante al asunto de la vivienda en Tharsis fue la denuncia aparecida en "El Socialista" en 1929. Denuncia recogida por otros periódicos de la época a raíz de una visita a Tharsis propiciada por la UGT. Llegó incluso a debatirse en las Cortes, donde se creó una comisión que giró visita para comprobar in situ la denuncia que había aparecido en El Socialista. Igualmente, otros periódicos se hicieron eco de esta denuncia, informando de la  problemática de los obreros de esta manera:

“Un hecho, que ha impulsado al Gobierno a adoptar medidas protectoras del trabajo en favor de obreros españoles, ha destacado en el mes que acaba de transcurrir. Nos referimos a las condiciones abusivas en que trabajan los mineros de Tharsis (Huelva) en las explotaciones de propiedad inglesa.”

Pero expongamos lo que escribía en 1929 El Socialista, órgano de propaganda del PSOE, relatando la explotación a la que sometía la Compañía de Tharsis a aquellos trabajadores. Decía así:

"Hemos girado una rápida visita por las instalaciones más cercanas, y podemos asegurar con toda la valentía que proporciona la convicción más absoluta, que ellas son burla y escarnio de nuestras leyes de protección al obrero. Decimos muy alto que en Tharsis se falta a las prescripciones del Código del Trabajo en la mayoría de sus aspectos; comenzando por la ausencia casi absoluta de mecanismo de protección y terminando por la infracción de la ley en el abono de jornales en caso de accidentes. Pero no es esto, con ser mucho lo que más nos ha indignado en nuestra visita.

Lo que ciertamente ha provocado, no sólo en nosotros, sino en cuantos nos acompañaban, una verdadera reacción contra quienes son causa de ello, es el atentado a la moral que significa el siguiente hecho:

Nos invitan los obreros que constituyen la Comisión a visitar algunos de los “cuarteles” donde éstos residen, y accediendo gustosísimos a esta invitación, penetramos en el primero que nos indican. Se trata de una habitación de cuatro metros de fondo por cinco de fachada, aproximadamente, perfectamente blanqueada y oliendo a limpieza. Nos recibe una mujer de edad, rodeada de varios pequeñuelos, y en la penumbra otra mujer más joven arrebujada en un mantón, cuyo rostro delataba reciente enfermedad. Nos explica la que resulta ser su madre, cómo hace pocos días ha dado a luz y ha estado muy grave.

A la medida que esa mujer nos va dando detalles de cómo viven, aumenta la sorpresa de los que allí estamos, excepto, claro es, de los demás obreros afectos al trabajo de la mina, que por experiencia saben de estas cosas.

En esa habitación existen dos camas en unos de los testeros, que dejan entre ambas el hueco sucinto para que pase una persona, y al otro testero, a la distancia que puede figurarse el lector, se encuentra la cocina, Esta habitación es además comedor, y todo en una pieza, puesto que no hay más que ella. Y en ese local, ¿sabéis cuántas personas viven?... Pues la madre, el padre y ocho hijos... Todos duermen en esas dos camas. Y hay más. Como no tienen otro sitio más que ese (nos explica la anciana), su hija ha tenido necesidad de dar a luz en un colchón colocado en el hueco existente entre las dos camas, a la vista de todos sus nietos.

Pero esto es poco... Como no existen nada más que dos camas, ya que no hay posibilidades de colocar otras por falta de sitio, han de dormir en una de ellas el padre y la madre con dos o tres de los pequeños, y en la otra el resto de los hijos con las hijas; debiendo advertir que en este caso había varones de diecinueve años y hembras de veintidós, ¡Y todos duermen en la misma cama! Éstos son los locales que la Compañía de Tharsis destina a sus obreros, luego de cobrarles por ellos un arrendamiento.

Bien es verdad que cuando el padre de esta familia de que hablamos vuelva a su hogar, después de haber trabajado durante todo el día, expuesto a que una piedra de mineral le destroce el cráneo, o a que una máquina le desbarate, se encuentra con que ha ganado, para mantener a su mujer y a sus ocho hijos, “la Importante” suma de dieciocho reales.

La Compañía que tales injusticias mantiene es la “The Tharsis Sulfur and Copper Mines Ld.” domiciliada en Glasgow y con un capital de 1.250.000 esterlinas. Todos sus consejeros y alto personal son ingleses, y a Inglaterra se marchan todos sus beneficios."

Y seguía informando la prensa: Según estos mismos Informes, la Compañía es dueña del subsuelo y del suelo y, por tanto, de las viviendas de sus obreros. Estas viviendas son unos tugurios, sin otra ventilación, en la única pieza de que se componen, que la de la puerta de entrada; allí se guisa se come, se duerme -matrimonios e hijos- en morbosa promiscuidad.

Miguel González Vílches en su libro; “Historia de la arquitectura inglesa en Huelva” Inserta un grabado que se corresponde con la vivienda descrita por la delegación de El Socialista. Esa vivienda pudiera ser de las primeras 79 construidas por la empresa francesa. Durante la gestión de Ernesto Deligny y Eugenio  Duclerc, o  de Victor  Mercier.

    

Checkland las describe así en su libro:  Consistía el prototipo en un cubículo de 5 metros x 4,5 metros, sin ventanas ni chimenea, adosada por tres de sus lados a otros cubículos similares, con cubierta de tierra compactada sobre entramado de madera. Estas cuarteladas registraban una superpoblación de, a veces, ocho personas por habitáculo.

CONTINUARÁ…

jueves, 24 de mayo de 2012

LA FAMILIA


Recordando el tipo de familia que, allá por los años 60, configuraban la mayoría de la población de Tharsis, comprobamos que las circunstancias han cambiado bastante a las de hoy día. En aquellos años era frecuente ver núcleos familiares formados por 5 y más personas, teniendo sólo en cuenta a padres e hijos. En muchas otras, también los abuelos formaban parte del núcleo familiar.

Lo habitual  era que el padre trabajara y la madre se dedicara al cuidado de los hijos y del hogar. Y cuando convivían los abuelos, eran atendidos con igual cariño y aceptados como un miembro más, a quien queríamos y respetábamos.

Al ser la principal actividad la minería, todas las familias dependían de las viviendas que la Compañía destinaba a los obreros, que a partir de los “cuarteles” se fueron  adaptando a unos mínimos de comodidad. Así, en los años 60 ya estaban construidas la mayoría de las nuevas viviendas  que reunían requisitos de habitabilidad: Plaza de San Benito, C/ Doctor Fleming,  alrededores de la Iglesia. Aunque este asunto ha  constituido motivo de conflicto durante muchos años, similar al de otros poblados mineros.

Aun así, muchas viviendas no disponían de agua corriente y había que ir al grifo más cercano o al filtro para el consumo. Ni se disponía de cuarto de baño, donde el aseo, a falta de ducha o bañera, lo suplíamos con la palangana o la panera, y para las necesidades teníamos que andar a las letrinas que se instalaron en varios lugares del pueblo.

Aunque nuestras familias no disponían de lo mínimo si lo comparamos con los estándares  de hoy, sí se daba entre ellas una situación de armonía y convivencia que se hecha en falta hoy día en muchos aspectos. Familias donde aprendimos los valores que nos ayudaron a madurar y definir nuestra personalidad: esfuerzo, honradez, respeto. Y donde siempre podíamos acudir ante cualquier problema.

En los tiempos que corren, con las dificultades económicas y sociales que padecemos, la familia representa un salvavidas para tantas personas golpeadas por el desempleo, la enfermedad, o la marginación. Por eso recordamos con cariño a tantas familias que, aunque muchas ya no están entre nosotros,  lucharon para prosperar, y ante  situaciones adversas hicieron de la necesidad virtud.

Aquí le rendimos este pequeño homenaje.

 

jueves, 17 de mayo de 2012

El Andévalo: Una Mirada Desde La Antropolog​ía. Y 3ª parte



III. El Andévalo una tierra ganadera

                              Por no meterme al ganao
                                 yo me metí al piojal,
                               saqué pa comer un día,
                               y me jarté de trabajar,
                               ¡valiente potra la mía¡


Frecuentemente se define esta comarca por su carácter ganadero. El poco desarrollo agrícola se suele explicar por la pobreza de sus suelos y su clima árido. Esta aparente “vocación” pecuaria ha sido una constante desde la conquista castellana hasta la actualidad. Planteado así, parecería que hay una especie de determinismo físico que empuja al aprovechamiento ganadero de la tierra. Aun reconociendo la importancia que los factores físicos han podido tener en la orientación económica de la comarca, no podemos dejar de lado factores de índole social: la estructura latifundista de la propiedad de la tierra y el ganado, y los intereses económicos de los grandes propietarios que han favorecido el fomento de la cría de animales frente a la agricultura.



El conocimiento directo de la evolución económica de los pueblos de la comarca nos permite tener información que, si bien, no lo contradice del todo, al menos, matiza lo dicho anteriormente. Un ejemplo lo tenemos en el número de personas que se han empleado en el cultivo de la tierra, en algunos pueblos, la cantidad de campesinos ha sido mayor que la de ganaderos. Igualmente significativo es el número de hectáreas dedicadas al trigo o la abundancia de molinos harineros. Estos datos son indicadores del peso que ha tenido la agricultura y que nos lleva a replantearnos cuál fue el papel de esta actividad dentro de un mundo, aparentemente, dominado por la ganadería. Se trata de una agricultura de subsistencia, de rozas, con muy baja productividad, que necesita una vasta extensión de terrenos para producir muy poco, de ahí que se haya ignorado.
 
Habitualmente se entiende que la actividad agrícola ha estado al servicio de la cría de animales. Pero no para todos ha sido un simple complemento a la ganadería. Lo fue para los grandes propietarios que constituían las élites locales. En cambio, para el resto de la población, compuesta, hasta finales de los cincuenta, por pegujaleros, pequeños agricultores que para poder sembrar debían obtener tierras cedidas por los latifundistas, el complemento económico era la ganadería. El uso extensivo del territorio, tanto para el ganado como para el cultivo de cereales por rozas suponía una lucha por la tierra entre propietarios de ganado y agricultores. Los ganaderos han presionado continuamente para conseguir pastos a costa de las pocas tierras agrícolas, mientras que los agricultores han demandado constantemente parte de las tierras donde pacían los rebaños de los hacendados. Hasta que se produjo la privatización de las tierras municipales, los señores velaron por el mantenimiento de las dehesas para favorecer los intereses de los ganaderos, a la vez que los agricultores pedían más tierras de cultivo a costa de esas dehesas. El hambre de tierra nunca se sació a pesar de la amplitud de los términos municipales y de la escasa presión demográfica de la zona.

Es esta lucha entre ganaderos y agricultores la que explica el actual paisaje de la comarca que podemos considerarlo una parte más de la cultura. En las zonas de mayor aprovechamiento ganadero se han mantenido frondosas dehesas como las de San Silvestre o Cabezas Rubias. En cambio, donde los agricultores lograron las ansiadas tierras predominan los espacios sin arbolado. Entre ambos paisajes, encontramos áreas salpicadas de encinas que asemejan El Andévalo y África, como una especie de sabana andaluza.

Un paisaje que responde a factores muy distintos es el de los eucaliptales que cubren una vasta porción de esta comarca. Los primeros eucaliptos se introducen en la década de los veinte del siglo pasado, pero no será hasta los años sesenta cuando se extienda por todo El Andévalo, como consecuencia de la crisis agraria que llevó a la emigración y al abandono del campo.


Cultura e identidad: El Andévalo como comarca
                                 
                                 Con los mineritos, madre,
                                    poquita conversación,
                                   porque suelen alabarse
                                    de cositas que no son


Cuando desde un punto de vista antropológico definimos comarca no nos referimos únicamente a unidad político-administrativa, ni tampoco a un espacio de carácter exclusivamente geográfico, sino a un conjunto de poblaciones que interrelacionan entre sí y constituyen referentes unas con respecto a las otras, generando una identidad común:

“Una comarca se define como la articulación de un territorio por parte de una población que comparte unas determinadas formas económicas, de organización social y de expresión cultural que le dan especificidad con respecto a otros territorios.” (Escalera, 1997: 40)

Evidentemente, administrativamente El Andévalo constituye una comarca diferenciada ¿Pero lo es en relación a su identidad?

Hasta ahora hemos venido hablando de cultura, de factores que han influido en que estas tierras tengan una personalidad cultural incuestionable, sin embargo, cultura e identidad no son exactamente una misma cosa. La identidad se construye sobre la cultura pero implica algo más, un grado de conciencia sobre las diferencias. Para que esto se produzca, para que podamos hablar de comarca en este sentido tiene que haber una articulación del territorio ¿Existe esa articulación en El Andévalo?

Todas las tierras centrales de Huelva desde una perspectiva geomorfológica poseen un alto grado de homogeneidad geográfica, con un terreno ligeramente ondulado, al ser una zona de transición entre Sierra Morena y la llanura costera, con suelos pedregosos de una gran riqueza en minerales. 

Hasta el XIX presentaban, también, una continuidad paisajística y humana, con un terreno adehesado y pequeños pueblos de base económica agroganadera. Afínales de ese siglo, con la puesta en explotación de importantes yacimientos de pirita como Riotinto, una parte de esta región sufrió una espectacular transformación, modificando el paisaje, la economía y la vida de muchas poblaciones. Como resultado de esos cambios, distinguimos en El Andévalo dos zonas claramente diferenciadas: en el poniente, el denominado Andévalo Occidental, el área que menos impacto ha sufrido de la actividad minera, que continúa manteniendo un paisaje de dehesa y una base económica agroganadera. En el extremo oriental, la denominada Cuenca Minera, una zona de especialización minera donde los efectos de esta actividad extractiva han sido mayores. Entre ambas, un área de transición, a la que genéricamente se denomina Andévalo Oriental, que aunque ha tenido importantes núcleos mineros, mantiene parte de su economía agraria. Hasta tal punto ha quedado individualizada la Cuenca Minera que cuando hablamos de Andévalo hacemos referencia exclusivamente a El Andévalo Occidental y Oriental.

El territorio que constituye El Andévalo Occidental y Oriental aunque presenta diferencias está unificado por el predominio del aprovechamiento agropecuario frente a la minería. El impacto de la minería no eliminó sus dehesas. Es significativo que hasta hace muy poco, a pesar de que en estas localidades existían núcleos mineros y una parte de sus vecinos encontraban empleo temporal en esta actividad, la minería no se ha constituido en un referente identitario, al contrario, todo lo relacionado con las minas ha tendido a ser interpretado negativamente frente a los valores positivos del mundo agrario. Al hombre del campo se le presupone una superioridad moral frente al minero (1) La identidad de estas localidades se ha ligado al mundo campesino y sólo algunas poblaciones como Tharsis, en oposición a El Alosno, utiliza su condición minera como parte de su identidad. El rico patrimonio minero de esta tierra aún no ha sido reivindicado como parte de la identidad comarcal.

(1)Un caso parecido es el de Zalamea la Real, población de la Cuenca Minera estudiada por José María Valcuende (1998), donde la identidad local se ha vinculado al mundo agrario por rechazo de la minería.
Sin restar importancia a factores históricos y administrativos, es evidente que la vertebración de la comarca está íntimamente relacionada con el modo en que se articulan las redes viarias. La comunicación en el interior de El Andévalo de oeste a este ha sido deficiente. Hasta hace muy poco, no podríamos calificar de carreteras a las vías que enlazaban El Andévalo Occidental y Oriental y es algo que queda patente en la desvertebración del territorio de comarcal.

Otro problema es la falta de centros que articulen las distintas poblaciones. Mientras que en la parte oriental Valverde del Camino ejerce esta función, la zona occidental no dispone de un centro comarcal que pueda funcionar como capital, y los pocos servicios se han concentrado en las poblaciones de mayor tamaño, El Alosno, La Puebla de Guzmán y Villanueva de los Castillejo. (IES, servicio veterinario, juzgado de distrito...). Casi todas las prestaciones supra-comunales están fuera.


Desde la administración se ha hecho poco por vertebrar el territorio. La creación en 1834, de los denominados partidos judiciales afectó a la articulación de El Andévalo Occidental. Sus poblaciones quedaron enmarcadas en dos partidos judiciales distintos que tenían su centro en poblaciones fuera de la zona, Ayamonte en la costa y Valverde del Camino en El Andévalo Oriental. Es importe tener presente el significado que ha llegado a adquirir esas circunscripciones ya que terminaron funcionando como especies de comarcas.

La identidad no es estática sino que se construye y transforma, por eso son importantes las medidas que se tomen en este sentido. Para constituir una comarca no basta con tener una base cultural común, no basta con tener la etiqueta. El Andévalo tiene que ejercer de comarca, construirse como comarca. En este proceso es fundamental la articulación del territorio pero, también, el autoconocimiento, tener conciencia de sí misma, conocer cuáles son sus recursos. No es necesario romper con el pasado, al contrario, el pasado es fundamental para anclar una identidad pero requiere tener un proyecto de futuro. Equilibrio entre pasado y futuro que no siempre es fácil de lograr.


BIBLIOGRAFÍA


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2006 Niebla y su tierra en la Baja Edad Media. Historia y documentos.  Diputación de Huelva. Huelva.

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1979 Movimientos sociales en Andalucía (1820-1936). Siglo XXI. Madrid.

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1958 “Dos romerías de la provincia de Huelva” en Estudios sobre la vida tradicional española. Península. Barcelona.

1972 Los Barajas. Taurus. Madrid.

1979 La estación del amor. Taurus. Madrid.

1984 El estío festivo. Taurus. Madrid.
 

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1985 Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Alianza Editorial. Madrid.

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2002 La cultura tradicional en España y América. Signatura Demos. Sevilla.